Bolivia podría importar gas de Vaca Muerta desde 2031 por la caída de su producción

Después de casi dos décadas de venderle gas a la Argentina, Bolivia podría empezar a comprarle a partir de 2031. La razón es la fuerte caída de su producción durante los últimos diez años.

Un informe de Alpes Energy advierte que ese declive sostenido dará vuelta el flujo histórico del gas natural en Sudamérica, y ubica a la Argentina con Vaca Muerta como el proveedor más lógico por escala e infraestructura.

Bolivia abasteció a la Argentina mediante contratos firmes que terminaron formalmente el 18 de septiembre de 2024. Desde entonces, la relación comercial cambió de signo: los campos maduros bolivianos declinan a paso acelerado, mientras la producción no convencional argentina no deja de crecer.

El pico de producción de Bolivia llegó en 2014, con 59,6 millones de metros cúbicos diarios (MMm3/d). En la última década, la extracción bajó de 56,6 MMm³/d en 2016 a un promedio proyectado por YPFB de 26,6 MMm³/d para 2026. Es una caída acumulada del 53%, con un declino medio del 7,3% anual.

Vaca Muerta sumó más infraestructura.

El efecto Vaca Muerta

La Cuenca Neuquina fue en la dirección opuesta. Entre 2016 y el período enero-julio de 2026 creció un 56%, de 70,7 a 110,0 MMm3/d. El motor fue el gas no convencional, que subió de 26,4 a 97,7 MMm3/d y pasó del 37% al 89% del total extraído en la cuenca.

Con ese escenario, Alpes Energy proyecta que la producción boliviana caería a 15,3 MMm3/d hacia 2031, sin descubrimientos de gran escala y con una demanda interna boliviana de referencia de unos 14 MMm³/d.

En esas condiciones, la oferta apenas superaría el consumo local por 1,4 MMm³/d. Ese margen operativo mínimo podría obligar a buscar volúmenes complementarios ante picos estacionales o contingencias técnicas.

Para 2032, según la comercializadora, la producción promedio anual quedaría por debajo de la demanda doméstica. El histórico exportador pasaría a ser, formalmente, un comprador neto de gas.

Tecpetrol envío su primer cargamento de gas a Brasil.

El dolor de cabeza de la región

Por eso, el informe sostiene que “Bolivia podría convertirse a partir de 2031 en un mercado cercano y estratégico para el gas de Vaca Muerta” y que “la Argentina sumaría una salida regional de alto valor”, por la escala del recurso neuquino y las obras de transporte ya en marcha.

Entre esas obras, Alpes Energy menciona la Reversión del Gasoducto Norte, que permite llevar hasta 15 MMm³/d desde el centro del país hacia el NOA, y el Gasoducto Manuel Belgrano, que ampliará la evacuación desde Tratayén hasta La Carlota a partir de abril de 2029.

También recuerda un antecedente de abril de 2025, cuando se enviaron 0,5 MMm3/d de gas argentino a Brasil a través de la red de ductos boliviana. Esa operación demostró que el sistema es técnicamente viable.

Pero el informe marca un límite claro. “El principal límite es estacional”, advierte, porque “la Argentina consume mucho más gas en invierno, de modo que un contrato estable con Bolivia requeriría producción, transporte y almacenamiento suficientes para no depender sólo de excedentes interrumpibles”.

Gas de Vaca Muerta para Brasil: el primer módulo firme llegaría en 2029

El crecimiento de la producción de gas natural en Vaca Muerta vuelve a poner sobre la mesa una pregunta que la región discute hace años: cómo llevar ese gas a Brasil, el mayor mercado de Sudamérica. Las rutas existen, pero las obras, los costos y las reglas entre tres países todavía marcan el ritmo de la integración energética.

En este marco, Guido Maiulini, jefe de Asesoría Estratégica de OLACDE, presentó distintos escenarios para el ingreso de gas argentino a Brasil y su posible evolución en los próximos años. Lo hizo en el marco del ROG.e 2026, en la sesión especial “Oportunidades y desafíos para la expansión de la oferta de gas natural en Brasil“.

El panel abordó los factores económicos, regulatorios y contractuales que inciden tanto sobre las inversiones para ampliar la producción nacional de gas como sobre la viabilidad de las importaciones desde los países vecinos.

Nación declaró de interés público la ampliación del Gasoducto Perito Moreno.

El crecimiento del gas de Vaca Muerta

Actualmente, explicó, Argentina puede realizar intercambios interrumpibles de hasta 3 millones de metros cúbicos diarios a través de Bolivia durante el período estival, sin necesidad de nuevas obras. Para avanzar hacia un primer módulo firme de 10 millones de m³ diarios a partir de 2029-2030, será necesario ampliar el gasoducto Tratayén–Cochicó–La Carlota y potenciar el Gasoducto Norte, con inversiones superiores a USD 2.000 millones.

El desarrollo de estos intercambios requiere además avanzar sobre una agenda regulatoria, tributaria y tarifaria entre Argentina, Bolivia y Brasil. En el mercado interrumpible actual, uno de los principales desafíos es adecuar los productos de transporte ofrecidos en Brasil, cuyo diseño genera sobrecostos para este tipo de operaciones. A esto se suman los costos de agregación y transporte de YPFB en Bolivia, los derechos de exportación y cuestiones vinculadas con la medición en Argentina, y el esquema y nivel de las tarifas en Brasil.

