Los motivos del pase de Ávila a Juntos por el Cambio

Yo soy un gremialista que intenta hacer política”. Así se define Jorge Ávila, secretario general del Sindicato de Petroleros Privados de Chubut. La frase la repitió en cada una de las entrevistas que dio a lo largo de las últimas semanas.

La principal consulta era para qué equipo iba a jugar en las elecciones a gobernador en la provincia que aún gobierna Mariano Arcioni. “Tomaré la decisión con la comisión directiva y mi familia”. Era la respuesta de una decisión que se fue tomando fuerza en los últimos días: Ávila será candidato a diputado nacional por Juntos por el Cambio y apoyará a Horacio Rodríguez Larreta en su candidatura a presidente, a Ignacio Torres para que sea gobernador de Chubut y a Ana Clara Romero como intendenta de Comodoro Rivadavia.

La decisión no fue fácil. Hubo tres plenarios con la cúpula del gremio y reuniones constantes con su círculo más íntimo. Ávila es un peronista reconocido y siempre fue muy crítico con la gestión de Mauricio Macri y de las acciones de la principal alianza opositora, pero los motivos del “pase del año” en Chubut datan de 2019. Se podría decir que el titular de petroleros convencionales se cansó de no ser escuchado, desprestigiado y, por momentos, ninguneado por los miembros del Partido Justicialista (PJ).

La principal herida fue la expulsión del partido que reivindica los ideales de Juan Domingo Perón antes de las elecciones a gobernador de Chubut en 2019. Quien tomó esta decisión fue el actual presidente del PJ de Chubut y actual senador nacional, Carlos Linares, debido a que el Sindicato de Petroleros Privados de Chubut fue el único gremio con sede en Comodoro Rivadavia que apoyó la fórmula de Mariano Arcioni y Ricardo Sastre – quien repetirá su candidatura a vicegobernador en una lista de unidad con el intendente de la Capital Nacional del Petróleo, Juan Pablo Luque-. El Justicialismo perdió y Ávila pasó a ser mala palabra para el peronismo chubutense.

“A mí me echaron del partido. Me echaron los mismos que decían que no tenía que acompañar (la formula Arcioni – Sastre) y ahora se unen a ellos. Resulta que ahora son todos hermanos de sangre y nosotros (por Petroleros) quedamos afuera. Los que bregamos por la unión y un mejor camino para Chubut, siempre quedamos afuera”, sostuvo Ávila en diálogo con La Voz del Sindicato.

Los meses pasaron. Llegó la pandemia y la crisis petrolera. Ávila comenzaba a luchar contra la baja de equipos, la falta de incentivos a la Cuenca del Golfo San Jorge y la migración de las empresas hacia Vaca Muerta en busca de la rentabilidad del shale. “Necesitamos una Ley de Hidrocarburos que proteja los campos maduros”, afirmó en más de una oportunidad el dirigente gremial.

La primera prueba de fuego fue el proyecto de ley denominado Promoción de Inversiones Hidrocarburíferas que centraba toda su atención en la formación no convencional de la Cuenca Neuquina y que dejaba afuera a la Cuenca del Golfo San Jorge. La región levantó la guardia y logró que la iniciativa contemple incentivos para los yacimientos maduros.

Llegaron las elecciones legislativas de 2021. Ávila y Petroleros Privados de Chubut fueron convocados a militar la campaña del Justicialismo. Las peleas parecían quedar atrás y el panorama parecía más claro, pero los resultados de las PASO (Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias) fueron un golpe a todas las aspiraciones del PJ.

Una muestra de ello se dio el 15 de septiembre cuando Martín Guzmán, exministro de Economía, Darío Martínez, exsecretario de Energía de la Nación, y el presidente Alberto Fernández, presentaban la tan ansiada Ley de Promoción de Inversiones Hidrocarburíferas, que iba a darle previsibilidad a las inversiones, pero principalmente estabilidad laboral a las cuencas productivas. Mientras el extitular del Palacio de Hacienda describía el proyecto ante los directivos de las principales operadoras petroleras, los funcionarios que responden a Cristina Fernández de Kirchner pusieron a disposición su renuncia generando la primera crisis institucional del gobierno del Frente de Todos. Esa situación “cajoneó” la ley, que fue reducida a DNUs que solo apuntaron a Vaca Muerta.

