Petroquímica Comodoro Rivadavia (PCR) comunicó este martes a la Comisión Nacional de Valores un hecho relevante que no pasó desapercibido entre sus accionistas: su subsidiaria ecuatoriana firmó una modificación contractual que asegura la continuidad de la empresa en el país vecino hasta el año 2037. La noticia llegó con el formato protocolar de siempre, pero atrás hay una apuesta fuerte por los hidrocarburos en la Amazonía.
El texto enviado a la CNV detalla que PCR-Ecuador S.A. suscribió el 16 de julio pasado con el Ministerio de Energía y Minas de ese país el Contrato Modificatorio Número 5, vinculado a la explotación del Bloque Pindo, ubicado en plena región amazónica ecuatoriana, uno de los activos históricos de la compañía.
No es un dato menor: se trata de una extensión de plazo que, según el propio documento societario, vencerá recién el 31 de diciembre de 2037. Para una petrolera argentina con más de dos décadas operando en Ecuador, asegurarse más de una década adicional de producción cambia bastante el horizonte de planificación.

Los números del acuerdo
La compañía se comprometió a desembolsar inversiones adicionales por más de US$ 69 millones, según consta en la presentación ante el organismo regulador. Ese dinero se destinará a nuevas perforaciones y a modernizar infraestructura existente en un bloque que ya lleva años en producción, algo que en la jerga del sector se conoce como desarrollo incremental.
Con ese dinero, PCR proyecta perforar tres pozos exploratorios y cuatro pozos de desarrollo entre 2026 y 2037. La meta declarada es alcanzar una producción acumulada de 9,39 millones de barriles de crudo en ese período, un volumen considerable para un bloque que ya tiene décadas de explotación encima.
Además, se fijó una nueva tarifa unificada de 34,19 dólares por barril, que empezará a regir recién cuando el contrato entre formalmente en vigencia. Ese paso, aclara PCR en su comunicado, depende de la inscripción del acuerdo en el Registro de Hidrocarburos de Ecuador, trámite que se espera cerrar durante este mismo mes.

Qué gana Ecuador con este acuerdo
Del lado ecuatoriano, el gobierno de Daniel Noboa también salió a hacer su propio anuncio, y con números más auspiciosos todavía: el Ministerio de Ambiente y Energía calculó que la extensión le generará al Estado ingresos adicionales por unos US$ 276 millones, equivalentes al 91% de la renta petrolera que produce el bloque.
El ministro Juan Carlos Blum encabezó la firma y habló de un proceso que incluyó jornadas técnicas, económicas, legales y socioambientales, con el objetivo declarado de dar previsibilidad jurídica a un contrato que, de otro modo, iba a vencer en diciembre de 2027, según había anticipado la propia empresa meses atrás.
De hecho, en octubre pasado un ejecutivo de PCR ya había adelantado en Quito que la compañía negociaba justamente esta ampliación, con una cifra de inversión algo menor a la finalmente pactada. La diferencia entre lo negociado entonces y lo firmado ahora ronda apenas un par de millones de dólares.

PCR, un jugador que crece en la región
PCR no llegó a Ecuador ayer: opera en la Cuenca Oriente desde 1999, y además del Bloque Pindo maneja otras áreas como Sahíno, Arazá Este, Saywa y VHR Este, adjudicadas en rondas petroleras recientes. En conjunto, la empresa calcula que podría sumar unos 90 millones de barriles de reservas al país en los próximos años.
Ecuador, con una producción cercana a los 500.000 barriles diarios, es hoy el quinto productor petrolero de Sudamérica, apenas por debajo de Colombia. Para una compañía argentina, sostener y ampliar operaciones ahí no es un dato menor en un contexto regional donde varios países compiten por atraer inversión en exploración.
En paralelo, PCR mantiene sus operaciones convencionales en la Argentina, con más de diez áreas y 350 pozos productores.