Estas condiciones también incidirán sobre la competitividad del primer módulo firme. La eliminación de los derechos de exportación en Argentina y una reducción de los costos de agregación y transporte en Bolivia permitirían que esos 10 millones de m³ diarios ingresen a Brasil a alrededor de USD 6,3/MMBTU. Su materialización requerirá, además, contratos firmes de industrias, comercializadoras y centrales térmicas.

Aguada Pichana Este será el objetivo de electrificar de TotalEnergies.

Una oferta sin precedentes

Maiulini detalló que la oferta argentina podría ampliarse progresivamente. A los primeros 10 millones de m³ diarios podrían sumarse otros 10 millones a través de Bolivia, para lo cual sería necesaria infraestructura adicional en Argentina, incluida la culminación del Gasoducto del Noreste Argentino (GNEA). Una segunda ruta permitiría incorporar hasta 12 millones de m³ diarios por Uruguaiana, mediante la construcción del gasoducto Uruguaiana–Triunfo en Brasil. En un escenario de fuerte expansión de la demanda brasileña, el potencial total podría alcanzar unos 32 millones de m³ diarios: 20 millones vía Bolivia y 12 millones vía Uruguaiana.

También destacó que Brasil avanza con nuevos proyectos para ampliar su producción doméstica, entre ellos Raia y SEAP, pero que, si la demanda se mantuviera en sus niveles actuales, incluso el primer módulo de 10 millones de m³ diarios de gas argentino competiría con esos nuevos volúmenes.

“El crecimiento de la demanda será fundamental para acompañar la expansión de la producción brasileña con una mayor oferta argentina”, afirmó Maiulini.

Vaca Muerta sumó más infraestructura.

Una demanda regional

Para ampliar esa demanda, señaló, una molécula más barata no es suficiente. Los elevados costos de transporte y distribución encarecen el precio final del gas y reducen su atractivo para avanzar en la gasificación de la industria y el transporte de cargas y pasajeros.

“Avanzar en una mayor integración gasífera entre nuestros países puede fortalecer la seguridad energética y contribuir a un mayor desarrollo productivo en la región”, concluyó.

La sesión contó también con la participación de Gabriela Damasceno (Petrobras), Symone Christine de Santana Araujo (ANP) y Thiago Martins (Brava), bajo la moderación de Sylvie D’Apote (Prysma E&T Consultores).

ROG.e 2026, organizado por el Instituto Brasileiro de Petróleo, Gás e Biocombustíveis (IBP), es uno de los principales encuentros de la industria energética de la región. El evento reúne en Río de Janeiro a líderes empresariales, autoridades y especialistas de distintos países para abordar las transformaciones del sector, las perspectivas de los mercados y los temas que marcan la agenda energética global.

Solo un tercio del gas que exporta Argentina tiene entrega garantizada

Cuando una empresa exporta gas natural, la Secretaría de Energía de la Nación le exige elegir entre dos condiciones de entrega: firme o interrumpible. La diferencia no es un detalle administrativo: define si ese volumen puede cortarse cuando el mercado interno necesita el gas para calefacción o generación eléctrica.

Un contrato firme obliga a la empresa a entregar el volumen pactado pase lo que pase, salvo fuerza mayor. Uno interrumpible, en cambio, puede recortarse o suspenderse si la demanda doméstica lo exige, algo que suele ocurrir justo en los picos de consumo del invierno argentino.

De los 133 expedientes de exportación relevados por eolomedia entre los certificados y solicitudes presentados ante la Subsecretaría de Combustibles Líquidos, solo 46 tienen condición firme. Es decir, apenas el 34,6% del total garantiza que el gas va a cruzar la frontera sin interrupciones.

La mayoría del gas exportado puede cortarse

Los otros 87 expedientes, el 65,4% restante, están clasificados como interrumpibles. En la práctica, eso significa que casi siete de cada diez contratos de exportación de gas argentino pueden frenarse en cualquier momento si el país necesita ese volumen puertas adentro.

Esa proporción no es pareja entre destinos. Buena parte de los contratos interrumpibles corresponde a exportaciones hacia Brasil, a través de la frontera con Bolivia, mientras que los contratos firmes se concentran mayormente en los envíos a Chile por Paso Maipo y Paso Guañaco.

Empresas como Total Austral, Pan American Energy y Pluspetrol aparecen con varios contratos interrumpibles de larga duración, algunos con vigencia de dos o tres años, hacia compradores brasileños como Shell Energy do Brasil o Total Energies EP Brasil, entre otros.

El shale gas cada vez más cerca de Brasil.

Los contratos más largos, los menos garantizados

Quintana E&P Argentina y su comprador Trafigura Chile repiten el mismo contrato interrumpible en tres certificados distintos, con vigencia hasta 2028: uno de los acuerdos de mayor volumen acumulado de todo el relevamiento sobre los expedientes oficiales disponibles.

