Tango Energy confirmó el arranque de un nuevo pozo convencional en Charco Bayo, dentro del área de Entre Lomas, en Río Negro. Se trata de un pozo vertical de 2.600 metros que apunta a las formaciones Sierras Blancas y Tordillo, según informó la compañía en su cuenta de LinkedIn esta semana.
El objetivo del trabajo, según explicó la petrolera, es mitigar el declino natural del yacimiento y sumar reservas de petróleo convencional en una zona que Tango Energy ya operaba desde antes de sumar el desarrollo shale a su portfolio. La empresa lo definió como parte de su plan de gestión de activos.
Charco Bayo no es un área nueva para la compañía. Forma parte del bloque Entre Lomas, uno de los cinco activos que Tango Energy recibió el año pasado cuando absorbió las operaciones de Aconcagua Energía, la petrolera que antes manejaba esos yacimientos en Río Negro, Neuquén y Mendoza.
Ese portfolio hoy suma 15 concesiones, la mayoría con producción convencional en marcha. La empresa, que conduce el ex CEO de YPF Pablo Iuliano, viene insistiendo en que buena parte del negocio pasa por exprimir cada pozo existente antes de embarcarse en desarrollos más costosos y de mayor riesgo geológico.
La otra apuesta: el no convencional en Río Negro
Mientras el pozo de Charco Bayo avanza, Tango Energy también puso primera en el desarrollo no convencional de Río Negro. La compañía obtuvo, mediante el Decreto 509/26, la conversión de los bloques Charco del Palenque, Jarilla Quemada y parte de Entre Lomas hacia concesiones de hidrocarburos no convencionales.
El plan piloto contempla una inversión inicial de 66 millones de dólares y la perforación de seis pozos en total, entre convencionales y horizontales, durante los próximos tres años. En Charco del Palenque, la compañía prevé arrancar con dos pozos horizontales de unos 2.800 metros de rama lateral cada uno.
Las proyecciones de la empresa son ambiciosas: si el desarrollo shale confirma las expectativas técnicas, Tango Energy apunta a producir 60.000 barriles diarios en el país hacia 2031. Por ahora, el foco sigue puesto en sostener la curva convencional mientras se define la horizontalización de los pozos exploratorios.
Uno de los pilares de Tango Energy
Entre Lomas es uno de los yacimientos convencionales más antiguos de la Patagonia y acumula décadas de explotación, lo que explica el interés de Tango Energy por frenar la caída natural de sus pozos con nueva perforación en Charco Bayo antes de girar hacia el desarrollo no convencional.
El área forma parte de la ventana petrolera de Vaca Muerta, aunque su historia productiva fue siempre convencional. Recién en los últimos meses, con la llegada de Tango Energy y el respaldo del gobierno rionegrino, la zona empezó a proyectarse también como territorio de shale oil.
Con casi 400 empleados, de los cuales 250 trabajan en el área petrolera cercana a Catriel, Tango Energy sostiene que la gestión rigurosa de sus activos convencionales le permite identificar oportunidades y sostener la producción mientras arma el terreno para el salto al no convencional.