La posible retirada de AESA de Chubut reactivó las alarmas en el sector petrolero y puso en el centro de la escena un reclamo sindical que viene escalando en las últimas semanas. El secretario general del Sindicato de Petroleros Privados de Chubut, Jorge Ávila, advirtió que la salida de la empresa dejaría a la provincia sin perforadores, workovers y pulling.
La Cuenca del Golfo San Jorge vuelve a sufrir con el retiro de una empresa clave en el aparato productivo. El retiro de YPF de los campos maduros, a la espera del cierre de la venta de Manantiales Behr, implicó que finalicen los contratos de AESA y se acelera un proceso de desmantelamiento que afectaría directamente la capacidad operativa de la región. Para Ávila, el retiro de maquinaria pesada refleja una conducta repetida: “se van y se llevan todo”.
La situación de AESA y el traspaso a Petrominera
Ante este panorama, el gremio solicitó una intervención directa del gobernador del Chubut, Ignacio Torres, para impedir que los equipos abandonen la provincia. La propuesta es clara: que los activos de AESA sean transferidos a Petrominera, la petrolera estatal chubutense, para evitar un vaciamiento que comprometería la actividad.
En diálogo con La Petrolera, Ávila sostuvo que la medida es estratégica para preservar empleo y garantizar que la provincia mantenga su capacidad de perforación sin depender exclusivamente de operadores privados. El objetivo sindical es iniciar un proceso que permita consolidar una empresa provincial con maquinaria propia y con posibilidades reales de sostener producción.
“Si YPF se va y nos deja sin equipos perforadores, sin workover, sin pulling, el impacto sería enorme”, remarcó el dirigente. La preocupación pasa por el efecto inmediato que tendría en la actividad operativa y por la incertidumbre que se generaría para las empresas de servicios vinculadas al sector.
Un escenario complejo para el convencional
La salida de AESA no se analiza de manera aislada. Se suma a un período marcado por la retracción de inversiones, reducción de contratos y baja actividad en áreas maduras. La Cuenca del Golfo San Jorge viene arrastrando una situación de caída sostenida, agravada por la disminución de perforación y la menor presencia de operadoras con músculo financiero.
En este contexto, la ausencia de equipos sería un golpe adicional para una región que ya enfrenta dificultades para retomar ritmo productivo. “Que los equipos se queden y nosotros vamos a ver cómo resolver el problema de una mejor manera”, sostuvo Ávila.