El desarrollo de Vaca Muerta comienza a expandir sus fronteras más allá de Neuquén. En ese nuevo mapa energético, la provincia de Mendoza busca posicionarse como un nuevo polo de producción no convencional, con proyectos que empiezan a mostrar señales concretas de avance.

En ese contexto, Quintana Energy acelera su estrategia exploratoria en la denominada “lengua mendocina” de la formación. La compañía avanza sobre el bloque Cañadón Amarillo, donde proyecta perforar su primer pozo shale y consolidar una nueva área de desarrollo.

Un cambio de paradigma en Vaca Muerta

El CEO de la compañía, Carlos Gilardone, remarcó que la visión sobre el alcance geológico de Vaca Muerta cambió en los últimos años. “En un principio se pensaba que terminaba en Neuquén, pero hoy hay evidencia concreta de producción en Mendoza”, sostuvo durante su participación en Vaca Muerta Insights.

El ejecutivo destacó que ya existen antecedentes productivos en la zona, como los pozos en Altiplanicie del Payún, que confirman la presencia de la formación. A esto se suman perforaciones realizadas por YPF en áreas cercanas, como Paso Bardas Norte y CN VII, que arrojaron resultados positivos.

Cañadón Amarillo, en ese marco, aparece como un activo estratégico, con una extensión superior a los 100.000 acres dentro de la ventana de Vaca Muerta, lo que refuerza las expectativas de desarrollo.

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Estudios clave y avance exploratorio

Como parte de su plan, la compañía completó una campaña sísmica de más de 200 kilómetros cuadrados, un hito relevante para la actividad hidrocarburífera en la provincia. Este trabajo permitió mejorar el conocimiento del subsuelo y definir con mayor precisión las áreas con potencial.

Además, la firma llevó adelante estudios de superficie en zonas como Sierra de Reyes, incluyendo relevamientos de afloramientos. Para estas tareas, contrató equipos especializados que ya habían trabajado en Neuquén, replicando metodologías utilizadas en el corazón productivo de Vaca Muerta.

El desarrollo contó también con el acompañamiento del Gobierno de Mendoza, que facilitó tareas técnicas mediante equipos de arqueólogos y antropólogos, necesarios para avanzar con las campañas en campo.

Negociaciones con YPF y el objetivo de perforar antes

Uno de los puntos centrales del proyecto es la posibilidad de adelantar la perforación del primer pozo shale. Inicialmente, el compromiso asumido por la empresa contemplaba ejecutar dos pozos de 1.500 metros hacia 2027.

Sin embargo, Quintana Energy analiza acelerar esos plazos. Para ello, mantiene conversaciones con YPF con el objetivo de compartir un equipo de perforación y un set de fractura, lo que permitiría reducir costos y tiempos de movilización.

El avance dependerá en gran medida del acceso a financiamiento y de los acuerdos operativos que puedan alcanzarse entre ambas compañías. De concretarse, el primer pozo podría perforarse antes de lo previsto.

Uno de los principales diferenciales del proyecto es la infraestructura existente en la zona. Según explicó Gilardone, el área cuenta con condiciones que permitirían avanzar rápidamente hacia una etapa productiva, en caso de obtener resultados positivos.

La compañía dispone de capacidad de compresión, almacenamiento de gas y facilidades operativas heredadas de desarrollos convencionales previos. Esto habilita un esquema de “drill to fill”, es decir, perforar y poner en producción en tiempos reducidos.