Genneia terminó el segundo trimestre de 2026 con ventas netas por 110,5 millones de dólares, un 16,5% más que un año atrás. El salto no fue casualidad: la compañía puso en marcha varios parques solares en la región de Cuyo, una de las zonas con mayor radiación del mundo, y eso movió para arriba toda la facturación del trimestre.

El EBITDA ajustado llegó a U$S 82,9 millones, con una suba del 17,4% interanual. Detrás de ese número está la maduración de proyectos que venían de años de obra: Anchoris, San Rafael y San Juan Sur empezaron a aportar ingresos plenos justo cuando el viento, paradójicamente, dio menos que el año pasado.

Solar ya pesa 28% de los ingresos totales de la empresa, casi el doble que hace apenas doce meses, cuando representaba 13%. La energía eólica, en cambio, retrocedió 8,3% por menores vientos y por la migración de los contratos de Rawson I y II al esquema MATER tras el vencimiento de sus PPAs originales.

Un plan que llegó a la meta

La compañía completó su plan de expansión renovable 2025-2026 con la puesta en operación comercial de cuatro parques solares: San Rafael (180 MW), San Juan Sur (129 MW), Lincoln (20 MW) y Junín (20 MW). En total, 349 MW nuevos que entraron al sistema entre mayo y junio.

Con esa incorporación, Genneia llegó a una capacidad instalada total de 2,1 GW, repartidos entre generación eólica, solar y térmica. La empresa lo describe como un hito: es la primera compañía del sector en Argentina en superar los 1,8 GW de potencia renovable propia.

El resultado, sin embargo, no vino gratis. Durante el trimestre, el flujo de caja libre fue negativo en U$S 30 millones, consecuencia directa de la ejecución de obra: 59 millones de dólares en capex, gran parte destinados a terminar San Rafael, San Juan Sur y los proyectos de baterías que ya arrancaron.

Genneia inaugura el Parque Solar Anchoris y suma 180 MW en Cuyo

Deuda bajo control, pese al ritmo inversor

El apalancamiento neto se mantuvo estable en 2,8 veces, el mismo nivel del trimestre anterior. Es un dato que la compañía remarca porque viene sosteniendo un plan de inversión de casi U$S 2.000 millones desde 2016, sin que eso disparara el endeudamiento por encima de los límites que exigen sus bonos.

La deuda bruta consolidada llegó a U$S 1.084 millones, con 99% denominada en dólares. Casi todos los ingresos de Genneia también están dolarizados, algo que la propia empresa destaca como una cobertura natural frente a la volatilidad cambiaria argentina.

En paralelo, la compañía recibió dos mejoras de calificación crediticia: Moody’s la subió a B1 y S&P a B, ambas con perspectiva estable. El movimiento acompañó la suba de la nota soberana argentina, que también ganó un escalón en ambas agencias durante junio y julio.

La mirada puesta en las baterías

Con el plan solar ya cerrado, Genneia empezó a correr detrás de otro objetivo: el almacenamiento de energía. La empresa se adjudicó 421 MW en la licitación AlmaSADI, quedándose con cerca del 60% de todo lo que se licitó, y ya tiene ocho proyectos de baterías en construcción por un total de 461 MW.

La inversión estimada para ese portafolio de BESS ronda los US$335 millones, con puesta en marcha proyectada para el segundo semestre de 2027. El proyecto Maschwitz, el más avanzado, ya cuenta con financiamiento asegurado del BID.

Mientras tanto, avanza otro capítulo: la compañía sigue en proceso de cerrar la compra de una participación indirecta en Transener, la principal transportista de energía eléctrica de alta tensión del país. Genneia espera concretar esa operación antes de que termine agosto.

Si esa adquisición se concreta, el EBITDA combinado de ambas compañías treparía a US$338 millones, según estimaciones de la propia Genneia, aunque el apalancamiento conjunto subiría a 3 veces. La compañía ya adelantó que seguirá evaluando nuevos proyectos renovables en los próximos meses.