Manantiales Behr es el último bloque que le quedaba a YPF en Chubut y en la Cuenca del Golfo San Jorge. La joya del convencional es sinónimo de la recuperación terciaria y una de las áreas más productivas del país. Es por eso que la noticia que estaba en venta atrajo a diferentes compañías del país.
Rovella Capital, Grupo San Martín, PECOM y Capsa fueron quienes recorrieron las instalaciones del bloque durante octubre. El nombre de Rovella generó controversia desde el minuto uno. Nadie sabía quién estaba detrás de la firma y se asoció rápidamente a la constructora vinculada a los trabajos licitados por el Gobierno nacional.
Los días pasaron y las sospechas sobre Rovella fueron creciendo. La firma de Mario Rovella fue quien realizó la mejor oferta y encendió las alarmas en el Sindicato de Petroleros Privados de Chubut. La cúpula del gremio salió rápidamente a exigirle a YPF que evalúe todas las ofertas y que tenga en consideración la historia petrolera de las compañías que competían por el activo.
El panorama incomodaba al Gobierno del Chubut. El Ejecutivo trataba de hacer equilibrio: por un lado, deslizaba que podía vetar al comprador de Manantiales Behr por ser dueño de recursos, pero, por otro lado, subrayaba que “nunca se metería en los acuerdos entre privados”.
Finalmente, en enero se conoció que YPF vendía Manantiales Behr por 575 millones de dólares. La transacción fue confirmada mediante un comunicado a la Comisión Nacional de Valores donde se detallaba que Limay Energía S.A., subsidiaria de Rovella Capital, abonaría “el 60% del capital al cierre de la transacción y el saldo restante dentro de los 12 meses posteriores al cierre”.
El dinero no aparecía y, en los últimos días, desde los distintos sectores de la Cuenca del Golfo San Jorge se empezaron a preguntar si Rovella podría hacerse cargo del pago. Los fondos nunca fueron acreditados y el directorio de YPF decidió revertir su decisión y venderle Manantiales Behr a PECOM.

“Creíamos que era un shampoo”
El nombre de Rovella Capital no generaba buenas sensaciones en la norte de la Cuenca del Golfo San Jorge. La firma contaba con la aprobación del gobernador de Chubut, Ignacio Torres, por lo que sorprendió cuando el Sindicato de Petroleros Privados de Chubut – aliado del mandatario provincial- salió con los tapones de punta cuando se conoció que la empresa de Mario Rovella podía desembarcar en la cuna del convencional.
El gremio de petroleros convencionales dejó en claro más de una vez que prefería que PECOM o Capsa se quedaran con Manantiales Behr debido a su experiencia en la industria petrolera. “Cuando leímos que Rovella Carranza se iba a quedar con Manantiales, nosotros pensábamos que era un shampoo”, bromeó Ávila en la radio local La Petrolera.
El líder petrolero se reunió con la nueva cúpula que comandaría los destinos de la joya del convencional. Según Ávila, los empresarios se habían comprometido a activar un perforador, cuatro workover y tres pullings.
Las críticas del sindicato nunca cesaron: señalaron vínculos con Santiago Caputo, recordaron que el nombre estaba relacionado con la Causa Cuadernos y cuestionaron en más de una oportunidad su nula experiencia en el sector petrolero.

Los vínculos con el Gobierno del Chubut
En la Cuenca del Golfo San Jorge se preguntaban por el origen del interés de Rovella Capital por la industria energética. Las pymes regionales no sabían quiénes eran los interlocutores y pedían que alguien se comunicara con ellos para saber su manera de trabajar. “Tuvimos que googlear quiénes eran porque ni siquiera tenían una página web”, subrayaron desde el entramado pyme a eolomedia.
Si bien la información sobre Rovella no abundaba, los actores de la industria coincidían que la firma había contratado a exprofesionales de YPF que “conocían a Manantiales Behr como la palma de su mano”. Asimismo, se dejaba en claro que un actor relevante de la región habría impulsado una alianza estratégica para que la empresa pueda comprender mejor el funcionamiento del sector y competir con operadoras ya consolidadas.
Había otro vinculo que también generaba sospechas. Tal como informó econojournal, la firma posee una especie de alianza local con la constructora Choele Choel SRL, con quien tercerizó algunos proyectos de infraestructura en la provincia como una serie de ampliaciones en el aeropuerto de Comodoro Rivadavia.
Choele Choel es conducida por Facundo Ponce, un empresario que dio sus primeros pasos profesionales dentro del negocio de la construcción en Rovella Carranza –donde trabajó durante siete años– y es hermano de Federico Ponce, ministro de Hidrocarburos de Chubut de la administración de Torres.

“Marín hizo negocios”
La venta de Manantiales Behr comenzó “torcida”. Horacio Marín confirmó que julio de 2024 que PECOM había presentado “una gran oferta” por Manantiales Behr, pero que no era el momento de vender el bloque. Seis meses después, el área tenía el cartel de venta dejando en offside al Sindicato de Petroleros Privados y al ministro de Hidrocarburos de Chubut quienes aseguraban que YPF seguiría operando en la provincia en los próximos años.
La premisa del pope de la empresa de mayoría estatal era tener una salida “ordenada, prolija y ejemplar”. Nada de eso ocurrió con el último activo en la Cuenca del Golfo San Jorge.
Según denunció el líder de petroleros convencionales, “Marín hizo un negocio con Manantiales Behr” y lo responsabilizó por paralizar la actividad en el bloque. También apuntó que el presidente de YPF solo le importó el dinero prometido y nunca se preocupó por “saber si la empresa tenía fondos para hacer el pago o si tenía experiencia en el rubro”.
YPF y Horacio Marín jugaron al Monopoly con un “fondo de garantía” que parecía más billete de juguete que respaldo real. Y cuando se juega así, las consecuencias no quedan en el tablero: impactan de lleno en nuestra ciudad.
Manantiales Behr no es una obra en carpeta ni un pliego…
— Othar Macharashvili 🤠 (@otharmach) February 18, 2026
El intendente de Comodoro Rivadavia, Othar Mascharasvilli, también salió al cruce: “YPF y Horacio Marín jugaron al Monopoly con un “fondo de garantía” que parecía más billete de juguete que respaldo real. Y cuando se juega así, las consecuencias no quedan en el tablero: impactan de lleno en nuestra ciudad”.
“Manantiales Behr no es una obra en carpeta ni un pliego de licitación. Es un yacimiento estratégico que sostiene miles de familias en Comodoro. Lo que pasó con Rovella fue inadmisible: una constructora jugando a ser operadora petrolera, sin respaldo verdadero, dejando incertidumbre y equipos en pausa. Las decisiones mal tomadas desde un escritorio tienen consecuencias concretas en nuestra ciudad”, afirmó.
Lo cierto es que el directorio de la empresa de mayoría estatal decidió este miércoles que PECOM, quien presentó la segunda mejor oferta, se quedará con Manantiales Behr.
El brazo brazo petrolero del grupo Pérez Companc ya se había quedado con los clústers El Trébol – Escalante y Campamento Central – Cañadón Perdido. Ahora sumará a su cartera uno de los bloques más productivos del país y un símbolo de la recuperación terciaria.



