La OPEP volvió a corregir sus proyecciones para el mercado petrolero mundial. En su informe mensual redujo por tercera vez consecutiva la estimación de crecimiento de la demanda mundial de petróleo para 2026, que ahora calcula en 780.000 barriles diarios, una señal de que el escenario internacional continúa marcado por la incertidumbre.
El nuevo ajuste refleja el impacto que dejó el conflicto entre Irán y Estados Unidos, que alteró durante varios meses el funcionamiento del Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el transporte de crudo. Aunque la producción comienza a normalizarse, las tensiones en la región siguen condicionando las perspectivas del mercado.
Pese a esta revisión, la organización mantiene una visión menos pesimista que otros organismos, como la Agencia Internacional de la Energía. La OPEP considera que el consumo global resistió mejor de lo esperado durante la crisis y sostiene que la actividad económica podría fortalecerse durante la segunda mitad del año.

Un escenario todavía condicionado por Medio Oriente
En el informe, la organización afirmó que el crecimiento de la economía mundial durante el primer semestre de 2026 mostró una resiliencia mayor a la prevista. También señaló que una eventual reducción de las tensiones geopolíticas podría convertirse en un factor positivo para la demanda energética en los próximos meses.
La entidad sostuvo que, si los mercados energéticos y los flujos comerciales recuperan estabilidad, el crecimiento económico mundial podría acelerarse. Esa expectativa explica que, mientras reduce la previsión para 2026, haya decidido mejorar el pronóstico correspondiente a 2027.
La nueva proyección implica un recorte respecto de la estimación anterior, que ubicaba el aumento de la demanda de petróleo en 970.000 barriles diarios para este año. En cambio, para 2027 la organización ahora espera un crecimiento de 1,94 millones de barriles diarios, unos 210.000 barriles más que en su cálculo previo.

La producción comienza a recuperarse
El informe también analiza la evolución de la oferta. La alianza OPEP+, integrada por los países miembros de la organización y productores asociados como Rusia, había acordado aumentar gradualmente la producción desde abril. Sin embargo, el cierre del Estrecho de Ormuz impidió cumplir con las cuotas previstas durante varios meses.
Con el acuerdo de paz transitorio entre Irán y Estados Unidos, parte de la producción del Golfo Pérsico comenzó a restablecerse. No obstante, los nuevos episodios militares registrados en las últimas semanas volvieron a generar preocupación sobre la continuidad de los envíos de crudo desde la región.
Según datos de fuentes secundarias utilizadas por la organización, la producción de la OPEP+ alcanzó en junio un promedio de 36,28 millones de barriles diarios, cerca de 3 millones de barriles por encima del nivel registrado en mayo. El informe también recuerda que las cifras de mayo incluyeron por última vez a Emiratos Árabes Unidos, país que abandonó oficialmente la OPEP y la alianza OPEP+ el 1 de mayo.