La creciente inestabilidad geopolítica volvió a sacudir al mercado energético global tras el recrudecimiento del conflicto entre Estados Unidos e Irán y el impacto de la misión “Epic Fury”. Este escenario reconfigura las expectativas sobre precios, flujos comerciales y abastecimiento de petróleo y gas en los próximos meses.

Según el análisis elaborado por la consultora Aleph Energy, el nuevo contexto de tensión regional vuelve a poner en primer plano los riesgos estructurales del sistema energético mundial, especialmente en zonas estratégicas para el comercio de hidrocarburos.

En las semanas previas al estallido del conflicto, el mercado ya mostraba señales de alerta. El precio del crudo había aumentado cerca de 10 dólares por barril, anticipando posibles interrupciones en la oferta y reforzando la volatilidad en los mercados internacionales.

Este movimiento previo reflejó la sensibilidad de los inversores ante cualquier indicio de inestabilidad en Medio Oriente, una región clave para el suministro global. Con el inicio de las acciones militares, ese escenario de incertidumbre se profundizó.

Para Argentina, el nuevo contexto abre una combinación de oportunidades y desafíos. La evolución de los precios internacionales tendrá un impacto directo sobre la balanza comercial energética y sobre las estrategias de inversión en el sector.

Las exportaciones petroleras alcanzaron un récord.

Un mercado condicionado por la geopolítica

De acuerdo con Aleph Energy, uno de los principales focos de preocupación es el rol de Irán como quinto productor mundial de petróleo, con una producción cercana a los cuatro millones de barriles diarios. Una parte relevante de ese volumen se canaliza hacia los mercados asiáticos.

Además, por el Estrecho de Hormuz circula aproximadamente un tercio del tráfico mundial de petróleo y cerca de un quinto del comercio global de gas. Cualquier interrupción en esa vía impacta de forma inmediata en los precios.

Los informes de la consultora advierten que, en escenarios de bloqueo parcial o demoras logísticas, los mercados tienden a sobrerreaccionar. Esto genera subas abruptas que no siempre responden a una escasez real, sino a expectativas y movimientos especulativos.

En este contexto, el petróleo Brent y el WTI ya habían pasado de la franja de 60 a 70 dólares por barril antes del inicio formal del conflicto. La evolución posterior dependerá del grado de afectación real sobre la infraestructura y el transporte.

En paralelo, el mercado del gas natural licuado mostraba una relativa estabilidad previa. Sin embargo, la incertidumbre sobre el tráfico marítimo y la seguridad regional introduce un nuevo factor de presión sobre las cotizaciones.

Aleph Energy también remarca que, en gas, las zonas productoras y consumidoras están más equilibradas, con Norteamérica, Rusia y Medio Oriente como grandes exportadores, y Europa y Asia como principales demandantes.

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Impacto en Argentina y perspectivas hacia 2026

Para la Argentina, el informe señala efectos diferenciados según la evolución de los precios. Si el valor del crudo se mantiene elevado, el país podría mejorar su balanza comercial energética en 2026 gracias al aumento de las exportaciones.

Antes del conflicto, el alza de 10 dólares por barril ya había incrementado en unos 1.300 millones de dólares la proyección del saldo energético, llevándolo a cerca de 10.000 millones. Con el nuevo escenario, esa cifra podría ampliarse en un monto similar.

En cambio, un aumento sostenido en el precio internacional del gas implicaría mayores costos de importación durante 2026. Esto afectaría especialmente los meses de mayor demanda, aunque también podría fortalecer proyectos de gas licuado en el largo plazo.

La consultora advierte que estos efectos combinan impactos coyunturales y estructurales. A corto plazo, predominan la volatilidad y la incertidumbre. A mediano plazo, se redefinen estrategias de abastecimiento e inversión.

En sus proyecciones, Aleph Energy subraya que el comercio mundial de GNL sigue mostrando una fuerte interdependencia regional, con Medio Oriente orientado a Asia y Estados Unidos consolidando su rol como proveedor de Europa.