Luego de atravesar una reestructuración financiera que despejó su futuro inmediato, Aconcagua Energía se prepara para dar un paso clave: el diseño de un plan no convencional en Río Negro. Así lo adelantó su nuevo CEO, Pablo Iuliano, quien asumió tras el desembarco de Tango Energía como accionista mayoritario.
“Hemos tenido una reunión muy buena con el gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, y con la secretaria de Energía, Andrea Confini, donde les contamos nuestros planes de corto plazo. Vamos a presentar un plan de trabajo para poner en valor las áreas con potencial no convencional”, aseguró el ex directivo de YPF.
El objetivo es aprovechar bloques que, según Iuliano, ofrecen oportunidades para el despegue productivo de la compañía. La estrategia se basa en estabilizar primero la producción convencional y, a partir de allí, apalancar el crecimiento en activos no convencionales.
El diseño del plan: desriskeo y productividad de los pozos
El proyecto no convencional de Aconcagua seguirá una hoja de ruta conocida en la industria: primero la identificación de las áreas más prometedoras, luego la etapa de desriskeo, seguida por el diseño de pozos que equilibren inversión y productividad. “Lo importante es plantear un caso de desarrollo sólido, donde la ecuación técnica y económica esté optimizada”, explicó Iuliano en diálogo con eolomedia.
El ejecutivo resaltó que la compañía cuenta con un equipo de trabajo con trayectoria probada en Loma Campana con YPF y en proyectos de Tecpetrol, lo que les otorga confianza para llevar adelante el desafío. “Antes de Vaca Muerta, muchos de nosotros ya teníamos 15 o 20 años de experiencia en campos maduros. Sabemos cómo operar en contextos exigentes y estamos convencidos del potencial que tienen nuestros bloques en Río Negro”, afirmó.

Una sede en Cipolletti para consolidar el proyecto
Un aspecto central del plan de Aconcagua es que la oficina principal de la empresa estará en Cipolletti, Río Negro. Desde allí se coordinarán tanto las operaciones convencionales como los futuros proyectos no convencionales.
“Queremos estar cerca de las operaciones y de las comunidades donde trabajamos. La mayoría de nuestro personal vive en la región y no tiene sentido manejar la compañía desde Buenos Aires. Esta es una decisión cultural que forma parte de la identidad que queremos construir”, señaló Iuliano.
Esta cercanía territorial fortalece el vínculo con el gobierno provincial y con la comunidad, dos actores claves para que el proyecto no convencional logre avanzar sin obstáculos. La empresa busca ser reconocida no solo por su capacidad técnica, sino también por su integración con el desarrollo regional.
Una apuesta a futuro con bases sólidas
El desembarco de Tango Energía, con el respaldo de Vista Energy y Trafigura, le permitió a Aconcagua superar su “cáncer de deuda” y capitalizarse con US$36 millones. Con ese oxígeno financiero, la compañía comenzó a recuperar producción en sus campos convencionales, proyectando un crecimiento de entre 5% y 10% hasta fin de año.
Pero el horizonte de largo plazo está puesto en los activos no convencionales. Allí Aconcagua busca consolidar su nueva identidad como operador relevante en la Cuenca Neuquina. “El convencional hay que hacerlo eficiente, pero el crecimiento verdadero tiene que traccionarse desde los no convencionales”, remarcó Iuliano.