La producción de gas natural en Argentina mostró un desempeño positivo durante 2025. En septiembre, el volumen alcanzó los 147 MMm3/d, lo que representó un aumento del 3,1% respecto del mismo mes del año anterior. Este crecimiento se apoyó especialmente en el aporte del shale gas, que amplió su participación dentro del total nacional entre enero y septiembre.
El promedio acumulado de los primeros nueve meses del año llegó a 146,5 MMm3/d. El dato confirmó una tendencia ascendente que se consolidó a partir del aumento de la producción local y del avance sostenido del desarrollo no convencional. La estabilidad productiva también estuvo asociada a la mayor eficiencia operativa y al comportamiento de áreas clave dentro de la Cuenca Neuquina.
Entre enero y septiembre de 2025, el shale gas alcanzó una participación del 53% sobre la producción nacional de gas. Este nivel representó un incremento de tres puntos porcentuales respecto del mismo período de 2024 y reafirmó el rol del shale como principal motor de crecimiento dentro del sector energético.
Una parte de este avance se vinculó al aumento del gas asociado, que mostró un impulso mayor en varias áreas productivas. También se sumó la incorporación de nuevos pozos conectados en Vaca Muerta, que aportaron al incremento general pese a que la actividad mostró una ligera contracción en relación con el año previo.

El invierno marcó nuevos picos
Durante el invierno 2025, la oferta total de gas natural alcanzó los 175 MMm3/d. El volumen implicó un incremento interanual del 2,7% y se logró principalmente gracias al crecimiento de la producción local, que sumó 8 MMm3/d adicionales respecto de 2024. La participación de las importaciones desde Bolivia fue mínima, lo que llevó la incidencia del gas nacional a más del 90% del total.
En julio se verificó un récord histórico, con una producción local que alcanzó los 161 MMm3/d. Ese comportamiento marcó un punto de inflexión, ya que permitió atender la demanda estacional en un período de consumo elevado. Este rendimiento se potenció gracias al aporte del shale, cuyo crecimiento interanual fue del 9% en agosto, impulsado por el incremento del gas asociado.
En Vaca Muerta, la actividad se mantuvo dinámica aunque con diferencias según las áreas. Entre enero y septiembre se conectaron 60 pozos gasíferos, doce menos que en igual período de 2024. Aun así, la cantidad de pozos permitió sostener los niveles de producción no convencional y mantener la tendencia ascendente del shale.

El gas de la Cuenca Neuquina
La Cuenca Neuquina volvió a consolidar su peso dentro de la oferta de gas del país. En septiembre de 2025, la producción llegó a 100 MMm3/d, mientras que el promedio de los primeros nueve meses alcanzó 106 MMm3/d, un 3,7% más que el año anterior. Estos niveles se sostuvieron gracias al avance del shale, que explicó el 74% de la producción de la cuenca durante el período.
El crecimiento interanual del shale dentro de la Cuenca Neuquina fue de cinco puntos porcentuales comparado con 2024 y mostró un salto considerable frente a 2019. La expansión estuvo asociada al aumento del gas seco y, especialmente, al crecimiento del gas asociado, que durante el invierno se incrementó un 32%. En contraste, la producción convencional tuvo una contracción del 10%.
Durante el invierno, la cuenca registró su propio máximo, alcanzando los 118 MMm3/d, lo que significó un incremento interanual del 4,1%. Este desempeño reforzó la relevancia del desarrollo no convencional, que siguió siendo el principal sostén de la oferta local en un contexto de alta demanda y bajos niveles de importación.