Lo que empezó con una compra de equipamiento para el tendido de fibra óptica de CALF terminó convirtiéndose, en apenas diez días, en un nuevo capítulo de la disputa entre Estados Unidos y China. El escenario elegido fue Vaca Muerta, donde la infraestructura digital adquirió una dimensión que excede la actividad energética.

La Embajada de Estados Unidos presionó a directivos de la cooperativa neuquina y advirtió sobre posibles restricciones de visas si mantenían su relación comercial con Huawei. La posición de Washington quedó ratificada por escrito por el embajador Peter Lamelas, según un informe elaborado por la consultora Epyca.

El planteo estadounidense se apoya en un argumento que ganó peso en los últimos años: la protección de la infraestructura crítica. Para Washington, Vaca Muerta es un activo estratégico de la Argentina y, por eso, la tecnología utilizada en sus redes de comunicación y datos también puede quedar bajo la lupa de la seguridad nacional.

La respuesta de China y el impacto en Neuquén

La Embajada de China respondió con dureza y calificó la presión sobre CALF como un “chantaje de visados”. También cuestionó lo que consideró una injerencia sobre la soberanía argentina, en una disputa que dejó de ser estrictamente comercial para convertirse en un asunto con implicancias diplomáticas.

El episodio también abrió interrogantes sobre otras empresas vinculadas con la energía argentina. Según Epyca, el caso puede alcanzar a YPF, cuyo centro de monitoreo y principal data center operarían con tecnología Huawei, además de otros actores del sistema energético como la empresa eléctrica EPEC.

Para la consultora que dirige Martín Kalos, el problema dejó de estar circunscripto a una cooperativa neuquina. La discusión ahora alcanza la política de infraestructura digital, la estrategia energética y el alineamiento internacional de la Argentina con Washington.

Una disputa que pone a prueba al Gobierno

El caso CALF-Huawei también expone una tensión que el Gobierno deberá administrar: por un lado, su acercamiento estratégico a Estados Unidos; por otro, la necesidad de definir qué proveedores tecnológicos pueden participar de sectores considerados sensibles para la economía argentina.

La cuestión no se limita al equipamiento de telecomunicaciones. La expansión de Vaca Muerta convirtió a Neuquén en un punto cada vez más relevante para la infraestructura energética del país, y los sistemas que permiten monitorear, transmitir y almacenar información forman parte de ese entramado.

En ese escenario, la reunión pendiente entre CALF y la Embajada estadounidense podría adquirir una importancia mayor a la que tenía cuando comenzó el conflicto. Según Epyca, también será relevante la señal que decida emitir la Casa Rosada frente a la presión de Washington.

El desenlace será observado como una señal sobre el margen que conserva la Argentina para elegir sus proveedores tecnológicos en sectores estratégicos. La disputa entre Estados Unidos y China, que durante años se concentró en el comercio y las telecomunicaciones, encontró así un nuevo escenario en Vaca Muerta.