Una misma petrolera puede tener las dos condiciones a la vez, según a quién le venda. Tecpetrol exporta en forma firme a Colbún y a Tecandes en Chile, pero el gas que le manda a Deal Comercializadora en Brasil quedó registrado como interrumpible.

La explicación no es casual: los contratos firmes suelen limitarse a ventanas cortas, muchas veces estacionales, mientras que los interrumpibles cubren períodos mucho más largos, de hasta tres años. Eso hace que, en volumen acumulado, el peso de lo interrumpible sea todavía mayor.

Chile, el destino con más garantías

Para el comprador, un contrato interrumpible es más barato y más fácil de conseguir, pero también más riesgoso: si en pleno invierno, Argentina decide priorizar el consumo interno, esa exportación puede quedar suspendida sin previo aviso contractual firme.

Chile concentra el 60,9% del volumen relevado en este análisis, seguido por Brasil con el 36,2% y Uruguay con apenas el 2,8% restante. Los contratos chilenos, además, son los que más se acercan a tener condición firme garantizada por escrito.

Los contratos firmes con Chile suelen coincidir justo con los meses de mayo a septiembre, cuando ese país más gas necesita para generar electricidad. Ahí la garantía de entrega vale más que en cualquier otro tramo del año, y así lo reflejan los certificados.

Cada certificado de exportación que otorga la Secretaría de Energía define, además de la condición de entrega, el volumen diario máximo, el yacimiento de origen y el punto de frontera por el que va a salir el gas, sea hacia Chile, Brasil o Uruguay.

Vaca Muerta explica el 91% de las exportaciones de gas argentino

Vaca Muerta explica el 91% de las exportaciones de gas argentino. En el primer semestre de 2026, de los 14.027 millones de m3 autorizados a exportar, 12.812 millones salieron de la Cuenca Neuquina. Así se desprende de los datos de la Secretaría de Energía de la Nación analizados por eolomedia.

Un año antes esa proporción era bastante más baja: 72%. La Cuenca Neuquina sumó 11.546 millones de m3 en el primer semestre de 2025, once puntos menos de participación sobre un total que, además, era mayor: 15.980 millones de m3 en todo el semestre.

El otro lado de la ecuación es la Cuenca Noroeste, que en 2025 todavía aportaba 1.982 millones de m3 (un 12% del total) y este semestre no sumó un solo metro cúbico. Toda esa concentración tuvo, además, un correlato en los países de destino.

La reversión del Gasoducto Norte será clave para llevar al gas de Vaca Muerta a Brasil.

Uruguay, afuera del mapa

La ausencia de Uruguay no significa que el gas haya dejado de cruzar la frontera. Los contratos firmados por Pluspetrol con ANCAP en 2024 y 2025 siguen vigentes, algunos hasta 2027 y otros hasta 2028, así que el flujo real probablemente continúa aunque no haya trámites nuevos.

Lo que sí cambió es el foco de Pluspetrol: en el primer semestre de 2026 la empresa exportó 607 millones de m3 a Chile, un país que no había tocado en el mismo período de 2025. Uruguay quedó relegado a los contratos ya firmados, sin renovaciones a la vista.

Con Uruguay fuera del podio, la repartición del gas argentino quedó reducida a dos países. Chile terminó con el 56% del volumen autorizado en el semestre y Brasil con el 44% restante, un empate más parejo que la diferencia de casi 730 millones que había en 2025.

Los yacimientos que empujan ese número

El yacimiento que más exportó fue Fortín de Piedra, de Tecpetrol, con 3.500 millones de m3 repartidos entre Chile y Brasil. Le sigue San Roque y Aguada Pichana Este, de Total Austral, con 3.137 millones, todos destinados a Brasil sin excepción durante estos seis meses.

Entre los dos explican casi la mitad de todo lo que exportó el país en el semestre, y ambos operan dentro de la misma cuenca Neuquina que concentra el 91% del total: la concentración geográfica del gas se refleja también en muy pocos nombres de yacimientos.

Completan el podio de yacimientos el área de Pampa Energía en Río Neuquén, Sierra Chata, El Mangrullo y Rincón del Mangrullo, con 2.807 millones de m3, y los bloques de Pan American Energy en Lindero Atravesado y Aguada Pichana, con 1.579 millones repartidos entre los dos países.

Tecpetrol envío su primer cargamento de gas a Brasil.

Quién le vende a cada país

Tecpetrol le vendió a Chile el 84% de su volumen, unos 2.949 millones de m3, y a Brasil el resto, 551 millones. Total Austral hizo lo contrario: puso todo su gas, 3.137 millones, en el mercado brasileño, sin un solo expediente hacia el lado chileno este semestre.

Pampa Energía repartió de forma más pareja: 2.197 millones de m3 a Chile y 610 millones a Brasil. Pan American Energy también jugó en los dos mercados, aunque con más peso en Brasil, con 1.392 millones, contra 187 millones que fueron a Chile.

Harborn Energy, la operadora que más creció en el semestre, puso los 1.674 millones de m3 que exportó enteros en Chile, repartidos entre dos yacimientos distintos: uno en la Cuenca Austral y otro en Aguada San Roque y Pichana Oeste, en la Cuenca Neuquina.

