Cerca de la costa del centro norte de Chubut podría levantarse la primera refinería de combustible sintético de aviación del país. El proyecto de Eco Refinerías del Sur apunta a producir 100.000 toneladas anuales de e-SAF, con una primera etapa de 750 MW eólicos fuera de la red. Lo contó el ingeniero Ismael Retuerto en la Jornada Carbono Chubut.

El panel de hidrógeno verde y biocombustibles avanzados fue moderado por el vicegobernador Gustavo Mena. Retuerto explicó por qué eligieron Chubut: “Utilizando tan solo el 5-6% de la franja costera de Chubut se obtendrían 13.000 MW eólicos, equivalente al 30% de la capacidad eléctrica de todo el país”.

“Dado que esa energía no puede evacuarse por líneas de 500 kV hacia Buenos Aires, la estrategia lógica es industrializarla in situ produciendo hidrógeno verde para transformarlo en e-SAF”, planteó el codesarrollador del proyecto, que ve en el recurso eólico patagónico una ventaja difícil de igualar en otras partes del mundo.

 

22 campos y el CO2 de Aluar

Para el proyecto seleccionaron 107.000 hectáreas, repartidas en 22 campos. El carbono que necesita el combustible sintético saldrá de las cubas electrolíticas de Aluar, con quien firmaron un acuerdo preliminar para captar sus emisiones de CO₂. Como socios tecnológicos figuran la francesa Axens y Vestas para los aerogeneradores.

El mercado existe. La aviación internacional emitió 2.000 millones de pasajes en 2023 y llegará a 10.000 millones en 2045, según Retuerto, con un volumen de emisiones equivalente al del décimo país del mundo. Los mandatos de la Unión Europea ya obligan a consumir porcentajes crecientes de e-SAF.

“El costo nivelado de la energía eólica en Chubut es entre la mitad y un tercio del costo europeo. Eso nos otorga una competitividad imbatible”, afirmó Retuerto. Para el ingeniero, esa diferencia le da al e-SAF chubutense margen para competir sin necesidad de salir a buscar mercados lejanos en los primeros años.

“La ventaja es que todavía no deberíamos tener que exportarlo. Con aeropuertos internacionales como Córdoba, San Pablo, Punta del Este y Ezeiza alcanzaría por más de diez años. Tendríamos que salir desde el puerto de Comodoro Rivadavia con algún barco cada tantos días hasta Buenos Aires, dejando una parte para los aeropuertos locales”, explicó.

Aluar y GreenSinnergy avanzan en un proyecto para capturar CO2 y producir SAF en Chubut, con inversiones millonarias y fuerte impacto regional.

Del agua al amoníaco

Javier Chinquini, coordinador del Comité de Hidrógeno Verde de CADER, abrió el panel con lo básico. El mundo consume unos 100 millones de toneladas de hidrógeno por año, sobre todo en refinerías y en la industria química. Casi todo se obtiene del gas natural, un proceso que libera grandes volúmenes de CO₂.

El hidrógeno verde, en cambio, se obtiene separando el agua por electrólisis con energía eólica o solar. El problema es moverlo. “Mover la molécula pura de hidrógeno es sumamente complejo”, explicó Chinquini. Por eso se transforma en derivados como amoníaco verde, metanol o combustibles sintéticos.

“Esto no es una industria extractiva ni un proyecto aislado; es un complejo multindustrial integrado”, dijo sobre los proyectos a gran escala, que incluyen parques eólicos de más de 1 GW, planta desalinizadora, electrólisis, síntesis de amoníaco, almacenamiento criogénico e infraestructura portuaria de exportación.

Chubut ofrece factores de carga eólicos de entre 50% y 60%, contra un 25% de promedio mundial, algo clave porque la electricidad explica el 40% del costo del hidrógeno. “El desafío determinante no es la tecnología, sino el costo de capital y la estabilidad del marco regulatorio“, advirtió.

 

Diadema, 15 años de hidrógeno verde

Lo que en otros lugares es proyecto, en Comodoro Rivadavia funciona desde 2009. Alberto Bildozola, gerente de Energía de Hychico, del Grupo CAPSA/CAPEX, repasó la historia de la planta de Diadema, la primera de Sudamérica en producir hidrógeno verde por electrólisis, con dos electrolizadores alcalinos de 350 kW.

“El hidrógeno producido se mezcla con gas natural en proporciones de hasta un 42% de H2 para alimentar motores de combustión interna que generan energía eléctrica para el propio yacimiento. El oxígeno obtenido es de ultra alta pureza medicinal y se comercializa industrialmente”, detalló Bildozola sobre la planta de hidrógeno.

La empresa también desarrolló el almacenamiento subterráneo de hidrógeno en un yacimiento de gas agotado. “La producción es una realidad técnica comprobada”, sostuvo. Lo que falta, dijo, es mejorar la respuesta de los electrolizadores al viento variable y contar con certificación de origen que asegure la trazabilidad.

Chubut prepara su propia hoja de ruta de hidrógeno verde.

El reclamo de los biocombustibles

Axel Boerr, presidente de la Cámara Panamericana de Biocombustibles Avanzados, marcó las diferencias. Los de primera generación salen de cultivos como la soja; los biocombustibles avanzados, de residuos. Los e-fuels combinan electricidad renovable, hidrógeno y CO2 capturado, y reducen más del 95% de las emisiones.

La molécula que quema la turbina es la misma en todos los casos; lo que cambia es la huella de carbono. Por eso Boerr cuestionó el proyecto de ley en debate: “La legislación en debate en Argentina no premia ni mide la reducción efectiva de emisiones, lo cual es un error que se debería corregir”.

Los disertantes coincidieron en articular con la UNPSJB, la UTN y el CONISET para formar técnicos en Chubut. Boerr enumeró el viento, los pozos maduros para almacenar CO2, el puerto y el capital humano: “Permite un salto cualitativo e industrializador histórico”.