El avance del proyecto Ivana, ubicado en el centro-norte de Río Negro, vuelve a poner en el radar el potencial uranífero de la provincia. El yacimiento, que integra el Proyecto Amarillo Grande, es considerado el eje del plan de Blue Sky Uranium para desarrollar una nueva fuente doméstica de uranio y vanadio en Argentina, con proyección exportadora en el mediano plazo.

La empresa cerró recientemente una colocación privada por US$3,5 millones, cuyos fondos tendrán como destino la exploración y avance del proyecto en la provincia patagónica. Este financiamiento permite a la compañía acelerar tareas técnicas, optimizar modelos geológicos y sostener el trabajo de campo que viene realizando en la zona desde hace varios años.

Un depósito clave dentro de un distrito emergente

El depósito Ivana es la zona de mayor desarrollo dentro de Amarillo Grande, un distrito descubierto por Blue Sky Uranium y ubicado aproximadamente entre Valcheta y la zona centro de Río Negro. Según la compañía, el proyecto tiene potencial para convertirse en un nuevo proveedor de uranio, tanto para el mercado local como para el internacional, debido a la escala del recurso y a la posibilidad de producir con costos competitivos.

La cercanía a infraestructura vial, la baja profundidad mineral y las condiciones geológicas favorables han posicionado a Ivana como la prioridad del plan de inversión. El objetivo es avanzar hacia etapas de prefactibilidad que permitan cuantificar con mayor precisión el potencial económico del proyecto.

La empresa reforzó en su presentación reciente que uno de los ejes de su estrategia es acelerar el desarrollo de depósitos capaces de abastecer al mercado argentino, caracterizado por la operación de centrales nucleares y por planes estatales de fortalecimiento del abastecimiento interno de combustibles nucleares.

El uranio se muestra como una opción posible para Chubut.

Financiamiento para acelerar la exploración de Ivana

El nuevo financiamiento obtenido por Blue Sky Uranium consiste en la emisión de 70 millones de unidades a US$0,05 por título, con un warrant asociado para ampliar capital en caso de ejercicio futuro. Los recursos se utilizarán principalmente para avanzar Amarillo Grande y sostener capital de trabajo general.

De acuerdo con la empresa, el impulso financiero permitirá reforzar tareas de perforación exploratoria, estudios de laboratorio y modelización del depósito Ivana. También facilitará la continuidad de actividades ambientales y sociales, aspectos claves dentro del marco regulatorio minero de Río Negro.

Blue Sky destacó que el proyecto tiene condiciones para transformarse en un desarrollo de bajo costo operativo, gracias al tipo de mineralización y la posibilidad de aplicar métodos de extracción eficientes. En ese sentido, la compañía remarcó que el depósito forma parte de una estrategia más amplia para consolidar a Amarillo Grande como un distrito uranífero de escala internacional.

Un desarrollo alineado con la transición energética

El impulso al proyecto Ivana ocurre en un contexto global de revalorización de la energía nuclear como fuente baja en emisiones. Países de Europa, Asia y América del Norte están ampliando o reactivando planes nucleares, lo que ha elevado el interés por nuevos proveedores de uranio y generado mejores condiciones de financiamiento para proyectos en etapa de evaluación.

Argentina, con tres centrales nucleares en operación y posibilidades de expansión, continúa demandando uranio para sostener sus programas energéticos. El desarrollo de Ivana y de Amarillo Grande podría reducir la dependencia de importaciones y aportar previsibilidad al abastecimiento local.

La empresa destacó en su comunicación oficial que forma parte del Grosso Group, un grupo de gestión minera con más de tres décadas de experiencia en proyectos en Argentina.

Este respaldo otorga mayor consistencia a la estrategia de avanzar en una zona donde la compañía ya cuenta con presencia histórica.

Con los nuevos fondos asegurados y un programa de exploración activo, Blue Sky Uranium encara una fase clave para el futuro del proyecto Ivana. Las tareas planificadas para los próximos meses buscarán afinar la comprensión del recurso, evaluar alternativas de proceso y avanzar hacia una instancia económica preliminar. Si los resultados acompañan, Río Negro podría consolidarse como un polo relevante en la producción de uranio en Sudamérica.