La minería del cobre en San Juan se encamina hacia un crecimiento sin precedentes durante la próxima década. Un informe ejecutivo proyecta que la provincia deberá multiplicar por diez su empleo minero directo, pasando de los actuales 4.800 puestos a más de 50.000 trabajadores para 2035, con el objetivo de abastecer la expansión de los grandes proyectos cupríferos.

El trabajo fue elaborado por el expresidente de la Cámara Minera, Ricardo Martínez, y publicado por Diario de Cuyo. El documento ya fue presentado ante empresas del sector y autoridades provinciales, y advierte que la formación de capital humano deberá acelerarse de inmediato para evitar que la falta de personal especializado se convierta en un obstáculo para el desarrollo de la actividad.

La investigación indica que el mayor requerimiento de mano de obra se registrará entre 2028 y 2035, cuando coincidan las etapas de construcción y operación de los principales emprendimientos de minería de cobre que avanzan en la provincia.

Los empleos que impulsará al cobre

Además del crecimiento del empleo directo, el estudio sostiene que la expansión de la industria minera tendrá un fuerte efecto multiplicador sobre la economía provincial. Según las estimaciones, por cada puesto de trabajo directo se crearán entre cuatro y cinco empleos indirectos vinculados con servicios, comercio, logística y proveedores.

El informe también identifica cuáles serán los perfiles laborales más demandados para sostener la expansión del sector. El mayor volumen de contrataciones estará concentrado en los operadores de mina y planta, con una demanda estimada de 18.000 trabajadores destinados a las tareas operativas y al procesamiento del mineral.

En segundo lugar aparecen los mecánicos de equipos pesados, con una necesidad proyectada de 12.000 personas. La demanda responde al crecimiento esperado de las flotas de camiones fuera de ruta, perforadoras, palas hidráulicas y otros equipos de gran porte utilizados en la actividad minera.

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Los perfiles profesionales con mayor demanda

Otro segmento estratégico será el de los especialistas en logística y cadena de suministro, donde el estudio estima que se necesitarán alrededor de 10.500 trabajadores. Se trata de perfiles vinculados al transporte, abastecimiento y almacenamiento para proyectos emplazados en zonas alejadas de los principales centros urbanos.

La planificación de las operaciones también incrementará la demanda de ingenieros de mina y de procesos. El informe proyecta que harán falta unos 8.200 profesionales encargados del diseño, la optimización de la producción y la mejora continua de los procesos productivos.

La expansión de la actividad también requerirá unos 6.500 especialistas en higiene, seguridad y ambiente, responsables de garantizar el cumplimiento de los estándares ambientales y de seguridad laboral que caracterizan a la minería moderna. A ellos se sumarán cerca de 4.800 profesionales vinculados con automatización, robótica y transformación digital, en línea con el avance de las minas inteligentes.

El relevamiento incorpora además la necesidad de unos 3.000 especialistas en gestión social y comunitaria, un área destinada a fortalecer la relación entre las empresas mineras, las comunidades y el territorio donde se desarrollan los proyectos.

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El desafío de formar profesionales para el boom minero

El estudio advierte que el tiempo para preparar a los futuros trabajadores es limitado. Los profesionales que participarán de los proyectos previstos para comienzos de la próxima década deberían iniciar su formación académica en el corto plazo para responder a la demanda proyectada.

La propuesta plantea elevar la cantidad de egresados técnicos desde los actuales 3.000 por año hasta aproximadamente 8.000 en 2030. El objetivo es alcanzar un acumulado cercano a los 15.000 nuevos profesionales hacia 2035 para abastecer el crecimiento de la minería en San Juan.

Entre las principales iniciativas figuran la ampliación de la infraestructura educativa mediante aulas híbridas en departamentos mineros, la creación de un Instituto Provincial de Minería con participación empresarial, la incorporación de compromisos de capacitación y contratación de personal local en proyectos adheridos al RIGI, el desarrollo de programas específicos para el trabajo en alta montaña y el incremento de la participación femenina del 12,6% al 25%.

El esquema de financiamiento propuesto contempla destinar el 40% del Fondo Especial para el Desarrollo Minero, incorporar un aporte equivalente al 0,5% de la masa salarial de los proyectos incluidos en el RIGI y asignar el 15% de las regalías provenientes de los nuevos emprendimientos para constituir un Fondo de Educación Minera. La iniciativa también prevé sumar inversiones de las compañías del sector y acuerdos con organismos internacionales de crédito para respaldar el proceso de formación de recursos humanos.