El segundo trimestre de 2025 dejó un hito en la historia reciente de Pampa Energía. La compañía acelera con su plan en la ventana petrolera de Vaca Muerta y consolida su enfoque en Rincón de Aranda, uno de los bloques más prometedores del shale oil.
En diálogo con inversores, Gustavo Mariani, CEO, VP Ejecutivo y Vicepresidente de la compañía, junto a Horacio Turri, director Ejecutivo de Exploración y Producción, detallaron los avances del proyecto que se perfila como la gran joya productiva de Vaca Muerta.
La operación no solo mostró un salto exponencial en la producción, sino que también sorprendió al revelar el potencial de una tercera ventana geológica, lo que multiplica las oportunidades de desarrollo.
Con cinco plataformas perforadas, de las cuales cuatro están ya en línea, Rincón de Aranda pasó de producir 5.000 barriles diarios en el segundo trimestre a rozar los 16.000 barriles en julio. El objetivo es aún más ambicioso: alcanzar los 20.000 barriles diarios hacia fines de 2025 y consolidar los 45.000 barriles por día en 2027, cuando entre en operación el ducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS).
Rincón de Aranda, motor del crecimiento de Pampa Energía
Mariani destacó que la mayor parte del gasto de capital de este año se concentra en el bloque. Solo en el segundo trimestre, la compañía invirtió 249 millones de dólares en Rincón de Aranda, dentro de un total de 354 millones desembolsados en exploración y producción. En lo que va de 2025, la cifra ya supera los 360 millones.
El crecimiento se apoya en una infraestructura clave: ductos internos, conexiones troncales y una planta de procesamiento temporal que permitió sostener el aumento del volumen. Sin embargo, Turri remarcó que este esquema tiene un costo fijo que presionó al costo de extracción en los primeros meses, llevándolo a 16 dólares por barril.
Con la mayor producción y la conexión de los oleoductos, ese valor cayó rápidamente a 8,5 dólares por barril, con la proyección de llegar a 7 dólares en 2026 y 5 dólares una vez que se complete la planta central de procesamiento (CPF, por sus siglas en inglés). Este nivel de competitividad busca posicionar a Rincón de Aranda entre los desarrollos más eficientes de Vaca Muerta.

El hallazgo inesperado que amplía el horizonte
La gran sorpresa llegó desde el subsuelo. Según explicó Turri, en la plataforma 6 se perforó hasta la formación Orgánico Superior, una zona con resultados inciertos hasta ahora. Los rendimientos iniciales fueron tan positivos que la compañía abrió la posibilidad de sumar esta tercera capa al plan de desarrollo, que hasta el momento se apoyaba en el Orgánico Inferior y otras ventanas ya probadas.
“Fue la sorpresa más interesante en lo que va de la operación. Teníamos expectativas, pero con mucha incertidumbre. El resultado de la plataforma 6 confirmó que el Orgánico Superior puede ser una alternativa sólida para ampliar el proyecto”, señaló Turri.
El hallazgo geológico refuerza la idea de que Rincón de Aranda no solo es el presente de Pampa Energía en Vaca Muerta, sino también su futuro. Al potencial de duplicar producción en los próximos dos años, se suma ahora un horizonte que podría extender la vida útil del bloque y diversificar las estrategias de perforación.
Mariani, por su parte, subrayó que el desempeño de Rincón de Aranda permitió adelantar expectativas: “Antes esperábamos alcanzar 18.000 barriles diarios recién a fin de año. Hoy proyectamos que el promedio del cuarto trimestre se ubicará en esa cifra, lo que refleja los buenos resultados del bloque”.
Otro punto central del bloque es la mejora en eficiencia operativa. Turri detalló que la perforación avanzó de un promedio de 600 metros diarios a 900 metros, mientras que el fracking pasó de seis o siete etapas por día a un rango de entre 10 y 11. Estos avances permitirán reducir el costo por pozo de 15,5 millones de dólares a 13 millones en el mediano plazo.