La primera quincena de agosto marcará un nuevo paso para el desarrollo del San Matías Pipeline. El puerto de San Antonio Este recibirá al buque VIGOR OL con 3.640 caños provenientes de India, el primer cargamento de materiales destinado a la construcción del gasoducto que unirá Vaca Muerta con la costa atlántica de Río Negro.

La llegada del carguero también pondrá a prueba una capacidad logística inédita para la terminal rionegrina. Será el primer barco que ingresará bajo la autorización otorgada por la Prefectura Naval Argentina para operar embarcaciones de hasta 200 metros de eslora y 50.000 toneladas de desplazamiento en el Muelle de Ultramar.

Detrás de esa habilitación hubo varios meses de trabajo entre la Secretaría de Puertos, Servicios Portuarios Patagonia Norte y la autoridad marítima. El proceso incluyó estudios técnicos, inspecciones y la adecuación de las condiciones operativas y de seguridad necesarias para recibir buques de mayor tamaño.

El primero de once embarques para abastecer la obra

El VIGOR OL, construido en 2025 y con bandera de Liberia, mide 183 metros de eslora y 31 metros de manga. Zarpó desde India a comienzos de julio y será el primero de una serie de 11 buques que trasladarán caños para el desarrollo del San Matías Pipeline impulsado por Southern Energy SA (SESA).

Una vez finalizada la descarga, los caños serán trasladados a una plazoleta de 20 hectáreas acondicionada dentro del puerto de San Antonio Este. Allí permanecerán acopiados hasta que comience su utilización en los distintos frentes de obra previstos para el tendido del gasoducto.

La llegada de este primer envío representa el inicio de la etapa logística del proyecto. El abastecimiento de materiales será escalonado y acompañará el avance de una infraestructura que demandará miles de tubos y un movimiento constante de embarcaciones durante los próximos meses.

Un puerto que amplía su capacidad logística

La autorización para recibir barcos de mayor porte modifica el perfil operativo del puerto de San Antonio Este. Hasta ahora, las limitaciones de eslora condicionaban el ingreso de determinadas embarcaciones, mientras que la nueva habilitación amplía las posibilidades para atender cargas vinculadas al sector energético.

La decisión responde al crecimiento de los proyectos que se desarrollan sobre la costa rionegrina. En ese contexto, el San Matías Pipeline aparece como una de las obras centrales para conectar la producción de Vaca Muerta con el complejo de exportación de Gas Natural Licuado (GNL) que se proyecta en el Golfo San Matías.

El gasoducto tendrá una extensión estimada de 471 kilómetros y abastecerá las futuras unidades flotantes de licuefacción previstas por Southern Energy. El proyecto contempla una inversión superior a los 15.000 millones de dólares y busca crear la infraestructura necesaria para incrementar las exportaciones de gas argentino hacia los mercados internacionales.

La llegada de los 3.640 caños será uno de los primeros movimientos visibles de una iniciativa que comienza a tomar forma sobre el territorio. Cada desembarco permitirá completar el suministro de materiales necesarios para la construcción del gasoducto y acompañará el cronograma previsto para una de las obras energéticas más relevantes que se desarrollan actualmente en la Patagonia.