El resto del mapa

Entre las operadoras más chicas, Metro Holding y la Compañía Inversora de Energía exportaron a Chile, mientras que Pan American Energy Sur y FLXS OGE dirigieron todo su volumen hacia Brasil. Ninguna de las dos vendió a más de un país este semestre.

Alpes Energy y Petrolera Santa María, dos nombres nuevos en el listado de este semestre, también exportaron exclusivamente a Chile, con 61 y 30 millones de m3 respectivamente. Ninguna de las dos había tramitado expedientes de exportación en el primer semestre de 2025.

En total, trece operadoras exportaron gas en el primer semestre de 2026, contra once en el mismo período de 2025, repartidas entre apenas dos países de destino en lugar de los tres que había un año antes, con Chile y Brasil como únicos compradores.

Pampa Energía ingresa al negocio de los fertilizantes con una mega planta de urea en Bahía Blanca

Pampa Energía construirá una planta de producción de urea granulada en el Polo Industrial de Bahía Blanca, que hacia fines de 2029 producirá 2,1 millones de toneladas anuales de urea. Será el comienzo de un nuevo negocio para Pampa Energía y abrirá una nueva fuente de generación de divisas para el país, con un aporte estimado de alrededor de 1.000 millones de dólares anuales entre sustitución de importaciones y exportaciones.

La producción tendrá como principal mercado de exportación a Brasil, que importa entre 7 y 8 millones de toneladas de urea por año. El proyecto ya fue presentado para su adhesión al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).

Marcelo Mindlin, presidente de Pampa Energía, afirmó que “Es la decisión de inversión más importante en la historia de Pampa y la más grande que emprendemos en años. La Argentina depende de fertilizantes que llegan desde miles de kilómetros de distancia, desde regiones con alta inestabilidad geopolítica. Con esta planta, el país tendrá su propio abastecimiento de urea, más previsible y competitivo, y podrá exportar a la región y al mundo. Permitirá generar divisas, conquistar nuevos mercados y conectar el gas de Vaca Muerta con uno de los sectores más importantes de la economía argentina, como es el campo”.

Pampa Energía inició su exportación de gas a Brasil.

Los tiempos que proyecta Pampa Energía

Con un plazo de ejecución estimado de tres años y medio, el proyecto impulsará una importante generación de empleo y desarrollo para Bahía Blanca y su región. Durante la etapa de construcción demandará más de 3.500 puestos directos en su pico de obra, además de miles de empleos indirectos asociados a la cadena de valor. Una vez en operación, la planta generará alrededor de 300 empleos permanentes. Pampa priorizará la contratación de mano de obra local y de proveedores de Bahía Blanca y la región. Asimismo, ofrecerá oportunidades de incorporación a colaboradores de la compañía de otras áreas que deseen sumarse a este nuevo proyecto.

El proyecto estará a cargo de Tecnimont, parte de la Business Unit E&C Solutions de MAIRE, y SACDE. Tecnimont, líder global en ingeniería y ejecución de grandes proyectos industriales, se enfocará en las actividades de ingeniería y procurement, mientras que SACDE estará a cargo de la construcción. MAIRE combina las capacidades de ingeniería de proyectos de clase mundial de Tecnimont con el portafolio tecnológico líder de Nextchem —al frente de la Business Unit STS de MAIRE— para desarrollar proyectos industriales de gran escala a nivel global. Tecnimont cuenta con una sólida trayectoria en el sector de fertilizantes, habiendo completado más de 100 plantas de amoníaco y más de 75 plantas de urea en todo el mundo.

La tecnología será provista por Nextchem, a través de su subsidiaria Stamicarbon y KBR, dos de las compañías líderes a nivel mundial en tecnologías para plantas de fertilizantes.

Pampa Energía sigue creciendo en Vaca Muerta.

Una oportunidad para Argentina

Alessandro Bernini, CEO de MAIRE, comentó: “Esta adjudicación marca nuestra entrada en Argentina, diversificando aún más nuestra presencia geográfica, y pone de relieve nuestra capacidad de integrar las reconocidas capacidades de ejecución de proyectos de Tecnimont con el portafolio tecnológico de Nextchem para desarrollar proyectos industriales de gran escala en todo el mundo. Nos enorgullece contribuir al desarrollo de este complejo estratégico de fertilizantes en la región, que apoyará la monetización de las reservas de gas natural en el sector downstream doméstico y, al mismo tiempo, fortalecerá la producción de fertilizantes del país.”

Además, se construirá una planta de desalinización para abastecer de agua a la operación, junto con nueva infraestructura portuaria que contribuirá a incrementar el volumen de operaciones del puerto de Bahía Blanca.

Con este proyecto, Pampa podrá monetizar el gas de Vaca Muerta y aumentar la producción más allá de la demanda local. En lugar de exportarlo como materia prima, con esta planta, Pampa sumará valor agregado al gas natural, reducirá la dependencia del país de proveedores externos y generará una nueva fuente de divisas.

El complejo se emplazará sobre 80 hectáreas dentro del área portuaria de Bahía Blanca, con conexión directa a los gasoductos de Vaca Muerta. Contará con una planta de amoníaco, dos líneas de producción de urea granulada con capacidad combinada de 6.000 toneladas diarias, silos de almacenamiento y sistemas de carga a camiones y buques para exportación.

