La Argentina dio un nuevo paso para flexibilizar las exportaciones de petróleo. A través de la Resolución 166/2026, la Secretaría de Energía simplificó el procedimiento y creó un registro único para las operaciones. El cambio elimina trámites anteriores y deja atrás el esquema de oferta previa obligatoria al mercado interno. El nuevo escenario para Vaca Muerta y el convencional.

Para Gerardo Tennerini, fundador de la consultora GtoG Energy, la medida no representa una liberación de exportaciones absoluta, sino un cambio en la forma de gestionarlas. El punto central, explicó, es que las compañías ya no tienen que atravesar previamente todo el proceso de colocación de producción dentro del mercado argentino.

“La medida del Gobierno no es que libere las exportaciones, sino que simplifica y hace operativo ese principio, que ya existía para exportar. Antes de la resolución, primero la operadora tenía que poner a disposición del mercado interno la producción que pensaba vender. Con este cambio, solo deberá presentar una notificación de exportación“, dijo en diálogo con eolomedia.

El nuevo esquema se apoya en una notificación de exportación y mantiene la posibilidad de que el Estado formule objeciones vinculadas con el abastecimiento. La normativa también creó el Registro de Operaciones de Exportación y derogó tres resoluciones anteriores, entre ellas una de 1994 y otra de 2017.

YPF se consolida en Vaca Muerta.

Un cambio pensado para una industria con más excedentes

El cambio regulatorio llega en un momento en que la producción de petróleo de Vaca Muerta modificó la ecuación del mercado argentino. El crecimiento de la Cuenca Neuquina generó mayores volúmenes disponibles y obligó a mirar cada vez más hacia los mercados internacionales para absorber esos excedentes.

Tennerini explicó que antes de la modificación una compañía debía demostrar que había ofrecido su producción al mercado local y que no existían compradores suficientes. Recién después podía avanzar con la exportación. Ahora, el procedimiento apunta a que esa instancia sea mucho más directa.

“Con los excedentes que hay de producción y el incremento que tiene la Cuenca Neuquina con Vaca Muerta, eso se ha agilizado y el cambio es que el operador directamente puede negociar una venta en el exterior y notificarla, sin tener que atravesar primero el mecanismo de oferta obligatoria al mercado interno”, subrayó.

En la práctica, el especialista observa un cambio de lógica para las empresas petroleras. La compañía comunica que tiene una operación de venta externa y, si no aparece una objeción de la Secretaría de Energía, dentro del procedimiento establecido, puede avanzar. La Secretaría de Energía conserva la potestad de intervenir cuando existan razones vinculadas con la seguridad del suministro.

La lectura de Tennerini es que el nuevo esquema apunta a darle mayor dinamismo a una industria que necesita colocar volúmenes crecientes fuera del país. Para el fundador de GtoG Energy, el objetivo no pasa solamente por exportar más, sino por permitir que las compañías tengan una alternativa comercial más sencilla cuando existe producción que en el mercado interno no tiene comprador.

“En ese sentido es un poco agilizar el proceso y que se haga más dinámico y darles esa posibilidad a las operadoras. Se tiene una mirada más exportadora“, subrayó.

El impacto sobre el Golfo San Jorge y las otras cuencas

El efecto de la nueva normativa no será igual en todas las cuencas petroleras argentinas. La posibilidad concreta de aprovechar el nuevo esquema está atada, entre otros factores, a la infraestructura disponible para sacar el crudo hacia los mercados internacionales. Allí aparece una diferencia importante entre la Cuenca Neuquina, el Golfo San Jorge y la Cuenca Cuyana.

La Cuenca del Golfo San Jorge, que durante décadas fue la principal productora de petróleo del país, conserva una ventaja para Tennerini: tiene acceso a infraestructura que permite llevar producción hasta el Atlántico. Esa condición puede adquirir mayor importancia si los volúmenes disponibles vuelven a superar la demanda doméstica.

“La otra cuenca, la más importante de Argentina, es la Cuenca del Golfo de San Jorge, que ha sido la mayor productora hasta hace muy poco. También, seguramente, con sus excedentes de producción, van a poder exportarlo, ya que cuenta con una ventaja concreta: su infraestructura permite colocar crudo en el mercado externo“, aseveró.

El especialista planteó que una mayor posibilidad de colocar crudo afuera podría generar otro efecto: acercar los valores que reciben las empresas en el mercado interno a los precios internacionales. Esa convergencia de precios podría mejorar los ingresos de las compañías y, al mismo tiempo, generar más dólares provenientes de las ventas externas.

