La central hidroeléctrica Río Grande vuelve a manos del Estado. Así quedó establecido tras la firma del convenio que demanda una inversión de 100 millones de dólares para recuperar la plena capacidad de 750 megatavios (MW) de la represa ubicada en la provincia de Córdoba.

El acuerdo fue firmado por la secretaria de Energía de la Nación, Flavia Royon, y el subsecretario de Energía Eléctrica, Santiago Yanotti.

Asimismo, la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (Cammesa) suscribió junto con la Empresa Provincial de la Energía de Córdoba (EPEC) once contratos de energías renovables por un total de 28,5 MW adjudicados en el marco de la licitación Ren-MDI, informó la Secretaría de Energía de la Nación.

“La gestión del ministro Sergio Massa tiene una mirada federal y así se refleja en cada uno los hechos de nuestra política energética, una mirada participativa, que llega a cada región de la Argentina”, afirmó Royon tras suscribir el acuerdo que recuperará el 100% de la potencia de la central que hoy está en la mitad de su capacidad.

La secretaria remarcó que “hoy se habla del rol del Estado, si debería apartarse o no, pero claramente estas cosas no son posibles sin un Estado Nacional que las piense, las diagrame y las ejecute”.

El plan de trabajo previsto permitirá recuperar la capacidad total de generación de la central en un plazo de cinco años, además de brindarle una extensión de vida de al menos 40.

Royon se refirió además a la firma de los contratos de energías renovables.

“Hoy en Córdoba estamos firmando once acuerdos, siendo la EPEC la empresa provincial que más proyectos está llevando adelante en esta licitación. Eso también habla de un Estado Nacional que fija una política y que permite que estas cosas sean posibles”, afirmó la funcionaria.

Estos contratos incluyen proyectos de pequeños aprovechamientos hidroeléctricos, solar fotovoltaico y bioenergías.

De esta manera se incorpora generación renovable en puntos de la red cuyo aporte disminuye o elimina restricciones de abastecimiento y generación forzada, logrando un sistema eléctrico nacional más sostenible.

Conocida como La Catedral, por poseer una sala de máquinas ubicada en una caverna creada a 180 metros de profundidad para contenerla por debajo del nivel de sus dos embalses, la Central Hidroeléctrica Río Grande fue inaugurada en 1986 y constituye un hito de la ingeniería en su tipo.

Luego de 34 años de funcionamiento con su equipamiento original la central genera actualmente el 50% de su potencia.

Al respecto, Yanotti explicó que “esta central tiene algunas particularidades”, y señaló que “por un lado está dentro de una montaña, está tallada la piedra de la montaña a 180 metros de profundidad”.

Además, añadió que “es la primera central con almacenamiento para equilibrar las energías renovables”, y precisó que “de día genera energía y después hace el proceso inverso, revirtiendo las mismas turbinas esa misma agua para subirla y rellenar el nivel del estanque”.

Junto con la ubicación de su sala de máquinas, el otro factor que distingue a la central de Río Grande es la operación de bombeo que eleva agua desde el embalse inferior hasta el superior.

Este mecanismo acumula una reserva energética de 100 gigavatios hora con un rendimiento superior al 70%.

De esta forma el sistema cuenta con un respaldo al que recurrir en casos de emergencia de carácter equivalente a una generación de base en su potencia plena (750 MW) durante cinco días.