Tango Energy S.A. informó a la Comisión Nacional de Valores un acuerdo que cambia el mapa de Payún Oeste, su área en la provincia de Mendoza. La Asamblea General Extraordinaria de Accionistas aprobó ceder derechos sobre los recursos hidrocarburíferos no convencionales del yacimiento.

La operación tiene un solo destinatario: Unconventional Resources S.A., identificada como URSA en la comunicación oficial. La compañía recibirá los derechos económicos vinculados a la exploración y el eventual desarrollo del área, siempre dentro del segmento no convencional.

En cambio, Tango Energy retiene todo lo relacionado con la explotación convencional de Payún Oeste. La empresa fue clara en su presentación: no cede ni un derecho ni un interés sobre esa porción del negocio, que sigue bajo su control exclusivo.

Quién pone la plata

El punto que más interesa al mercado es el financiero. Según el propio texto, será URSA quien financie el eventual desarrollo no convencional, sin que Tango Energy asuma obligaciones de pago o repago por esas inversiones futuras.

Eso no significa que Tango Energy quede afuera del negocio. La compañía se queda con una participación económica en los resultados del desarrollo no convencional, además de un rol operativo que no piensa resignar en ningún escenario.

Tango seguirá siendo el operador de las actividades que eventualmente se aprueben en el área. Por esa función cobrará una retribución fijada según condiciones de mercado, tal como se detalla en la documentación firmada entre ambas partes.

Tango Energy presentó su primer balance.

 

Todavía falta letra chica

La aprobación de la asamblea no cierra el capítulo. El propio comunicado aclara que esta decisión no implica la aprobación de un programa de desarrollo definitivo para el área no convencional de Payún Oeste.

Tampoco hay, por ahora, compromisos específicos de inversión asumidos por Tango Energy. Esas definiciones quedarán sujetas a las decisiones corporativas, regulatorias y comerciales que se vayan tomando en cada etapa del proyecto.

La empresa remarcó que se trata de un marco contractual, no de un plan cerrado. Recién con los próximos pasos —si se concretan— quedará claro el alcance real de la inversión en el área mendocina.

La compañía se comprometió a mantener informado al mercado sobre cualquier hecho posterior vinculado a esta operación, conforme lo exige la normativa vigente de la CNV para este tipo de acuerdos.