Ávila reclamaba acciones. Nadie contestaba. Hubo reuniones con Martínez y con Flavia Royón, actual titular de la cartera energética, pero solo se encontró con promesas vacías. El titular de petroleros privados se sentía cada vez más lejos de quienes tomaban decisiones. La defensa de la Cuenca corría por su cuenta.

Los meses pasaron y Chubut empezó a sufrir los coletazos de la macroeconomía y los despidos por parte de las compañías. El tramo final del 2022 fue duro. Neuquén se consolidó como la principal productora de crudo y capturaba la atención de todos. La parte norte de la Cuenca del Golfo San Jorge debía conformarse con las migajas que dejaban las visitas de los principales funcionarios del gabinete nacional.

Weatherford, Calfrac, Superior y San Antonio Internacional fueron las compañías que anunciaron sus intenciones de levantar sus bases debido a que Chubut no era una zona de rentabilidad. El panorama puso a todos en jaque. El gremio de petroleros convencionales se movió rápidamente y gestionó una mesa para defender la Cuenca. Estuvieron los principales actores de la región, pero faltaron legisladores nacionales.

Las críticas de Ávila se centraron en que los diputados y senadores que representan a Chubut no hacían nada para mantener activa la actividad hidrocarburífera. El principal apuntado fue Santiago Igón, presidente de la comisión de Energía en la Cámara de Diputados y precandidato a intendente de Esquel por La Cámpora, por su falta de capacidad para defender la Cuenca y su nulo interés por interiorizarse de los problemas de los petroleros. Además, los pares de Igón lo denunciaron por no convocar a comisión para tratar temas vitales referidos al sector energético.

El panorama mejoró, pero el gremio estaba cansado de la falta de acciones de los principales actores. Mientras en el Ministerio de Hidrocarburos de Chubut se hacían malabares para mantener las inversiones, en la intendencia de Comodoro Rivadavia -principal motor de la industria hidrocarburífera- solo se hablaba de la transición energética dejando de lado o evitando hablar de petróleo. La Cuenca fue perdiendo peso.

“Cuando los tuyos te cierran la puerta, te cierran la ventana y después ni siquiera te invitan a las reuniones, uno dice ‘hay que ir para otro lado’. Hicimos campaña para el senador (por Linares) pensando que nos iban a abrir la puerta para sentarnos a discutir. No nos abrieron la puerta y no nos invitaron a nada”, cuestionó Ávila.

De esta manera, el líder de petroleros convencionales se fue acercando a Torres y Romero, principales dirigentes del Pro en Chubut. Las negociaciones fueron cada vez más constantes y Ávila terminó cerrando su pase a Juntos por el Cambio. La promesa que terminó volcando la balanza fue el compromiso de un plan para reactivar la actividad en la Cuenca del Golfo San Jorge.

El primero en enterarse de esta decisión fue el intendente de Comodoro Rivadavia. “Le dije ‘tengo este ofrecimiento’. Ellos tenían otro esquema y parece que nunca le importamos”, aseguró Ávila.

La candidatura del dirigente gremial está lanzada. Juntos por el Cambio sumó un sindicato que ha logrado conquistar derechos. El PJ de Chubut volvió a demostrar que los hidrocarburos no son su punto fuerte. “Voy a trabajar para que Nacho Torres sea gobernador de la provincia y para que Ana Clara sea una buena intendenta para Comodoro. Lo voy a pelear yo porque el plan lo discutí con Torres, Ana Clara, (Patricia) Bullrich y Larreta”, destacó.

La campaña en Chubut dejará mucha tela por cortar.