La demanda de energía de los centros de datos está cambiando el mapa de la infraestructura tecnológica. A medida que la inteligencia artificial (IA) acelera la construcción de nuevos complejos, las empresas buscan alternativas para garantizar un suministro eléctrico confiable sin depender exclusivamente de redes cada vez más saturadas.

En ese escenario, un nuevo informe de Rystad Energy proyecta que el mercado global de celdas de combustible multiplicará por diez sus ingresos hacia 2030. La consultora estima que pasará de mover unos 2.800 millones de dólares en 2025 a cerca de U$S 30.000 millones al final de la década.

Ese crecimiento responde a una necesidad concreta. Los desarrolladores de centros de datos enfrentan tiempos de espera cada vez más largos para conectarse a las redes eléctricas, especialmente en Estados Unidos. Frente a esas demoras, la generación de energía en el propio sitio comienza a ganar terreno como una solución cada vez más atractiva.

La red eléctrica ya no alcanza el ritmo de la IA

El documento de Rystad Energy señala que los plazos para obtener una conexión a la red en Estados Unidos se triplicaron desde 2015. Hoy, un gran proyecto puede esperar entre tres y seis años antes de recibir el suministro necesario para comenzar a operar, un plazo difícil de compatibilizar con la velocidad de expansión que exige la inteligencia artificial.

“La disponibilidad de energía se convirtió en una de las principales limitaciones para el crecimiento de los centros de datos, y los operadores buscan cada vez más soluciones por fuera de la red eléctrica. Las celdas de combustible dejaron de ser una aplicación de nicho para convertirse en una parte medible de la matriz de generación firme“, afirmó Lein Mann Bergsmark, vicepresidente de Investigación de la Cadena de Suministro de Tecnologías Limpias de Rystad Energy.

La consultora calcula que entre 2026 y 2030 la demanda acumulada de celdas de combustible por parte de los centros de datos alcanzará los 10,4 gigavatios (GW). Además, estima que cerca del 40% de la capacidad prevista para los centros de datos en Estados Unidos en 2030 optará por generación propia en lugar de depender de una conexión convencional a la red.

Chubut y el futuro de los data centers.

Una tecnología que gana protagonismo

Las celdas de combustible ofrecen una ventaja que hoy resulta determinante para los operadores tecnológicos: pueden instalarse con mayor rapidez que una nueva infraestructura eléctrica y funcionan con gas natural, aunque también están preparadas para utilizar biogás, gas natural renovable o hidrógeno cuando esos combustibles estén más disponibles.

El informe también revela que Norteamérica concentrará el 91% de la capacidad mundial instalada de generación propia para centros de datos. La combinación de demoras en las redes eléctricas, incentivos fiscales y una cadena de suministro consolidada explica buena parte de ese liderazgo.

“La pregunta ya no es si las celdas de combustible tendrán un papel relevante, sino si la cadena de suministro podrá crecer al mismo ritmo que la demanda”, sostuvo Bergsmark al analizar el desafío que enfrenta la industria en los próximos años.

El desafío de la cadena de suministro

El fuerte crecimiento proyectado ya impulsó nuevas inversiones industriales. Según Rystad Energy, la capacidad de fabricación de celdas de combustible podría alcanzar los 4 GW anuales hacia 2030, frente a los 1,8 GW disponibles en la actualidad.

Dentro de ese mercado, las celdas de combustible de óxido sólido (SOFC) se consolidaron como la tecnología dominante para suministrar energía continua a los centros de datos. La empresa Bloom Energy concentra prácticamente todos los contratos visibles de esta tecnología para alimentación primaria, una posición de liderazgo que también plantea interrogantes sobre la capacidad de abastecimiento si la demanda continúa acelerándose.

Otro punto de atención pasa por las materias primas. La tecnología SOFC desarrollada por Bloom Energy depende del escandio, un metal crítico cuya producción mundial ronda apenas las 60 toneladas anuales y cuya cadena de suministro está fuertemente controlada por China. Para Rystad Energy, ese factor podría convertirse en un cuello de botella a medida que el mercado siga creciendo, aunque la consultora también prevé que los costos de estos sistemas caerán entre 20% y 25% hacia 2030, siempre que los fabricantes logren reducir los costos del sistema completo y no solo de las celdas.