La AOG Patagonia 2026 dejó claro desde el primer día que Neuquén ya no es solo la capital de Vaca Muerta, sino la vidriera donde la industria muestra lo que viene. La séptima edición reunió a más de 300 empresas en el Espacio DUAM, la abrió Javier Milei y tuvo una particularidad: no todos los anuncios hablaron de la cuenca neuquina.
Uno de ellos llegó desde el sur. En el panel de CEOs del martes, Marcos Bulgheroni, group CEO de Pan American Energy (PAE), contó algo que la compañía no había hecho público: hace más de un año y medio que produce shale gas en Cerro Dragón, el yacimiento más emblemático de la cuenca del Golfo San Jorge.
“Hoy estamos produciendo shale gas. No se sabe, no se anuncia, no se dice, pero es la realidad. Hace más de 18 o 20 meses que estamos produciendo”, dijo frente a un auditorio que, hasta ese momento, venía escuchando hablar de GNL y de exportaciones.

“Estamos en el Vaca Muerta de 2007”
Lo que sale de esos pozos es gas húmedo, y el ejecutivo no lo presentó como un hallazgo cerrado. “Abre una posibilidad muy interesante, pero todavía no es suficiente”, admitió. Y eligió una comparación que en la sala se entendió enseguida: “Estamos en Vaca Muerta en 2007, 2008, 2009”.
El punto de partida fue la formación D-129, conocida durante décadas como la roca generadora de la cuenca. PAE estudió presión, temperatura y contenido orgánico, y avanzó primero con un pozo vertical y después con uno horizontal. En abril de 2025, junto al gobernador Ignacio Torres, la empresa ya había confirmado la presencia de shale gas en el área.
Aquel pozo exploratorio tenía una rama lateral de 1.500 metros y 25 etapas de fractura, según informó entonces la compañía. El plan piloto contempla cinco pozos y una inversión de US$250 millones. Además, el área se reconvirtió en una concesión no convencional por 35 años, con la posibilidad de sumar otros diez.
El tercer pozo y una rama lateral de 2.000 metros
Los resultados todavía no conforman a la empresa. “Estamos produciendo, pero la productividad no es la que nosotros quisiéramos”, reconoció Bulgheroni. La respuesta fue acelerar: el tercer pozo ya está perforado y de él se sacaron coronas para estudiar la roca en detalle.
Con esa información, los equipos técnicos rediseñaron el pozo. El próximo paso es una rama lateral de 2.000 metros, más larga que las anteriores. “Son todos los muchachos los que diseñaron”, aclaró el ejecutivo, que durante todo el panel evitó quedarse con el crédito de cada avance.
Más allá de las dudas sobre la productividad, Bulgheroni habló con seguridad del futuro del Golfo San Jorge. “Estoy convencido de que va a aparecer una nueva cuenca no convencional. No hay duda de eso”, afirmó. Y se adelantó a la comparación obvia: “No va a ser Vaca Muerta, ni mejor ni peor. No importa”.
Para el CEO, la cuenca chubutense tendrá condiciones propias, del mismo modo que Permian no se parece a la formación neuquina. También recordó que Vaca Muerta arrancó con pozos verticales, mucho antes de los desarrollos horizontales que hoy sostienen los récords de producción del país.

Drones e inteligencia artificial en un yacimiento maduro
El shale es la tercera pata de un plan más amplio para Cerro Dragón, un yacimiento maduro que PAE no quiere dejar declinar. Que sea maduro, planteó, no significa quedarse quieto. El desafío de estos años fue cambiar “prácticamente la filosofía” con la que la compañía encara el desarrollo del área.
La primera pata es tecnológica. El yacimiento tiene unos 6.000 activos para monitorear, entre ellos 4.200 pozos productores. Antes se controlaban con patrullas y camionetas que recorrían el campo. “Eso hoy ya no lo podemos pagar. Guste o no guste, no lo podemos pagar”, dijo.
Hoy vuelan casi 20 drones que todos los días toman fotos térmicas y convencionales. Las imágenes van a un sistema de inteligencia artificial que, con agentes y algoritmos, detecta fallas, pérdidas y oportunidades para mejorar la producción. Después interviene una persona. “Son 500 fotos por día, un número así absurdo”, describió.

Polímeros para recuperar 50 millones de barriles
La segunda pata es la recuperación terciaria. Cerro Dragón es un yacimiento de secundaria que mueve, según dijo, más de un millón y medio de barriles de líquido por día. El agua empuja el petróleo, pero hasta cierto punto. Los polímeros cambian la viscosidad y permiten barrer lo que queda en la roca.
El proyecto ya está aprobado: US$1.200 millones, 22 plantas de polímeros, unos 100 pozos nuevos y cientos de intervenciones. Hay dos o tres pilotos en producción que ya muestran incrementos. “Nuestro objetivo es capturar al menos 50 millones de barriles de petróleo”, precisó.

GNL flotante y la cadena de valor del gas
Antes de hablar del sur, Bulgheroni repasó el proyecto de GNL flotante que PAE comparte con YPF, Pampa, Harbour y Golar. “Hace cuatro o cinco años veníamos diciendo que había que hacer algo, que tenía que ser nacional, liderado por YPF, y que todas las empresas tenían que estar metidas”, recordó.
Elegir un barco flotante como el Hilli, explicó, les dio ventaja en el time to market y bajó las suspicacias de socios, compradores y financistas en un país “que no tenía ninguna historia de esto”. La geopolítica hizo el resto: que Europa deje de comprarle gas a Rusia posiciona a la Argentina como proveedor confiable.
Con el gas que sobra, planteó, el país pasa de la escasez a la abundancia y queda obligado a pensar la cadena de valor. Mencionó los fertilizantes y, sobre todo, los data centers. “En cualquier análisis de una fuente de energía para este tipo de proyectos, el gas va a ser central”, sostuvo.
La Patagonia, agregó, suma tierra, agua y gas en abundancia, lejos de los conflictos que cambiaron el mapa global. “No tenés el problema de la gente que no quiere”, dijo, y pidió que la Argentina piense esa oportunidad “no solo desde el punto de vista privado”.