El Directorio de Pampa Energía dio el sí definitivo. La compañía informó a la Comisión Nacional de Valores y a ByMA que aprobó la decisión final de inversión, conocida como FID, para el desarrollo de un complejo de producción de urea granulada que demandará una inversión cercana a los US$2.700 millones.

El proyecto está en manos de Fértil Pampa, la subsidiaria que la energética controla en un 100% y que viene trabajando en la iniciativa desde hace meses. La planta tendrá capacidad para producir 6.000 toneladas diarias de urea, unas 2.100.000 toneladas al año, además de amoníaco.

Antes de llegar a este punto, Fértil Pampa había pedido su ingreso al RIGI, el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, y también al REPIE, el esquema bonaerense de inversiones estratégicas. Las solicitudes se presentaron el 21 de abril y el 10 de junio de este año, respectivamente.

Un contrato llave en mano con dos socios de peso

Para construir la planta, Fértil Pampa firmará un contrato EPC bajo la modalidad lump-sum, es decir, llave en mano. Los encargados de la obra serán Tecnimont SPA y SACDE S.A., que se quedaron con la adjudicación tras una licitación internacional abierta.

Según explicó la propia compañía, ambas empresas presentaron la oferta más competitiva desde el punto de vista técnico y económico, y cumplieron con todas las condiciones del pliego. El plazo de construcción estimado es de 41 meses desde el inicio de los trabajos.

El Directorio también resolvió aprobar el otorgamiento de garantías de la casa matriz a favor de los contratistas, un mecanismo habitual en este tipo de obras de gran escala. Pampa Energía aclaró que estas garantías corporativas no modifican su perfil de riesgo ni afectan sus compromisos financieros vigentes.

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Por qué SACDE activó un informe especial

Una de esas garantías se otorgará a favor de SACDE S.A., que es parte relacionada de Pampa Energía. Como el monto garantizado supera el 1% del patrimonio neto de la compañía, el Comité de Auditoría tuvo que emitir un informe bajo el artículo 72 de la Ley de Mercado de Capitales.

Ese comité concluyó que los términos de la garantía están dentro de las condiciones normales y habituales del mercado. El informe de partes relacionadas queda a disposición de los accionistas que quieran consultarlo en la sede social de la empresa.

El gas natural y la electricidad, dos insumos críticos para la planta, serán suministrados principalmente por la propia Pampa Energía. Entre ambos explican aproximadamente el 70% de la estructura de costos del proyecto, lo que explica por qué la compañía apuesta a integrar sus distintos negocios.

Un mercado regional que hoy depende de Medio Oriente

Sudamérica importa hoy unos 11,5 millones de toneladas de urea por año, tanto en la Argentina como en Brasil. Con esta planta, la región podría empezar a revertir ese déficit comercial estructural en fertilizantes que arrastra desde hace años.

Pampa Energía proyecta exportaciones por más de US$24.000 millones a lo largo de la vida útil del proyecto, además de una sustitución de importaciones que superaría los US$16.000 millones. La suma de ambos efectos generaría un superávit cambiario acumulado de más de US$40.000 millones.

Hoy, el 34% de las exportaciones globales de urea proviene de Medio Oriente, una región cuya oferta está cada vez más expuesta a la volatilidad de precios que generan los conflictos bélicos. Esa concentración es, para la compañía, uno de los argumentos centrales para justificar el proyecto.