Seguridad jurídica y competitividad, las claves para impulsar las inversiones

Líderes de asociaciones energéticas de la región advirtieron que la principal barrera para atraer inversiones no es el contexto global, sino la falta de previsibilidad, competitividad y consensos internos, en un escenario donde el potencial energético de América Latina sigue sin traducirse en desarrollo sostenido, en el marco de la tercera jornada de la Conferencia Arpel 2026 que se desarrolla en Buenos Aires.

Frank Pearl, presidente de la Asociación Colombiana de Petróleo y Gas (ACP), sostuvo que “la soberanía nacional se define en gran parte por la soberanía energética” y alertó que “en algunos países habíamos perdido la pelea de la narrativa política”.

En la misma línea, Luz Stella Murgas, presidente de Naturgas, señaló que la incertidumbre está “muy asociada a las reglas de juego”, mientras que Roberto Ardenghy, CEO del IBP de Brasil, afirmó que “la industria es muy fuerte y muy preparada” y que la transición energética “no es un fenómeno únicamente ambiental sino también económico”.

Desde Argentina, Ernesto López Anadón, presidente del IAPG, remarcó que “tenemos que ser extremadamente competitivos” y que el eje es el “respeto al inversor”.

Asimismo, Felipe Cantuarias, presidente de la Sociedad Peruana de Hidrocarburos (SPH), advirtió que la inestabilidad política frena el desarrollo, mientras que Raúl García Carpio, Gerente de Hidrocarburos de la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía de Perú (SNMPE), alertó que “desde 2010 no se actualiza la política energética nacional”.

En conjunto, los panelistas coincidieron en que, sin reglas estables, seguridad jurídica y visión de largo plazo, la región difícilmente podrá convertir su potencial energético en inversiones concretas y en los países en los que se está implementando la receta correcta, los resultados se están materializando; referido principalmente a Argentina y Brasil.

Riesgos globales y presión regulatoria marcan el escenario energético

Referentes globales del sector están de acuerdo en que el mundo enfrenta un escenario de mayores riesgos geopolíticos y regulatorios, que obliga a sostener inversiones tanto en hidrocarburos como en nuevas tecnologías. Carlos Garibaldi (Arpel) cuestionó enfoques simplistas al afirmar que “la reducción no es solución”, mientras Elizabeth Komiskey (IOGP) pidió una visión más práctica centrada en garantizar el acceso a la energía.

Jennifer Miskimins (SPE) alertó que “estamos experimentando el riesgo ahora mismo”, con un entorno más inestable, mientras Andrea Stegher (International Gas Union) reclamó regulaciones realistas y defendió la sostenibilidad como vía para “reducir la pobreza a través de la energía”.

En tanto, Brian Sullivan (Ipieca) advirtió sobre la volatilidad política y destacó la necesidad de recalibrar inversiones, subrayando que no se puede subestimar el rol de la energía en el progreso. En conjunto, el panel coincidió en que la seguridad energética, la estabilidad regulatoria y el pragmatismo serán claves para enfrentar un contexto global cada vez más incierto.

Inteligencia artificial: energía, trabajo y rentabilidad

Delfina Arambillet, de Globant, advirtió que el avance de la inteligencia artificial plantea al sector energético el desafío de abastecer una mayor demanda de energía y, al mismo tiempo, lograr que su adopción genere valor real.

Señaló que, aunque el 88% de las empresas ya usa IA, solo el 39% ve impacto en su rentabilidad —y muy limitado—, lo que evidencia problemas de implementación más que de acceso.

En ese marco, planteó la necesidad de aplicar la IA con estrategia, gobernanza y criterios éticos, y alertó que su avance obliga a rediseñar el trabajo, con humanos enfocados en supervisar sistemas, mientras las empresas aún están rezagadas en adaptar sus modelos para aprovechar su potencial.

Futuro del trabajo: jóvenes, universidades y empresas

La formación y el empleo de nuevos profesionales en un sector energético en plena transformación tecnológica fueron abordados en tres paneles desde la mirada de universidades, empresas y jóvenes.

El auditorio reunió a representantes académicos de cinco universidades, líderes de talento humano y profesionales emergentes, quienes compartieron visiones sobre los desafíos tecnológicos y culturales del futuro laboral en la industria. “Los jóvenes no solo quieren un trabajo, buscan un propósito”, fue una de las principales conclusiones.

Riesgos climáticos: gestión, estrategia y resiliencia

Las empresas energéticas de la región están acelerando la incorporación de riesgos climáticos físicos en sus operaciones, con foco en lluvias extremas, sequías y degradación de infraestructura, coincidieron Diego Agrelo (YPF), Andrés Mendizábal (TGP), Geonavis Hernández (Ecopetrol) y Laura Kennett (Grupo Rosen), durante el panel moderado por Irene Alfaro.

