Entre enero y julio las exportaciones argentinas treparon 22,9% y el superávit comercial se cuadruplicó frente al año pasado. El dato entusiasma, pero conviene mirarlo con calma antes de hablar de un cambio de época en el comercio exterior. Un informe de la consultora LP Consulting, puso los números sobre la mesa. Entre enero y julio los envíos de bienes superaron los US$ 58.000 millones, un salto de 22,9% respecto de 2025, con importaciones que cayeron 3,5%.
“Detrás de la foto auspiciosa conviven una campaña agrícola irrepetible, una mejora de precios internacionales que puede revertirse y un cambio estructural en la matriz exportadora que sí parece estar para quedarse: energía y minería“, planteó el estudio, y ahí está la clave de todo lo demás.
Precio y cantidad, la clave para leer el número
Según informó Noticias Argentinas, el informe insistió en separar precio de cantidad, algo básico en cualquier análisis de comercio exterior pero que suele perderse en los titulares. De los US$ 10.900 millones adicionales exportados, cerca de la mitad responde a mayor volumen físico vendido.
La otra mitad, algo más de US$ 5.000 millones, responde pura y exclusivamente a mejores precios internacionales. Argentina no solo produjo y vendió más al mundo: además, el mundo le pagó más caro por lo que compró, dos fenómenos con lógicas distintas.
Esa distinción importa porque el componente de cantidades tiende a quedarse: una vez que crece la producción de petróleo o litio, esa capacidad no se esfuma de un año para el otro. Los precios, en cambio, son volátiles y dependen de ciclos que el país no maneja.

El protagonismo del petróleo, litio y oro
Acá aparece el dato que más contradice el sentido común: el boom exportador de 2026 no lo explicó el agro. El complejo sojero, históricamente la columna vertebral de las ventas externas, aportó apenas unos US$ 300 millones al incremento total.
El verdadero motor fue el petróleo: las exportaciones de crudo saltaron 59% interanual hasta US$ 5.722 millones, casi una quinta parte de todo el crecimiento exportador del país. Le siguió el oro, con US$ 975 millones extra, impulsado casi enteramente por el precio.
El litio sumó US$ 760 millones combinando mejores cotizaciones con un salto de casi 60% en las cantidades vendidas. Entre combustibles, energía y manufacturas industriales se explica el 57% de todo lo que crecieron las exportaciones argentinas este año.
¿Esto se sostiene hacia 2027?
El agro tuvo lo suyo: 74 millones de toneladas agroindustriales exportadas en siete meses, un récord, con trigo vendiendo 53% más en cantidades pese a precios 9% más bajos. Fue una campaña excepcional, y justamente por eso es difícil que se repita igual.
Las señales para 2027 son mixtas. La Bolsa de Cereales de Rosario proyecta una caída de 5% en el volumen de la próxima campaña gruesa, condicionada además por El Niño, mientras buena parte de la mejora en precios de petróleo y oro podría revertirse.
“El contrapeso más sólido está en energía y minería. La producción petrolera argentina, de la mano de Vaca Muerta, tiene una trayectoria de expansión que no depende exclusivamente del precio internacional, y lo mismo ocurre con el litio“, cerró el informe de LP Consulting.