En el caso de la Cuenca Cuyana, el escenario es diferente. Hoy no cuenta con una salida exportadora directa al exterior que permita aprovechar de manera inmediata el nuevo procedimiento. Por eso, Tennerini considera que el eventual beneficio llegaría de manera indirecta, si el mercado argentino avanza hacia una mayor convergencia entre los precios internos y externos.

“La Cuenca Cuyana, que hoy no tiene una salida exportadora directa, no tendría hoy una mejora inmediata. Pero si convergen los precios, también en el mediano plazo seguramente pueda obtener algún beneficio”, agregó.

La infraestructura, entonces, aparece como una de las claves para aprovechar el nuevo marco. Las cuencas que tienen acceso a terminales marítimas o conexiones internacionales cuentan con una ventaja concreta. La expansión de los oleoductos vinculados con Vaca Muerta busca justamente ampliar esa capacidad y permitir que una mayor parte de la producción pueda llegar a los mercados externos.

Con el arribo de 721 tubos revestidos para uso offshore, el proyecto VMOS continúa avanzando en la infraestructura que permitirá ampliar las exportaciones de Vaca Muerta.

El VMOS y el salto exportador de Vaca Muerta

En ese escenario, el desarrollo del VMOS adquiere una importancia particular para la Cuenca Neuquina. La ampliación de la capacidad de evacuación permitirá que el crecimiento productivo de Vaca Muerta tenga una salida acorde con los volúmenes que se esperan para los próximos años, especialmente si la demanda doméstica no alcanza para absorberlos.

Tennerini marcó que la diferencia entre las cuencas está directamente relacionada con la posibilidad física de exportar. La salida marítima, en particular, permite conectar la producción argentina con compradores internacionales y reduce las restricciones que aparecen cuando el petróleo queda limitado a la demanda local.

“Las cuencas que tienen la posibilidad de exportar su crudo son las que tienen salida. Hoy la salida de exportaciones por el mar, hay alguna salida a Chile, pero mayoritariamente o gran porcentaje es por el mar, en el Atlántico”, aseguró.

El nuevo procedimiento también se inscribe en una política energética más amplia que busca reducir obstáculos para las exportaciones de hidrocarburos. La Resolución 166/2026 establece que los productos alcanzados deberán registrarse y mantiene un mecanismo de objeción estatal asociado al abastecimiento interno.

Para la industria petrolera, el desafío no termina en conseguir una autorización de exportación. La disponibilidad de oleoductos, terminales, almacenamiento y capacidad portuaria será determinante para convertir la mayor flexibilidad regulatoria en barriles efectivamente vendidos en el exterior. Allí el VMOS y otros proyectos de infraestructura tendrán un papel central.

El shale gas cada vez más cerca de Brasil.

Gas: el cuello de botella sigue siendo la infraestructura

Fuera del alcance específico de la Resolución 166/2026, el escenario que enfrenta el gas argentino tiene algunas similitudes, pero también una diferencia importante respecto del petróleo. La producción de Vaca Muerta tiene potencial para generar excedentes, aunque la infraestructura gasífera necesaria para transportarlos hacia otros mercados todavía debe acompañar ese crecimiento.

Tennerini planteó que la industria del gas avanza detrás del petróleo porque requiere obras de gran escala. Gasoductos, plantas de tratamiento, instalaciones de licuefacción y sistemas de transporte internacional son parte de una infraestructura que demanda tiempo y grandes inversiones antes de que el recurso pueda convertirse en exportaciones sostenidas.

“El crudo va un poco adelante del gas. Las dificultades o la infraestructura es la que está faltando para soportar ese tipo de proceso dentro de lo que es la venta de gas”, manifestó.

El especialista también señaló que existen proyectos importantes en marcha y otros en desarrollo que apuntan precisamente a resolver esa limitación. En ese esquema aparecen las exportaciones hacia Chile y Brasil, pero también los proyectos de GNL, que podrían ampliar de manera significativa el mercado disponible para el gas producido en la Argentina.

“Va a haber un excedente seguramente de gas en el futuro en Argentina y los proyectos de GNL, todo lo que tiene YPF en cartera, es una apuesta fuerte a que gran parte del gas que se produzca en Argentina va a alimentar o va a ser exportado al mundo”, afirmó.