Los panelistas coincidieron en que la resiliencia operativa requiere integrar datos, planificación y decisiones de inversión, priorizando riesgos materiales y fortaleciendo capacidades de monitoreo, predicción y respuesta. Entre las principales recomendaciones destacaron institucionalizar la gestión climática de forma transversal, involucrar a la alta dirección, mejorar la calidad y disponibilidad de datos y utilizar estos análisis como herramientas de gestión para garantizar la continuidad operativa en un contexto climático cada vez más exigente.

Cómo el gas de Vaca Muerta puede transformar el mapa energético de Sudamérica

Vaca Muerta, junto con otros grandes recursos gasíferos de la región, podría convertirse en uno de los principales motores de una nueva etapa de integración energética latinoamericana, de acuerdo con el reporte “Oportunidades para el desarrollo del gas en América Latina y el Caribe”, presentado durante la Conferencia ARPEL 2026.

El estudio fue elaborado de manera conjunta por la Unión Internacional del Gas (IGU), la Asociación de Empresas de Petróleo, Gas y Energía Renovable de América Latina y el Caribe (ARPEL) y la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLACDE). El documento analiza el papel que puede desempeñar el gas natural en la transición energética regional.

A pesar de contar con abundantes recursos, América Latina y el Caribe representaron apenas el 5% de la producción mundial de gas durante 2024. Según el informe, existe una amplia brecha entre el potencial geológico de la región y el nivel de aprovechamiento de esos recursos.

Infraestructura e inversiones para conectar la región

Para avanzar en una mayor integración energética, el reporte estima que serán necesarias inversiones superiores a US$ 10.000 millones destinadas a la construcción y ampliación de gasoductos de integración regional. La infraestructura aparece como uno de los principales desafíos para aprovechar el potencial gasífero existente.

El documento también advierte que la movilización de capital público y privado requerirá condiciones regulatorias estables. Según el análisis, los marcos jurídicos, los esquemas de financiamiento y las reglas del sector deberán mantenerse más allá de los ciclos políticos para atraer inversiones de largo plazo.

Dentro de ese escenario, las reservas de Vaca Muerta, los desarrollos offshore convencionales y los yacimientos presalinos de Brasil son señalados como activos capaces de impulsar una nueva fase de expansión energética en el Cono Sur. A ellos se suman las capacidades productivas de Venezuela, Bolivia, Perú y Trinidad y Tobago, además de las oportunidades exploratorias en Guyana y Surinam.

Beneficios para Argentina y los países vecinos

El informe sostiene que el crecimiento de la producción de gas argentino podría generar beneficios directos para Argentina mediante una reducción de las importaciones de Gas Natural Licuado (GNL) y un aumento de las exportaciones energéticas. El documento plantea además que el país podría fortalecer su presencia en el mercado global de GNL.

A nivel regional, el reporte identifica oportunidades para distintos países. Brasil podría acceder a una fuente de energía más competitiva para sostener procesos de industrialización, mientras que Bolivia tendría la posibilidad de monetizar infraestructura de transporte actualmente subutilizada.

Para Chile y Uruguay, el acceso al gas proveniente de Argentina podría representar una alternativa de menor costo frente al GNL importado. De esta manera, la integración energética aparece como una herramienta para mejorar la competitividad y la seguridad del abastecimiento regional.

El gas como herramienta para reducir emisiones

Uno de los ejes centrales del documento es el papel del gas natural en los procesos de descarbonización. Según datos citados del IPCC, la sustitución de combustibles de mayor intensidad de carbono por gas permite reducciones significativas de emisiones en la generación eléctrica.

El reporte indica que el reemplazo del diésel puede disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero en aproximadamente un 24%, mientras que la sustitución del fuel oil alcanza una reducción cercana al 28%. En el caso del carbón, la baja puede llegar al 42% por unidad de energía primaria.

Además, el estudio destaca que el gas funciona como respaldo para las energías renovables, especialmente las fuentes variables como la solar y la eólica. Como ejemplo menciona la crisis hídrica registrada en Brasil durante 2021, cuando la generación eléctrica a gas debió incrementarse para evitar interrupciones en el suministro.

Transporte, desarrollo económico y acceso a la energía

La dependencia de combustibles líquidos sigue siendo elevada en varios países de América Central y el Caribe. Naciones como Granada, Haití, Barbados, Cuba, Nicaragua, Belice, Guyana y Surinam obtienen más del 50% de su electricidad a partir de derivados del petróleo.

En esos mercados, la incorporación del gas natural podría generar beneficios ambientales y económicos de manera relativamente rápida, sin exigir transformaciones estructurales profundas en los sistemas eléctricos. El informe considera que esta sustitución representa una de las oportunidades más inmediatas para avanzar en la transición energética.

En el sector del transporte pesado, el documento identifica al Gas Natural Comprimido (GNC) y al Gas Natural Licuado (GNL) como alternativas disponibles para reducir emisiones. Según el análisis, el cambio hacia estos combustibles puede disminuir alrededor de un 20% las emisiones respecto de otras opciones tradicionales.

Vaca Muerta y las nuevas oportunidades energéticas

Desde la perspectiva económica, la monetización de las reservas de gas de Vaca Muerta permitiría incrementar exportaciones, reducir importaciones energéticas y fortalecer las balanzas comerciales de distintos países. El reporte también vincula el acceso a energía asequible con mejoras en indicadores sociales.

