Pluspetrol presentó públicamente el proyecto Vaca Muerta Liquids, una inversión que superará los 2.000 millones de dólares y busca transformar la forma en que se aprovecha el gas natural rico en líquidos en la roca madre.
Según explicó Sergio Cavallin, Corporate Commercial Development Manager de la compañía, se trata de una iniciativa conjunta con YPF, pero abierta a nuevos actores, que apunta a capturar y fraccionar el propano, butano, gasolina natural y eventualmente etano, con destino a la exportación.
Durante el webinar “Pluspetrol y el desarrollo midstream en Vaca Muerta”, organizado por MEGSA, el ingeniero químico repasó el recorrido de la empresa en el aprovechamiento integral de los reservorios, desde los proyectos en Centenario y Ramos hasta Camisea, en Perú. Esa experiencia es la que hoy pone sobre la mesa para encarar un proyecto de escala regional.
Un proyecto estratégico
El objetivo de Vaca Muerta Liquids es construir una infraestructura que permita procesar y fraccionar los líquidos del gas natural en Neuquén, trasladarlos mediante un poliducto hasta una planta en la costa atlántica y exportarlos. El sistema está pensado para ser escalable: comenzaría con la separación de propano, butano y gasolina natural, y más adelante incorporaría etano.
“Queremos un proyecto que sirva para toda Vaca Muerta, no solamente para Pluspetrol e YPF”, afirmó Cavallin. Por eso, propusieron que el ducto actúe como una “autopista” para evacuar los productos de toda la cuenca y que la planta de fraccionamiento esté diseñada para ampliaciones futuras. En su visión, se trata de construir hoy la infraestructura que Vaca Muerta necesitará mañana.
La planta que se proyecta sería similar en tamaño y tecnología a la de Pisco, Perú, donde Pluspetrol procesa los líquidos del gas de Camisea. En ese caso, se trata de una instalación de 120.000 barriles por día, construida en condiciones logísticas y ambientales complejas.
La justificación económica del proyecto está en la ventana de transición de Vaca Muerta, una franja donde los pozos producen simultáneamente gas y petróleo. Allí, el gas tiene un contenido relevante de líquidos: alrededor de 200 toneladas por millón de metros cúbicos. “El valor que se agrega cuando pasamos ese gas por una planta de este tipo es del 35%”, indicó Cavallin.
Por el contrario, en las zonas netamente gasíferas el contenido de líquidos es bajo y no justifica la inversión. Y en las zonas petroleras, aunque el gas es más rico, su volumen es menor. Según explicó, es en la transición donde se conjugan volumen y calidad para lograr economía de escala.
Casi todas las áreas que opera Pluspetrol, como La Calera, Buena Esperanza, Las Tacanas y Aguada Villanueva (varias compartidas con YPF), están ubicadas en esa ventana. “Tenemos los conocimientos, la capacidad y también la materia prima para un desarrollo de este tipo”, señaló.

La visión de Pluspetrol
Aunque el proyecto es liderado por Pluspetrol e YPF, la idea es que esté abierto a otros cargadores, actores de la cadena de valor o inversores. Cavallin destacó que se está trabajando con compañías internacionales, off-takers asiáticos, fondos americanos y empresas locales. Además, por su escala e impacto, Vaca Muerta Liquids califica como Proyecto Estratégico bajo el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI).
El ducto previsto tendría entre 500 y 600 kilómetros de longitud, y su diseño está en etapa de definición. Cavallin subrayó que el desafío no es sólo técnico, sino político: “Tenemos que construir consenso y alinear intereses. El verdadero desafío es distribuir la renta de forma equitativa”.
En cuanto al destino de los productos, el mercado natural es la exportación. El propano y el butano tienen demanda tanto en el sector petroquímico como en el residencial, sobre todo en regiones con acceso limitado a gas natural. Cavallin recordó el caso de Perú, donde el consumo de GLP pasó de 400.000 toneladas anuales a 2,4 millones. “Eso fue gente que mejoró su calidad de vida”, apuntó.
El rol del etano
Uno de los puntos fuertes del proyecto es su potencial para sumar etano, un insumo petroquímico con gran demanda internacional. Según Cavallin, el único proveedor mundial actual es Estados Unidos, y existe una fuerte disputa con China por el abastecimiento. “Argentina tiene la posibilidad de ser el segundo proveedor del mundo”, aseguró.
Aunque por el momento no hay compradores domésticos interesados en el etano de Vaca Muerta, Pluspetrol confía en que a futuro se desarrollen industrias locales que puedan aprovecharlo, como plantas de etileno. De todas formas, el foco actual está en abastecer el mercado asiático, donde una sola planta china podría absorber toda la producción argentina.
El escenario de precios considerado para el análisis del valor agregado fue de 3 dólares por millón de BTU para el gas y 400 dólares por tonelada de GLP. A partir de esos supuestos, se calculó que el NGL podría generar exportaciones por hasta 5.000 millones de dólares anuales.
El proyecto se encuentra en etapa de ingeniería. La decisión final de inversión (FID) se espera para fines de 2025, y el objetivo es que la planta esté operativa en 2029. La modularidad permitirá comenzar con un tren de procesamiento de entre 2 y 3 millones de toneladas por año, y escalar hasta 10 o 12 millones si la producción de Vaca Muerta lo demanda.
Para Cavallin, se trata de una apuesta estratégica que hará más competitiva a la cuenca: “Este tipo de proyectos le agrega valor a la explotación. Vaca Muerta vale más si tiene un proyecto como este que si no lo tiene. Incrementa el tamaño del negocio y permite mantener la actividad, incluso en entornos de precios bajos”.