Horacio Marín, presidente y CEO de YPF, confirmó un nuevo avance del proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS): las dos monoboyas que se van a usar para la operación marítima ya cruzaron el Estrecho de Ormuz y siguen rumbo a la Argentina.

El anuncio lo hizo el propio Marín en sus redes sociales, donde contó que las estructuras avanzan hacia Punta Colorada, en Río Negro, con la llegada prevista para fines de octubre. Ahí se va a completar la parte marina de la obra.

El titular de YPF remarcó que el paso por el estrecho era uno de los tramos más críticos de todo el traslado y aseguró que el cronograma del proyecto sigue en pie pese a esa instancia delicada.

Qué son las monoboyas y para qué sirven

Las monoboyas van a ser una pieza central de la infraestructura pensada para ampliar la capacidad de exportación del petróleo que se produce en Vaca Muerta. Con ellas, la idea es poder cargar buques de gran porte directamente desde el mar.

Una vez terminado el proyecto, la apuesta es contar con mayor capacidad de exportación para transportar y embarcar crudo hacia los mercados internacionales, algo que hoy funciona como uno de los cuellos de botella de la producción neuquina.

“Cada vez falta menos para que todo el potencial de Vaca Muerta se transforme en más producción, más exportaciones y más trabajo para los argentinos”, dijo Marín, en referencia al impacto que espera el proyecto sobre la economía del país.

 

El mapa completo del proyecto VMOS

El proyecto Vaca Muerta Oil Sur contempla la construcción de un oleoducto de 437 kilómetros que va a unir Allen, en Río Negro, con Punta Colorada, ya sobre la costa atlántica. Ahí se suma también una terminal de almacenamiento.

El sistema marítimo con las dos monoboyas va a permitir cargar grandes buques petroleros directamente desde el Golfo San Matías, sin pasar por otros puertos intermedios, lo que agiliza bastante la logística de exportación.

Toda esta infraestructura busca ampliar de forma considerable la capacidad de evacuación del crudo de Vaca Muerta y destrabar uno de los principales límites que enfrenta hoy la formación neuquina para seguir creciendo.

El diseño del sistema contempla una capacidad de transporte de hasta 550.000 barriles diarios, con margen para ampliarse a 700.000, un número que convertiría a Río Negro en un punto clave para las exportaciones de petróleo argentino.