Como ejemplo, menciona el caso de Colombia, donde el Índice de Pobreza Energética Multidimensional elaborado por Promigas registró una reducción de la pobreza energética entre 2022 y 2024. Según los datos citados, unas 300.000 personas dejaron de encontrarse en esa situación durante ese período.

El documento también destaca el potencial de los gases renovables, particularmente el biometano, como complemento del desarrollo gasífero regional. Según el informe, su integración permitiría generar nuevas fuentes de ingresos en zonas rurales, mejorar la gestión de residuos y aprovechar la infraestructura existente para reducir emisiones y ampliar el acceso a la energía.

Raia: el proyecto con el que Equinor expande su presencia en Brasil

La compañía Equinor inició la perforación de los primeros pozos productores e inyectores del proyecto Raia, uno de los desarrollos de gas natural offshore más relevantes de Brasil. La empresa confirmó que el avance marca una etapa clave hacia el inicio de operaciones previsto para 2028, consolidando a Brasil como uno de los destinos prioritarios dentro de su portafolio global de inversiones.

Veronica Coelho, country manager de Equinor en Brasil, destacó que el país sudamericano ocupa hoy un lugar central en la estrategia corporativa: “Brasil es el país donde más invertimos después de Noruega”, afirmó. Según la ejecutiva, Raia está diseñado para abastecer alrededor del 15% de la demanda interna de gas una vez que alcance su capacidad comercial.

El proyecto, que involucra una inversión total cercana a U$S 9.000 millones, prevé producir 16 millones de metros cúbicos de gas y 126.000 barriles diarios entre petróleo y condensado. Con esta iniciativa, Equinor refuerza su presencia en la zona del presal brasileño, donde ya opera el campo Bacalhau, actualmente en proceso de ramp-up.

Un proyecto de peso

La nueva campaña de perforación se está ejecutando con el drillship Valaris DS-17, que comenzó sus operaciones el 24 de marzo. El plan incluye seis pozos ubicados a unos 200 kilómetros de la costa y en profundidades cercanas a los 2.900 metros, lo que convierte a Raia en la operación de aguas ultraprofundas más exigente del portafolio de la compañía.

Geir Tungesvik, vicepresidente ejecutivo de Proyectos, Perforación y Abastecimiento, subrayó que Raia es hoy el mayor proyecto de Equinor en ejecución. “Estamos aplicando tecnología de clase mundial y décadas de experiencia offshore para avanzar hacia un inicio seguro en 2028”, sostuvo.

El primer pozo del proyecto Argerich fue realizado por el buque Valaris DS-17.

El desarrollo contempla la producción a través de un FPSO, encargado de procesar petróleo, condensado y gas. Este último será transportado por un gasoducto submarino de 200 kilómetros hasta la terminal de Cabiúnas, en Macaé, estado de Río de Janeiro. Según Equinor, el FPSO será uno de los más eficientes del mundo, con una intensidad de emisiones estimada en 6 kg de CO₂ por barril equivalente.

Un consorcio liderado por Equinor

Raia se ejecuta mediante una sociedad integrada por Equinor (35%), Repsol Sinopec Brasil (35%) y Petrobras (30%), combinando la experiencia técnica de las tres compañías en operaciones de aguas profundas.

Paralelamente, la empresa planifica nuevas actividades exploratorias en la cuenca Santos, incluyendo un pozo en el bloque S-M-1378 para 2027 y la evaluación de otro en el S-M-1617, ambos próximos a un descubrimiento anunciado por BP en 2023.

Equinor estima que el proyecto podría generar hasta 50.000 empleos directos e indirectos durante su ciclo de vida de tres décadas y convertirse en un pilar de la seguridad energética brasileña.

Los límites del gas de Vaca Muerta para abastecer al corazón industrial de Brasil

Mientras avanzan los proyectos de GNL, los actores de la industria apuntan a cubrir la demanda regional. Chile es el primer gran mercado para Vaca Muerta mientras que el polo industrial de Brasil es la apuesta para todo el aparato productivo del shale. Sin embargo, las perspectivas para la región muestran un margen de crecimiento limitado en el corto plazo.

En diálogo con eolomedia, Ernesto Díaz, vicepresidente para América Latina de Rystad Energy, señaló que existen oportunidades puntuales para aumentar envíos hacia el sur de Brasil y hacia Chile, aunque se trata de volúmenes acotados y dependientes de inversiones específicas en infraestructura existente.

“Ahí obviamente hay espacio para crecer de manera acotada, con envíos puntuales al sur de Brasil y todavía creciendo también un poco en Chile, dependiendo de la reversión del Gasoducto Norte y algunos tramos adicionales de la infraestructura de transporte”, explicó Díaz al referirse a las alternativas más inmediatas para el gas argentino.

El especialista aclaró que estas oportunidades requieren inversiones complementarias y de escala moderada, lo que limita el impacto que pueden tener sobre el desarrollo general del shale gas. “Eso es infraestructura complementaria, inversiones acotadas y obviamente la oportunidad no es grande”, afirmó Díaz.

