La disponibilidad de agua se ha convertido en un factor decisivo para la minería en la cordillera sanjuanina. La escasez en la región obliga a las compañías a diseñar estrategias de abastecimiento innovadoras y, en ese contexto, Vicuña Corp. presentó un proyecto que podría marcar un antes y un después para la minería binacional.

La empresa, integrada por BHP y Lundin Mining, busca utilizar agua desalinizada del océano Pacífico para abastecer al yacimiento Josemaría, ubicado en el norte de San Juan. La propuesta, incluida en la actualización de la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) presentada en julio, se apoya en el Tratado de Integración y Complementación Minera firmado entre Argentina y Chile.

Un marco binacional con antecedentes

El proyecto Josemaría forma parte del distrito Vicuña, donde también se encuentra el yacimiento Filo del Sol, con reservas que se extienden hasta la Región de Atacama en Chile. Esa ubicación fronteriza permite a la compañía ampararse en los protocolos binacionales que, desde el año 2000, habilitan operaciones transfronterizas en minería.

Lundin Mining ya expresó su interés en convertirse en la primera empresa en aplicar el tratado para transportar agua desalinizada desde Chile hacia un proyecto en Argentina. La compañía cuenta con antecedentes relevantes: desde 2013 opera la planta desalinizadora de la mina Candelaria, en Caldera, con capacidad de 500 litros por segundo y una red de 108 kilómetros de acueductos y líneas eléctricas. Esa experiencia logística y técnica se considera clave para planificar un sistema de provisión hídrica hacia Josemaría.

La ruta del agua y las dificultades geográficas

El trazado que permitiría transportar agua del Pacífico hasta San Juan no está exento de complicaciones. Desde Caldera hasta Caserones, en Chile, el recorrido abarca alrededor de 160 kilómetros. A partir de allí, para cruzar hacia Argentina, serían necesarios otros 25 kilómetros hasta llegar a Josemaría.

La dificultad principal está en la altura. Mientras la planta en Caldera se encuentra a 650 metros sobre el nivel del mar, el yacimiento argentino está a más de 4.200 metros. El bombeo en altura, con condiciones climáticas extremas, implica altos costos energéticos, un mantenimiento complejo y una operación de gran envergadura técnica.

Obstáculos políticos y sociales en Chile

Más allá de los desafíos de ingeniería, la iniciativa enfrenta cuestiones políticas sensibles. El acueducto debería atravesar terrenos privados en territorio chileno, lo que exige acuerdos de servidumbre con múltiples propietarios. Además, el hecho de que el agua dulce se destine a un proyecto argentino podría generar resistencia social en Chile, considerando que la salmuera del proceso quedaría en su litoral.

El contexto hídrico chileno agrega tensión al debate. Según el Senado de ese país, el 70% de la población vive en zonas con déficit de agua. Hoy existen 24 plantas desalinizadoras en operación, de las cuales el 85% abastecen a la minería, y hay más de 17 proyectos en carpeta. Las discusiones sobre el impacto ambiental en los ecosistemas marinos son cada vez más frecuentes, lo que anticipa un escenario de fuerte discusión pública.

Una oportunidad para San Juan

En la provincia argentina, sin embargo, la iniciativa es vista como estratégica. Reemplazar el uso de fuentes locales por agua desalinizada significaría preservar las reservas hídricas para otros sectores y garantizar la sustentabilidad de un proyecto cuprífero de gran escala como Josemaría.

Chile ya definió que, en un plazo de cinco años, toda la minería deberá operar exclusivamente con agua desalinizada. Esa medida podría alinear intereses y favorecer inversiones conjuntas en infraestructura, con beneficios que trasciendan las fronteras.

En definitiva, el desafío no radica únicamente en lo técnico. El éxito del proyecto dependerá de la capacidad de coordinación política binacional, de superar las diferencias regulatorias y de lograr aceptación social en Chile. Si Vicuña consigue sortear estos obstáculos, Josemaría podría transformarse en un caso testigo de cooperación hídrica para la minería de cobre en la región andina.