En AmCham Energy Forum 2025, la conversación giró en torno a una idea clave: Argentina tiene la oportunidad de convertirse en un actor central de la transición energética global, siempre que logre sortear los desafíos de infraestructura, costos e integración regional.

Durante el panel “Transformaciones estructurales en el mercado energético global”, el director de Aleph Energy, Daniel Dreizzen, y el vicepresidente de Techint, Javier Martínez Álvarez, coincidieron en que el gas puede ser el puente hacia un modelo económico más competitivo, sustentable y exportador.

Una oportunidad de desarrollo regional

Dreizzen destacó la urgencia de avanzar en infraestructura para la licuefacción de gas natural. “El mundo va hacia el LNG. Convertir el gas en un commodity ya está pasando. Argentina tiene una oportunidad ahora, pero hay que ser competitivos”, sostuvo.

Recordó que el país fue uno de los pioneros en desarrollar Vaca Muerta y que logró importantes eficiencias logísticas en sus primeras etapas. Sin embargo, advirtió que para no perder terreno frente a otros jugadores globales, es clave mejorar la competitividad en toda la cadena.

Martínez Álvarez reforzó esta mirada y remarcó que el gas “puede ser un vehículo de integración regional y una conexión directa con mercados internacionales de LNG”.

Otro eje fuerte del panel fue el vínculo entre gas barato, industrialización y atracción de inversiones. “Siempre me pregunto por qué volvieron a fabricarse autos en Estados Unidos. La respuesta es la energía barata. ¿Por qué no usar el gas para más industria? Tenemos una cultura gasífera”, planteó Dreizzen.

Martínez Álvarez coincidió y agregó: “El gas no solo permite crecer en exportaciones, sino que genera valor agregado local. Habilita industrias de alto consumo energético y un país con energía competitiva”.

Cómo aprovechar la experiencia global

El panel también abordó el desarrollo energético en otras regiones. Dreizzen mencionó a Australia, Noruega y Brasil como ejemplos de países que apostaron fuerte por el gas y la transición. “Uno de nuestros retos es reducir costos e insumos. Tenemos una cultura industrial y petrolera de más de 100 años. No hay que ser extremistas”, dijo.

Martínez Álvarez apuntó que Vaca Muerta podría seguir el camino de Noruega y generar capacidades industriales propias a partir del desarrollo del gas.

“Así como Noruega construyó industrias enteras desde su petróleo, Argentina tiene la chance de generar conocimiento local y construir valor en torno a su energía”, afirmó.

El nuevo mapa energético

Para Dreizzen, Argentina tiene un diferencial clave: emite solo el 0,8% de los gases de efecto invernadero. “Eso nos posiciona de otra manera en la transición energética. Tenemos la posibilidad de exportar transición energética”, expresó.

También resaltó el rol de la minería en esta etapa. “La minería permite la electrificación y es parte esencial de la transición. Podemos exportar eso también”, dijo durante el evento realizado en el hotel Alvear Icon, en Buenos Aires.

En su cierre, Martínez Álvarez subrayó que, aunque el país enfrenta muchos desafíos, la energía sigue siendo “una extraordinaria oportunidad para la nación”, especialmente en un mundo que exige transformaciones estructurales rápidas y profundas.