Chubut atraviesa una de las peores crisis en materia de hidrocarburos que recuerde su historia. La migración de empresas, la caída de producción y los telegramas de despidos se convirtieron en un combo explosivo que atenta con la paz social.

Es por eso que la provincia apuesta por un programa de baja de regalías para cambiar el duro panorama. Así lo explicó el ministro de Hidrocarburos, Federico Ponce, durante su participación en el Energy Forum organizado por la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina (Amcham).

“Hay dos aspectos, uno del lado de los incentivos y otro del lado de la productividad”, introdujo Ponce ante un auditorio compuesto por referentes del sector energético. “Queremos revertir esta tendencia declinatoria o, al menos, estabilizar la curva”, sostuvo.

Según detalló, ya hay seis programas de baja de regalías en funcionamiento, que permiten mejorar la rentabilidad de proyectos que, de otro modo, no serían viables. La alícuota, que ronda el 15% para producción convencional, puede reducirse hasta el 5% en función de lo que establece la normativa vigente.

“Esto permite implementar proyectos que antes nunca se hubieran llevado a cabo”, aseguró el ministro. A diferencia de enfoques anteriores, el gobierno provincial busca ahora que estos beneficios se apliquen de forma más extensiva, especialmente en campos convencionales maduros.

El plan de Chubut

Los beneficios fiscales se otorgan sobre la producción incremental, es decir, aquella que se obtiene como resultado directo de nuevas inversiones. “Entendemos que en estos yacimientos hay que aprovechar todas las oportunidades: primaria, secundaria y terciaria”, agregó.

En este contexto, Ponce subrayó la importancia de la recuperación terciaria, que ya representa el 10% de la producción total de Chubut. Esta técnica permite recuperar el crudo que permanece en el reservorio una vez agotadas las fases primaria y secundaria, lo cual puede representar hasta el 70% del petróleo original en sitio.

“Con la recuperación primaria se obtiene un 10 a 15%, con la secundaria otro 10 o 15%. Pero al final de la vida útil de un campo todavía queda mucho petróleo en la roca. La terciaria permite barrer ese crudo residual inyectando agua con agentes especiales”, explicó.

El funcionario citó casos exitosos como los de Manantiales Behr, Diadema Argentina y Chachahuen. “Son campos que, en algunos casos con más de 100 años de historia, lograron revertir la tendencia declinante e incluso alcanzar picos históricos de producción”, afirmó.