Petróleos Sudamericanos (PS) consolidó un crecimiento exponencial en la producción de petróleo durante el primer trimestre de 2026. La compañía registró un volumen total de 1.206.737 barriles, superando ampliamente los registros del ejercicio anterior. Este desempeño respondió a una estrategia enfocada en la recuperación de campos maduros.
El Directorio de la sociedad destacó que este incremento productivo se fundamentó en la sinergia operativa y el uso de tecnologías avanzadas. Según el balance presentado en la Comisión Nacional de Valores (CNV), la empresa buscó la eficiencia mediante altos estándares de seguridad industrial y medio ambiente. Estas acciones permitieron mitigar las complejidades del escenario macroeconómico local e internacional.
La operadora enfrentó desafíos significativos derivados de la inflación creciente y la presión sobre los costos operativos por paritarias. A pesar de la intervención cambiaria, PS logró avanzar con sus planes de inversión en las cuencas operativas. La firma priorizó la sostenibilidad del negocio mediante una gestión financiera rigurosa en sus activos principales.

Expansión en Mendoza y Neuquén
Durante el periodo analizado, la compañía incrementó sustancialmente su actividad en Mendoza y en diversos bloques de la Cuenca Neuquina. Ejecutó una exitosa campaña de reparación de pozos que resultó determinante para elevar los niveles de extracción de crudo. Estas intervenciones técnicas apuntaron a cumplir los compromisos de inversión asumidos con las autoridades provinciales.
El reporte subrayó que se realizaron obras de infraestructura críticas para mejorar la eficiencia de costos en Río Negro y Neuquén. La empresa señaló textualmente: “PS ha continuado con obras de infraestructura para lograr una mayor eficiencia operativa y de costos“. Este enfoque técnico permitió optimizar los procesos de recolección y tratamiento de hidrocarburos.
Las estadísticas revelaron un salto notable en la producción total en barriles equivalentes, alcanzando las 1.325.159 unidades físicas. Esta cifra contrastó con los 343.481 barriles registrados en el mismo trimestre del año previo. El crecimiento reflejó la maduración de proyectos de explotación convencional iniciados durante los ejercicios anteriores en Argentina.
Estrategia exportadora
PS capitalizó el aumento de los precios internacionales del crudo, impulsados globalmente por el persistente conflicto en Medio Oriente. La firma exportó el 15% de su producción neuquina, accediendo a valores de mercado superiores a los domésticos. Esta dinámica comercial consolidó su posición como actor relevante en el comercio exterior de energía regional.
Respecto a la comercialización, el informe oficial puntualizó que el 85% del volumen se destinó al mercado interno regulado. La gerencia afirmó que lograron “abrir mercados en el exterior con mejores condiciones a los del mercado local“. Esta diversificación de destinos resultó vital para sostener el flujo de ingresos en un contexto de alta volatilidad.
En el plano financiero, la empresa obtuvo una ganancia operativa superior a los 10.000 millones de pesos argentinos. No obstante, el resultado neto final arrojó una pérdida contable debido al impacto de los resultados financieros negativos. La estructura patrimonial mostró un incremento sustancial en el activo total, reflejando la fuerte capitalización del periodo.

Proyecciones sobre el convencional
Las perspectivas para el resto del año indicaron una profundización de la estrategia de crecimiento en activos de petróleo y gas. La dirección planeó evaluar la incorporación de energías renovables para diversificar su cartera de proyectos estratégicos actuales. El objetivo central se mantuvo en elevar el índice de reposición de reservas mediante exploraciones focalizadas.
La compañía proyectó potenciar su capacidad exportadora aprovechando el ajuste de los precios locales hacia la paridad internacional de exportación. El Directorio ratificó su compromiso de “continuar invirtiendo y generando negocios mediante sus programas de inversión” vigentes. Esta visión de largo plazo buscó consolidar el desarrollo sostenible mostrado durante los últimos ciclos operativos.
Asimismo, el análisis de los índices de liquidez y solvencia mostró una gestión prudente de los recursos financieros y operativos disponibles. Aunque la rentabilidad fue negativa, la inmovilización de capital disminuyó levemente respecto al cierre del ejercicio anterior.