En el escenario de Shale in Argentina: Unleashing Vaca Muerta to the World, Luis Perdomo, gerente de operaciones globales de Halliburton para exploración y producción, contó un dato que descolocó a más de uno: solo en un set de fractura, la compañía monitorea más de 5.000 sensores en tiempo real.

A eso se suman 100 bloques de algoritmos dedicados exclusivamente al mantenimiento predictivo. “Podemos obtener muchísimos datos, pero si no hacemos nada con ellos, son prácticamente inútiles”, advirtió, y marcó ahí la próxima gran pelea de la industria del shale.

Para Perdomo, ese volumen de información no sirve de nada sin el talento que lo traduzca en decisiones. La analítica de datos, dijo, será uno de los habilitadores centrales del futuro de Vaca Muerta, junto con las habilidades técnicas tradicionales.

Un crecimiento que multiplicó por veinte la producción

“Hace unos años estábamos discutiendo objetivos mensuales y la meta era ejecutar 60 etapas al mes, y eso ya era un éxito”, recordó Perdomo. Hoy, dijo, esa cifra se multiplicó por veinte: Halliburton ejecuta 1200 etapas mensuales solo en la cuenca de Vaca Muerta.

El crecimiento, sin embargo, no alcanza como argumento por sí solo. Para el directivo, la curva ascendente demuestra que la industria puede escalar, pero también deja una pregunta abierta: qué hace falta para sostener ese ritmo en los próximos años.

“Lo que necesitamos para dar ese siguiente paso, en primer lugar, será tecnología; necesitaremos tener habilitadores tecnológicos para alcanzar ese siguiente nivel de eficiencia”, planteó, y aclaró que no habla solo de equipos nuevos sino de un ecosistema completo.

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Ecosistema y tecnología, la ecuación que falta cerrar

Ese ecosistema, insistió, no se reduce a infraestructura o proveedores. Incluye a las personas: los perfiles técnicos, las competencias específicas que hoy escasean en el sector de la industria petrolera en la Argentina.

“Estamos usando la capacidad de traducir las lecciones aprendidas y el conocimiento que tenemos aquí en América del Norte y replicarlo allá. Así que hoy vas a una locación de valor en Argentina y verás lo mismo que tienes aquí”, graficó sobre la transferencia tecnológica.

La compañía, según explicó, trabaja para trasladar a la Argentina el conocimiento acumulado durante décadas en Norteamérica, con el objetivo puesto en igualar los estándares operativos entre ambas cuencas.

Flotas eléctricas y equipos duales, ya en marcha

La transición tecnológica, según el directivo, no es una aspiración lejana. Halliburton ya trabaja en la incorporación de flotas eléctricas para sus operaciones en la cuenca neuquina, un proceso que avanza en paralelo con la conversión a combustible dual.

“Nuestra primera flota eléctrica está muy cerca de llegar a Vaca Muerta. Es una realidad, no es un deseo ni una aspiración”, afirmó Perdomo, y agregó que la flota existente ya opera con un 50% de conversión a gas dual.

El objetivo es sumar dos flotas de fractura que funcionen con equipos que queman gas en lugar de diésel, una decisión que responde tanto a una estrategia interna como a una demanda concreta del mercado.

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Proveedores locales, la otra pata pendiente

Pero la tecnología, insistió Perdomo, no alcanza si no hay una cadena de suministro local que la sostenga. Halliburton trabaja tanto con proveedores existentes como en el desarrollo de nuevos actores para garantizar repuestos y servicio técnico.

“Necesitamos trabajar en la cadena de suministro local y en el ecosistema local para soportar esta tecnología”, sostuvo, y subrayó que sin ese respaldo ninguna innovación logra sostenerse en un entorno tan exigente como el de Vaca Muerta.

“El qué hacemos con los datos que llegan es una de las competencias clave que necesitamos asegurar tener a nuestra disposición”, cerró el ejecutivo de Halliburton, antes de dejar el escenario del panel.