Cuando una empresa exporta gas natural, la Secretaría de Energía de la Nación le exige elegir entre dos condiciones de entrega: firme o interrumpible. La diferencia no es un detalle administrativo: define si ese volumen puede cortarse cuando el mercado interno necesita el gas para calefacción o generación eléctrica.

Un contrato firme obliga a la empresa a entregar el volumen pactado pase lo que pase, salvo fuerza mayor. Uno interrumpible, en cambio, puede recortarse o suspenderse si la demanda doméstica lo exige, algo que suele ocurrir justo en los picos de consumo del invierno argentino.

De los 133 expedientes de exportación relevados por eolomedia entre los certificados y solicitudes presentados ante la Subsecretaría de Combustibles Líquidos, solo 46 tienen condición firme. Es decir, apenas el 34,6% del total garantiza que el gas va a cruzar la frontera sin interrupciones.

La mayoría del gas exportado puede cortarse

Los otros 87 expedientes, el 65,4% restante, están clasificados como interrumpibles. En la práctica, eso significa que casi siete de cada diez contratos de exportación de gas argentino pueden frenarse en cualquier momento si el país necesita ese volumen puertas adentro.

Esa proporción no es pareja entre destinos. Buena parte de los contratos interrumpibles corresponde a exportaciones hacia Brasil, a través de la frontera con Bolivia, mientras que los contratos firmes se concentran mayormente en los envíos a Chile por Paso Maipo y Paso Guañaco.

Empresas como Total Austral, Pan American Energy y Pluspetrol aparecen con varios contratos interrumpibles de larga duración, algunos con vigencia de dos o tres años, hacia compradores brasileños como Shell Energy do Brasil o Total Energies EP Brasil, entre otros.

El shale gas cada vez más cerca de Brasil.

Los contratos más largos, los menos garantizados

Quintana E&P Argentina y su comprador Trafigura Chile repiten el mismo contrato interrumpible en tres certificados distintos, con vigencia hasta 2028: uno de los acuerdos de mayor volumen acumulado de todo el relevamiento sobre los expedientes oficiales disponibles.

Una misma petrolera puede tener las dos condiciones a la vez, según a quién le venda. Tecpetrol exporta en forma firme a Colbún y a Tecandes en Chile, pero el gas que le manda a Deal Comercializadora en Brasil quedó registrado como interrumpible.

La explicación no es casual: los contratos firmes suelen limitarse a ventanas cortas, muchas veces estacionales, mientras que los interrumpibles cubren períodos mucho más largos, de hasta tres años. Eso hace que, en volumen acumulado, el peso de lo interrumpible sea todavía mayor.

Chile, el destino con más garantías

Para el comprador, un contrato interrumpible es más barato y más fácil de conseguir, pero también más riesgoso: si en pleno invierno, Argentina decide priorizar el consumo interno, esa exportación puede quedar suspendida sin previo aviso contractual firme.

Chile concentra el 60,9% del volumen relevado en este análisis, seguido por Brasil con el 36,2% y Uruguay con apenas el 2,8% restante. Los contratos chilenos, además, son los que más se acercan a tener condición firme garantizada por escrito.

Los contratos firmes con Chile suelen coincidir justo con los meses de mayo a septiembre, cuando ese país más gas necesita para generar electricidad. Ahí la garantía de entrega vale más que en cualquier otro tramo del año, y así lo reflejan los certificados.

Cada certificado de exportación que otorga la Secretaría de Energía define, además de la condición de entrega, el volumen diario máximo, el yacimiento de origen y el punto de frontera por el que va a salir el gas, sea hacia Chile, Brasil o Uruguay.