La minería en la Argentina es uno de los pocos sectores que crecen con claridad en 2026, aunque detrás de los números conviven realidades muy distintas. El avance se apoya en el petróleo de Vaca Muerta y el litio, mientras el oro, la plata y los minerales ligados a la construcción retroceden con fuerza y el resto de la economía no logra acompañar ese ritmo.
El índice de producción industrial minero (IPI minero) que el INDEC difundió el 8 de octubre creció 8,4% frente a agosto de 2025 y acumuló una expansión de 7,9% en los primeros ocho meses del año. Así, el sector volvió a ganar velocidad después de un julio más flojo.
En la comparación mensual, la serie desestacionalizada subió 1,9% respecto de julio y la tendencia-ciclo, 0,2%. El dato revierte la moderación del mes anterior, cuando el crecimiento interanual de la minería se había reducido a 3,7%, uno de los registros más bajos del año.
El petróleo no convencional, otra vez el motor
El impulso principal sigue llegando del crudo. La extracción de petróleo alcanzó 4606,2 miles de metros cúbicos en agosto, un 14,4% más que un año antes, y acumula una suba de 16,4% en lo que va del año.
La diferencia la explica el petróleo no convencional, que creció 26,9% interanual y ya representa el 71% del crudo extraído. El convencional, en cambio, cayó 8%, una brecha que muestra hasta qué punto la producción depende hoy de Vaca Muerta.
El gas natural tuvo otro comportamiento: bajó 1,7% interanual. La caída de 11,2% en el gas convencional fue demasiado profunda para que el aumento de 3,1% del no convencional pudiera compensarla, a diferencia de lo que ocurrió con el crudo.

Litio en alza, oro y plata en baja
Los minerales no metalíferos también empujaron. La extracción de minerales para productos químicos, que incluye el litio, creció 11,6% interanual y acumula 42% en el año. La producción de carbonato de litio llegó a 8582,6 toneladas, 8,8% más que en agosto de 2025, con un acumulado de 39,8%.
El contraste aparece en los minerales metalíferos, que cayeron 17,9% interanual. La producción de plata, oro y sus concentrados se contrajo 25,2% y quedó como la contracara del litio dentro de un mismo sector que avanza a dos velocidades.
También retrocedieron las actividades ligadas a la construcción: piedra caliza y yeso (-41,9%), arcilla y caolín (-23,1%) y arenas, canto rodado y triturados pétreos (-5,8%). Incluso las arenas de fractura que se usan en Vaca Muerta bajaron 11,2%.
Un sector que crece en una economía estancada
El peso de la minería en el EMAE, sin embargo, no alcanza para sostener el agregado de la economía. En julio, la explotación de minas y canteras creció 8,4% interanual dentro del indicador, pero el nivel general de actividad cayó 1,4%.
En el segundo trimestre, las exportaciones aumentaron 13,7% interanual, mientras la inversión caía 11,1% y el consumo privado apenas crecía 0,4%. A ese cuadro se suma una inflación de 33,5% anual, con una economía que crece en sus enclaves exportadores y se estanca en el mercado interno.