En un contexto internacional marcado por tensiones políticas y cambios en las prioridades energéticas, la Patagonia argentina emerge como una región clave para el desarrollo del hidrógeno verde. Durante el Foro de Hidrógeno AHK – Edición Patagonia, el consultor en energía y miembro de TES (Transición Energética Sostenible), Ezequiel Cufré, analizó los factores que redefinen la agenda energética global y planteó la necesidad de consolidar una estrategia de competitividad exportadora.

Según Cufré, el regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos reactivó las políticas a favor de los combustibles fósiles, ralentizando los avances hacia la descarbonización. “La polarización entre la agenda fósil y la verde se profundiza. Estas tensiones son discusiones de mercado que afectarán el ritmo de la transición energética”, explicó.

El consultor señaló que, si bien Europa mantiene objetivos de desfosilización, los avances son limitados. “Hoy Europa apenas alcanza un 10% de su meta de reducción de emisiones para 2030”, advirtió. En este contexto, propuso aprovechar la “ventana de oportunidad” que ofrece el gas como energía de transición antes de que la agenda verde retome impulso en los próximos años.

La Patagonia frente a una oportunidad histórica

En cuanto al papel de Argentina, Cufré fue claro: la Patagonia posee las condiciones naturales para convertirse en un polo estratégico de producción de hidrógeno verde. “Debemos ser inteligentes para aprovechar este tiempo y construir una hoja de ruta sólida. El Proyecto Gaucho en Santa Cruz es un primer paso hacia esa dirección”, afirmó.

El especialista también destacó la experiencia de Chile como modelo a seguir. “Chile ha logrado posicionarse como un referente en hidrógeno verde, priorizando una matriz energética barata y competitiva”, señaló. Para Cufré, el desafío argentino radica en resolver las limitaciones logísticas que separan los centros de producción de los grandes mercados de consumo, y en diseñar una estrategia de exportación que maximice el valor agregado regional.

Con vastos recursos naturales, capacidad productiva y el impulso de nuevos proyectos, la Patagonia se prepara para jugar un rol central en el mapa energético del futuro. Pero el éxito dependerá de la capacidad de anticiparse a los cambios de escenario y de construir una infraestructura que permita escalar rápidamente su oferta al mercado global.