Durante años, el problema de Vaca Muerta no fue cuánto petróleo hay bajo la meseta neuquina, sino cómo sacarlo. El oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) viene a cambiar esa ecuación: con 437 kilómetros entre Allen y Punta Colorada, le dará a la cuenca su primera salida propia al Atlántico y la posibilidad de llenar los petroleros más grandes del mundo.
Esa salida ya tiene una pieza central en el agua. Se completó la entrega en aguas argentinas de las dos monoboyas y los PLEMs, los colectores submarinos que formarán la terminal offshore del proyecto en el golfo San Matías, frente a la costa rionegrina. Detrás hubo más de un año de planificación.
La logística marítima no fue sencilla. Las anclas y cadenas llegaron desde Singapur y China, mientras que las monoboyas, de tipo CALM, y los PLEMs partieron desde Emiratos Árabes Unidos. En el camino hubo mal tiempo y una crisis geopolítica que incluyó el cierre del estrecho de Ormuz.
“La planificación exigió adaptarnos constantemente al ritmo de los acontecimientos”, señalaron desde la firma a cargo del transporte marítimo, que agradeció a Técnicas Reunidas, al equipo de VMOS y a Jumbo Maritime, la naviera que ejecutó las maniobras con las boyas y los colectores.

Cómo funcionará la terminal de Punta Colorada
Cada monoboya pesa 272 toneladas y mide 15,3 metros de diámetro, según los datos que difundió Horacio Marín, presidente y CEO de YPF, cuando las estructuras cruzaron Ormuz en agosto. Ambas quedarán ancladas a unos seis kilómetros de la costa, cerca de Sierra Grande.
El esquema es este: el crudo llega por el ducto hasta la terminal de Punta Colorada, pasa por los tanques de almacenamiento y desde ahí viaja por una cañería submarina hasta los PLEMs. Esos múltiples distribuyen el flujo y tienen válvulas para aislar las líneas cuando hay que hacer mantenimiento.
Desde las boyas se cargarán buques VLCC, con capacidad para unos 2 millones de barriles. La instalación en el mar quedó en manos de la noruega DOF, que desplegó los buques Skandi Hera y Skandi Patagonia e inició hace meses la campaña submarina para fijar los anclajes.
Un consorcio con las principales petroleras
El consorcio VMOS está liderado por YPF y suma a socios como Pluspetrol, Pan American Energy, Vista, Shell, Chevron, Pampa Energía y Gas y Petróleo del Neuquén. Fue el primer proyecto petrolero aprobado dentro del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
La inversión ronda los US$3000 millones y abarca el ducto de 30 pulgadas, las estaciones de bombeo, como la de Chelforó, y la terminal con sus tanques en tierra. A fines de julio, según informó YPF, la obra ya superaba el 70% de avance general.
La capacidad de transporte arrancará en 180.000 barriles diarios, con la primera carga prevista entre fines de este año y comienzos de 2027. Durante ese año escalaría a 550.000 barriles y, en su última fase, el sistema podrá bombear hasta 700.000 barriles por día.

El impacto en las exportaciones
Con el sistema a pleno, las exportaciones de petróleo podrían crecer entre US$14.000 y US$15.000 millones anuales, según estimaciones oficiales. El crudo ya desplazó al maíz como principal producto exportado por la Argentina, algo que hace poco más de una década sonaba a ciencia ficción.
En Punta Colorada, mientras tanto, el movimiento no se detiene. La obra emplea a más de 1500 trabajadores y en las últimas semanas quedó posicionada la plataforma autoelevable Combifloat C7, que montará en el mar el tramo que une el ducto terrestre con las monoboyas.
Con las boyas y los colectores ya en aguas argentinas, resta completar el tendido submarino y el amarre de ambas estructuras. Recién entonces podrá fondear el primer petrolero frente a la costa de Río Negro para cargar crudo de Vaca Muerta.