En la meseta chubutense el viento no es una postal: es un recurso que sopla casi sin pausa y con una fuerza que pocos lugares del mundo pueden igualar. Durante años se habló de aprovecharlo a gran escala, pero recién en la última década las inversiones empezaron a convertir esa ventaja natural en energía concreta para la industria. Aluar dio este jueves un paso grande en ese camino.
En su complejo de Puerto Madryn, la única productora de aluminio primario del país inauguró la quinta etapa de su parque eólico, que con 582 MW de potencia instalada se convirtió en el parque eólico más grande de la Argentina.
La ceremonia reunió al gobernador Ignacio Torres, al presidente de la compañía, Javier Madanes Quintanilla, y al intendente Gustavo Sastre. También estuvieron el vicegobernador Gustavo Menna, el vicepresidente de Aluar, Federico Mérener, el gerente industrial Ángel Reyes, funcionarios provinciales, diputados y concejales.
119 aerogeneradores en una superficie como la de CABA
Con la nueva etapa, el complejo suma 119 aerogeneradores distribuidos en unos 200 kilómetros cuadrados, una extensión similar a la de la Ciudad de Buenos Aires. Su capacidad de generación eléctrica equivale al consumo de unos 600.000 hogares, cerca de dos millones de personas.
La inversión acumulada supera los 740 millones de dólares. Con esos números, el parque representa cerca del 12% de la capacidad eólica instalada del país y aprovecha factores de capacidad que, en la Patagonia, están entre los más altos del mundo.
“Es un hito para la matriz energética nacional”, dijo Torres, que habló de “años de trabajo y compromiso con el crecimiento de Chubut”. Y agregó: “Estamos aprovechando todo lo que demanda el mundo: extensión territorial, los mejores rindes de viento y la posibilidad concreta de industrializar nuestros recursos”.

Cinco etapas en menos de una década
El parque empezó a construirse en 2017 con 14 aerogeneradores y unos 50 MW. Fue creciendo por etapas hasta la cuarta, que entró en operación en 2024 con 18 equipos y 81 MW adicionales, y dejó al complejo con cerca de 246 MW.
La quinta fue, por lejos, la más ambiciosa. Sumó 56 aerogeneradores Goldwind de 6 MW cada uno, es decir, 336 MW nuevos, más que todo lo construido hasta entonces. Aluar había anunciado la obra en agosto de 2024, cuando celebró los 50 años de su primera colada de aluminio.
La ampliación incluyó además una nueva estación transformadora y una línea eléctrica privada de unos 34 kilómetros para llevar la energía desde el nuevo sector del parque hasta la planta. La obra fue autorizada por la Secretaría de Energía a comienzos de 2025.
Una planta que consume como una ciudad
El parque tiene un cliente central: la propia planta de aluminio de Puerto Madryn, que demanda unos 780 MW de potencia de manera continua. Producir aluminio exige electricidad las 24 horas, y el costo de esa energía define buena parte de la competitividad del negocio.
Durante décadas, esa demanda se cubrió con la central térmica propia del complejo y con la energía hidroeléctrica de Futaleufú, una represa que la empresa construyó en la cordillera chubutense para abastecer a la fábrica desde sus comienzos.
Con la nueva etapa, Aluar proyecta que cerca del 70% de la energía que consume provenga de fuentes renovables. Eso le permitirá reducir su dependencia de otras fuentes de generación y evitar la emisión de más de un millón de toneladas de dióxido de carbono por año.
Mérener aclaró que el parque no trabaja solo para la fábrica. “Estos 582 MW ya están alimentando el sistema eléctrico nacional y van a abastecer nuestra planta productiva de aluminio como también otros emprendimientos, desarrollos y consumidores de energía”, explicó.

Del aluminio exportado al viento
El vicepresidente de Aluar repasó más de medio siglo de historia de la compañía y puso la reinversión como la clave de su crecimiento. En 2016, recordó, la empresa asumió el compromiso de “transformar el viento en industria, en empleo y en nuevas oportunidades de desarrollo para toda una región”.
La ecuación, contó, es sencilla. “Más de 740 millones de dólares aplicados enteramente a este proyecto a lo largo de los años. Lo que generamos a través de la exportación del aluminio es lo que estamos reinvirtiendo en esta infraestructura de generación de energía”, detalló.
Reyes, gerente industrial de la Planta de Aluminio Primario, habló de lo que no se ve desde la ruta. “Parados hoy aquí vemos mucho más que infraestructura, torres, aerogeneradores. Vemos también años de trabajo constante y desafíos superados”, dijo, y definió al parque como una muestra “de hacia dónde miramos como compañía”.
Para el ejecutivo, el complejo es el resultado de una decisión de invertir con mirada de largo plazo en una matriz energética limpia, eficiente y sustentable, sostenida por el trabajo en equipo y el rigor técnico de quienes llevaron adelante cada una de las cinco etapas.
Torres: “Chubut tiene los mejores rindes de viento del mundo”
El gobernador aprovechó el escenario para defender su agenda de inversiones privadas. “Con decisión política y una inversión del privado se construyó una industria que hoy es modelo a nivel nacional”, sostuvo. “Ese es el perfil de desarrollo y trabajo que esta provincia necesita”.
Torres vinculó el crecimiento energético con el perfil exportador de Chubut y la necesidad de agregar valor a los recursos. “Chubut tiene los mejores rindes de viento del mundo”, afirmó, una ventaja que, a su juicio, puede convertir a la provincia en uno de los principales polos de energías renovables del país.
También pidió reglas estables. Llamó a definir “de qué manera se explotan esos recursos para el beneficio de la provincia de manera previsible, generando seguridad jurídica y demostrando al mundo que los que vienen a invertir en esta provincia tienen reglas claras”.
En lo personal, no ocultó el orgullo. “Aluar creció de la mano del crecimiento de la provincia y del crecimiento de Puerto Madryn”, dijo. “A mí en particular me llena de orgullo que tengamos el parque eólico más grande del país, porque eso es desarrollo, es progreso”.

Medio siglo en Puerto Madryn
Sastre puso el foco en la ciudad. Recordó que Aluar acompaña el crecimiento de Puerto Madryn desde hace más de cinco décadas. “En todos los ámbitos y coyunturas económicas que le tocó atravesar a nuestro país, desde que la empresa decidió instalarse acá, nunca dejó de invertir y crecer”, afirmó.
Para el intendente, el impacto excede el empleo directo e indirecto. “Más allá de generar tantos puestos de trabajo, también le da oportunidad a miles de personas que eligieron a esta ciudad para instalarse”, dijo, y destacó que la firma generó infraestructura clave para el crecimiento industrial madrynense.
“Este trabajo que ha generado la empresa lo ha compartido con todos los madrynenses”, completó el jefe comunal, frente a los aerogeneradores que desde ahora forman parte del paisaje cotidiano de la costa chubutense.