Todo arrancó con cuatro socios y una hoja en blanco. Así describió Pablo Vera Pinto, cofundador y CFO de Vista Energy, el origen de una compañía que hoy se consolidó como uno de los actores centrales del shale oil en Argentina.

“Arrancamos con una hoja en blanco cuatro socios pensando a qué nos queríamos dedicar en los años que nos tocaban por delante, que sabíamos que serían los mejores años de nuestra carrera”, subrayó Vera Pinto en el marco del evento “Energía: La oportunidad de ser más eficientes”, organizado por La Nación.

El capital inicial se levantó con un mecanismo poco habitual en la región: un SPAC cotizado en la Bolsa de México, por unos 800 millones de dólares. Buena parte de ese equity vino de fondos internacionales y de pensión mexicanos, atraídos por una oportunidad que la compañía terminó encontrando en Vaca Muerta.

El desembarco en Vaca Muerta

La búsqueda inicial incluyó a México, Colombia y Brasil, pero el desenlace fue otro. “Terminamos en nuestra querida Argentina encontrando una oportunidad de crecimiento muy importante en Vaca Muerta, en petróleo en particular”, explica el ejecutivo sobre una decisión tomada cuando el shale argentino todavía no estaba en boga.

Desde entonces, las compras de activos y compañías se volvieron parte central de la estrategia de Vista Energy. El proceso arrancó en 2017 con dos adquisiciones a empresas argentinas y continuó con los activos de ConocoPhillips en 2021 y de Wintershall Dea poco después.

“El M&A es parte de nuestro ADN. Es una combinación de crecimiento orgánico e inorgánico que nos hace el jugador de mayor crecimiento del sector de petróleo de Argentina“, sostuvo Vera Pinto sobre una estrategia que también incluyó la compra de Equinor y la asociación con YPF en bloques como La Amarga Chica y Bandurria Sur.

Ese crecimiento acelerado se financió al principio con deuda, en un contexto donde la generación de caja propia todavía no alcanzaba para sostener el ritmo de inversión. Recién a partir de este año la compañía logró volverse free cash flow positive, generando más efectivo del que reinvierte en sus operaciones.

Vista Energy sigue creciendo de la mano de Vaca Muerta.

Un perfil exportador desde el origen del negocio

Tener un perfil exportador fue una definición temprana de la compañía, en un momento en que casi todo el crudo argentino se vendía a refinerías locales. Hoy esa lógica se invirtió por completo dentro de la operación de Vista.

“Cuando arrancamos, el 100% del crudo se vendía a refinerías locales porque Argentina no era un exportador neto. Hoy es el 70% de nuestra producción y cada barril nuevo va a ir a la exportación”, detalló Vera Pinto sobre el cambio de perfil comercial de la compañía en los últimos años.

Parte de ese crudo sale por ducto hacia Chile y otra parte se embarca desde Bahía Blanca hacia el Atlántico. Pero el cuello de botella logístico sigue siendo un tema central para la industria, algo que la compañía busca resolver con un proyecto en el que participa como accionista.

Vaca Muerta (Oil) Sur es un nuevo puerto de exportación que saca el cuello de botella de los ductos y el puerto actual, que ya está llegando a su límite”, planteó el ejecutivo sobre la obra que va a permitir más que duplicar la capacidad exportadora del país al entrar en operación el año próximo.

RIGI, producción y el desafío de los costos

El RIGI también entra en la ecuación de crecimiento de la compañía. Según Vera Pinto, el régimen permite adelantar el desarrollo de bloques que estaban pensados recién para la década de 2030, como Bandurria Norte y Águila Mora.

“Nos va a permitir acelerar el crecimiento en bloques que estaban en nuestro plan estratégico para la década de 2030. Para 2028-2029 estaremos en modo de desarrollo, con un plateu de producción más alto del anunciado originalmente”, explicó sobre el cronograma revisado a partir del nuevo esquema de incentivos.

En números concretos, la compañía prevé cerrar este año con un promedio de 160.000 barriles de petróleo equivalente diarios, con el objetivo de alcanzar los 250.000 hacia 2030. El plan de inversión, que rondaba los 1.800 a 2.000 millones de dólares anuales, también se va a ajustar al alza.

Uno de los desafíos pendientes es el costo de desarrollo por pozo. “Debemos lograr bajar el costo de desarrollo por lo menos un 20% más. Será difícil cerrar el gap con Permian, que es cerca del 30%, por desafíos geológicos, pero hoy la diferencia es demasiado grande”, reconoció Vera Pinto sobre uno de los frentes de trabajo de la industria.

Para el ejecutivo, ese recorrido de mejora es clave para pensar el rol del shale a futuro. “Vaca Muerta se transformó en un pilar de la economía argentina. En el primer cuatrimestre el sector energético generó tantas divisas como el campo”, aseveró.