QatarEnergy volvió a mover fichas en Estados Unidos. La petrolera estatal firmó un acuerdo de compra y venta (SPA) con Woodside Energy para adquirir 3 millones de toneladas anuales de GNL durante 20 años. El gas saldrá del proyecto Louisiana LNG, que la compañía australiana construye cerca de Lake Charles, en el sudoeste de Luisiana, sobre la costa estadounidense del Golfo.
Las entregas serán bajo la modalidad FOB (libre a bordo), es decir que el comprador se hace cargo del transporte desde el puerto de carga. El suministro de GNL arrancará en 2030 con la puesta en marcha del segundo tren de licuefacción y llegará al volumen pleno cuando entre en operación el tercero.
El contrato se firmó en una ceremonia encabezada por Saad Sherida Al-Kaabi, ministro de Estado de Asuntos Energéticos de Qatar y presidente y CEO de QatarEnergy, junto a Liz Westcott, CEO y directora general de Woodside. La operación se anunció el 29 de octubre.
El mayor comprador de GNL estadounidense
Al-Kaabi no se guardó el dato que más le interesaba. “Estos volúmenes adicionales hacen de QatarEnergy el mayor comprador de GNL de EE.UU. y nos sitúan en una posición más fuerte para satisfacer las crecientes necesidades globales”, dijo el ministro durante la firma.
La frase tiene sustento. Apenas una semana antes, la compañía había cerrado otro contrato con Cheniere Energy por 4 millones de toneladas anuales: la mitad saldrá de Sabine Pass, en Luisiana, y la otra mitad de Corpus Christi, en Texas. En pocos días, Doha sumó 7 MTPA de GNL de Estados Unidos.
El ministro también puso en la misma bolsa a Golden Pass LNG, la terminal sobre la costa del Golfo en la que QatarEnergy tiene el 70% y que podrá exportar hasta 18 MTPA. Ese proyecto y las compras, dijo, apoyan su estrategia de crecimiento y diversificación a largo plazo.

Ormuz, el telón de fondo
Detrás del apuro hay un problema concreto. Con el estrecho de Ormuz bloqueado, Qatar perdió su salida natural hacia Asia y Europa. Según Reuters, el contrato con Woodside le asegura a QatarEnergy una fuente de gas natural licuado fuera del Golfo Pérsico para seguir abasteciendo a sus clientes.
El otro frente es Ras Laffan, el corazón industrial qatarí. Al-Kaabi reconoció que los dos trenes de licuefacción dañados demorarán unos tres años en repararse, mientras que la planta de gas a líquidos (GTL) volvería a operar durante el primer trimestre de 2027.
Para Woodside, el acuerdo también resuelve una cuenta pendiente. Hasta ahora, Louisiana LNG tenía un solo contrato de largo plazo de peso: 1 MTPA con la alemana Uniper. El proyecto demanda una inversión de US$17.500 millones y su primera fase contempla tres trenes con 16,5 MTPA de capacidad.
Una cartera más flexible
Westcott definió el contrato como un fuerte voto de confianza en el proyecto. Según la ejecutiva, le da a Woodside previsibilidad de ingresos sobre una parte importante de la producción y suma un cliente de largo plazo de primer nivel mientras avanza la construcción.
Desde Doha, en tanto, presentaron la firma como una señal de confianza en el papel que tendrá el GNL en la matriz energética global y como parte del plan de construir una cartera de GNL flexible, diversificada y competitiva en todos los mercados.
En Lake Charles, las obras siguen su curso. La australiana apunta a exportar el primer cargamento de GNL en 2029. El destinado a Qatar saldría un año después, cuando arranque el segundo tren.