El desafío de conectar Vaca Muerta con el corazón industrial de Brasil

Según Rystad Energy, la conexión entre la producción argentina y el anillo industrial de São Paulo representa una oportunidad de largo plazo que aún está lejos de concretarse. Si bien existen diferentes alternativas técnicas para avanzar en esa integración, las opciones demandan inversiones significativas y plazos extensos.

“La gran oportunidad es desarrollar toda la infraestructura para conectar con el anillo de São Paulo en Brasil, con distintas opciones que hay, ya sea directo Argentina-Brasil o vía Paraguay o Bolivia”, detalló Díaz.

Sin embargo, el vicepresidente para América Latina de Rystad Energy advirtió que este tipo de proyectos todavía carecen de señales concretas que permitan avanzar hacia su ejecución. “Son inversiones considerables de más largo plazo, por lo cual eso todavía está por verse, más allá de todo lo que se habla y de los anuncios y el interés que muestran las compañías y los gobiernos”, destacó.

Asimismo, Díaz reconoció que existen conversaciones a nivel gubernamental entre Argentina y Brasil, pero remarcó que aún no se tradujeron en definiciones operativas. “Con inversiones puntuales en infraestructura como la reversión del Gasoducto Norte, hay oportunidades para volúmenes adicionales para el sur de Brasil y para Chile, pero está muy acotado”, explicó.

Demanda atomizada y falta de contratos en firme

Para Díaz, el principal obstáculo que enfrenta el shale gas argentino para llegar a São Paulo es la ausencia de compromisos de demanda en firme del lado brasileño. Sin contratos que aseguren la compra de grandes volúmenes a largo plazo, resulta inviable financiar la infraestructura necesaria.

El especialista fue contundente al describir la magnitud de la obra necesaria. “Hay que hacer prácticamente un ducto nuevo desde Neuquén hasta Brasil, por lo cual no es poca cosa”, afirmó, y agregó que ese nivel de inversión exige garantías sólidas de demanda sostenida en el tiempo.

Según Díaz, el problema no radica en la falta de interés político o empresarial, sino en la estructura del mercado brasileño. “Más allá de los acuerdos entre los países, declaraciones de intención y la visita de las empresas, sin un contrato firme de demanda por un volumen alto desde el lado de Brasil no es posible financiar semejante infraestructura”, advirtió.

El ejecutivo explicó que la demanda potencial proviene principalmente del sector industrial y de algunas distribuidoras, lo que genera una fragmentación significativa. “No es que va a venir un Petrobras y va a comprometer la compra de grandes volúmenes a largo plazo, no hay un solo comprador”, indicó.

“Son muchos compradores individuales que hay que juntarlos, y ahí es donde entra el trabajo de la distribuidora de gas de Brasil para comprometer esa demanda en firme por contrato”, aseveró Díaz.

Halliburton se prepara para un posible regreso al mercado venezolano

Halliburton superó las estimaciones de los analistas en su beneficio del cuarto trimestre de 2025, impulsada por una sólida demanda de sus servicios y equipos en mercados internacionales.

La empresa con sede en Houston informó un beneficio ajustado de 69 centavos por acción para el trimestre cerrado el 31 de diciembre. Se ubicó por encima de los 55 centavos esperados por el mercado. Al mismo tiempo, reportó unos ingresos de 5,700 millones de dólares, también superiores a las previsiones.

El crecimiento internacional fue un motor clave: los ingresos provenientes de fuera de Norteamérica aumentaron gracias a mayores ventas de herramientas de completación en Brasil, el Mar del Norte y el Caribe, junto con fuertes ventas de software en México.

Asimismo, el incremento de la actividad de pozos en África y la estimulación en Angola contribuyeron a los resultados positivos.

En contraste, la actividad en Norteamérica se mantuvo relativamente estancada, con ingresos de 2,2 mil millones de dólares y expectativas de un descenso de un solo dígito en 2026 debido a la baja en la actividad de perforación y servicios en esa región.

Tras presentar resultados, las acciones de Halliburton registraron un alza significativa, reflejando la confianza de los inversionistas en la fortaleza de su negocio internacional y en su capacidad operativa global.

Un foco de atención clave para la compañía es su posible reingreso al mercado venezolano. Halliburton ha señalado que está lista para regresar a Venezuela “rápido” una vez que se resuelvan los términos comerciales y legales, incluida la certeza de pago, y que podría mover equipos con agilidad para retomar operaciones. Este interés se produce en un contexto más amplio de conversaciones entre empresas energéticas y autoridades estadounidenses sobre inversiones en Venezuela tras recientes cambios políticos.

La compañía destacó que, aunque el mercado venezolano es actualmente más pequeño que el que representaba hace una década, existe un alto interés por parte de clientes en contar con sus servicios. El director ejecutivo, Jeff Miller, afirmó que están evaluando cómo y dónde empezarían las operaciones en el país sudamericano, subrayando la potencial rapidez de su despliegue una vez obtenido el marco regulatorio y comercial adecuado.

Con estos resultados, Halliburton inicia 2026 con expectativas de estabilidad en sus ingresos internacionales, aunque anticipa desafíos en Norteamérica, y con la mirada puesta en nuevas oportunidades de crecimiento global, incluida una posible reentrada al mercado venezolano.