La aprobación en la Cámara de Senadores de la Ley Bases fue celebrada por el sector energético. Las empresas comienzan a planificar sus inversiones de cara al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), pero el hidrógeno necesita un instrumento más. Así lo consideró Ismael Retuerto.

En diálogo con FM El Chubut, el secretario de la asociación civil Transición Energética Sostenible (TES) explicó que el RIGI es una herramienta que abre nuevas oportunidades para la Patagonia, pero lo importante es dotarla de respaldo tanto desde lo institucional como desde lo productivo.

“El RIGI puede ser una herramienta útil y, en particular, en el hidrógeno hace falta otro segundo instrumento que es la ley, que esencialmente apoye al hidrógeno verde. Con estos dos instrumentos, Chubut va a poder presentarse en la mesa de las grandes decisiones y de las grandes inversiones en los próximos años y se puede esperar que dentro de algún tiempo tengamos estas inversiones realmente concretadas”, consideró.

Asimismo, Retuerto afirmó que el proyecto de ley tiene que diferenciar el hidrógeno verde del gris o el azul porque es “un hidrógeno totalmente limpio desde su génesis”.

El especialista destacó que el proyecto de ley de hidrógeno cuenta con apoyo legislativo para que pueda ser sancionado antes de fin de año. Además, el marco normativo podría estar acompañado de una diplomacia por parte del Gobierno del Chubut. “Hemos tenido contacto con el gobernador (Ignacio Torres) y le interesa”, afirmó.

Los hubs del hidrógeno

El secretario de TES ponderó el potencial de Chubut en materia de energías renovables y con factores de producción extraordinarios a nivel mundial y con condiciones de baja huella de carbono, sumado a la capacidad industrial y humana para los dos grandes hubs que se planifican en la provincia.

“Imaginamos el norte con cabecera en Puerto Madryn y el sur con cabecera en Comodoro Rivadavia para llegar a este nuevo paradigma que se puede instalar”, subrayó.

Para Retuerto, los vientos de la Patagonia permiten pensar más allá de la construcción de la línea de 500 Kv. “Es útil y necesario, pero tenemos una energía en cantidad suficiente que sería imposible trasladarla, ni tendría sentido trasladarla al norte porque seguiríamos concentrando capital, personal, demografía y recursos en los grandes núcleos urbanos, y seguiríamos despoblando grandes regiones como la Patagonia”, afirmó.

Otro punto a tener en cuenta son los costos, ya que cada línea vale más de mil millones de dólares y en la región hay energía para unas 10 o 20 líneas. “No hay que trasladar la energía, hay que trasladar la industria”, aseguró.

“Chubut puede liderar esta nueva faceta del desarrollo para las próximas décadas. Hay que montar paralelamente todo un ecosistema productivo sociopolítico y socioeconómico que formalice los emprendimientos en especialidades que requieren energía, pero que también van a estar destinadas a montar servicios especializados”, agregó.

Un proceso industrial

El hidrógeno es un proceso industrial y tiene todas las condiciones para convertirse en el combustible del futuro para abastecer automóviles, colectivos, barcos y aviones. A esto se le puede añadir todos los productos que se pueden crear, el trabajo que generará y los informes de investigación por parte de las universidades.

“El mundo que viene va a tener una demanda de energía extraordinaria y nosotros estamos en condiciones de brindar servicios con energía renovable. Ese es el mejor aporte que le puede dar la Patagonia al mundo”, destacó.

“Estos son los grandes desafíos que tenemos y son los que tienen que marcar la agenda del futuro”, consideró Retuerto.