El Gobierno nacional aprobó la incorporación de la segunda etapa del proyecto Sal de Oro al RIGI, una decisión que suma un nuevo impulso al desarrollo de la industria del litio en Argentina. La iniciativa, impulsada por Posco, prevé una inversión de US$ 208 millones destinada a ampliar la capacidad productiva del complejo ubicado en la Puna.

Con esta expansión, el proyecto agregará una capacidad de producción de 23.000 toneladas anuales de carbonato de litio, uno de los insumos más demandados por la industria global de baterías. Además, se estima que la nueva fase permitirá generar exportaciones por más de US$ 300 millones anuales una vez que alcance su operación plena.

La aprobación fortalece la posición de Sal de Oro dentro del mapa minero argentino. El emprendimiento se desarrolla en el Salar del Hombre Muerto, una de las áreas con mejores condiciones geológicas para la producción de litio y uno de los activos estratégicos de Posco fuera de Asia.

Un proyecto clave para la estrategia global de Posco

La compañía surcoreana desembarcó en Argentina en 2018 con el objetivo de desarrollar una cadena de valor vinculada al crecimiento de la movilidad eléctrica y el almacenamiento energético. Desde entonces, avanzó con un programa de inversiones escalonado para ampliar su capacidad de producción en el país.

En 2023 comenzó formalmente la construcción de la segunda fase del proyecto, orientada específicamente a la producción de carbonato de litio. La decisión implicó ampliar significativamente los desembolsos previstos y elevar la inversión comprometida para el desarrollo de Sal de Oro hasta los US$ 1.600 millones.

La estrategia de la empresa contempla además nuevas expansiones en los próximos años. Según las proyecciones corporativas, la inversión acumulada podría alcanzar los US$ 4.000 millones hacia 2030, en línea con el crecimiento esperado de la demanda global de minerales críticos para la transición energética.

Producción y exportaciones desde la Puna

Actualmente, Posco opera instalaciones tanto en la Puna argentina como en la localidad salteña de General Güemes, donde cuenta con una planta destinada al procesamiento de litio. La construcción de las instalaciones correspondientes a la segunda etapa avanzó durante los últimos años y se espera que alcancen plena capacidad operativa durante 2026.

La compañía prevé que las sucesivas expansiones permitan incrementar progresivamente los volúmenes de producción. De acuerdo con sus estimaciones, el complejo podría alcanzar cerca de 50.000 toneladas anuales de productos de litio en las próximas fases de desarrollo.

La incorporación de Sal de Oro al RIGI se produce en un contexto de fuerte competencia global por atraer inversiones vinculadas a la transición energética. Para las provincias de Salta y Catamarca, el avance representa una nueva señal de confianza en una región que concentra algunos de los recursos más relevantes del denominado Triángulo del Litio, una de las mayores reservas mundiales de este mineral estratégico.