Nación habilitó la importación privada de GNL

El Gobierno Nacional puso en marcha un nuevo esquema para asegurar el abastecimiento durante los meses de mayor demanda, por el cual la importación y la comercialización de Gas Natural Licuado (GNL) pasarán a ser realizadas por el sector privado mediante competencia.

La medida responde a que no existe actualmente capacidad suficiente de transporte para que todo el gas disponible en cuenca llegue en volumen necesario a los principales centros de consumo, especialmente en el AMBA y el Litoral. Por eso, en invierno es necesario complementar con GNL.

Este cambio se inscribe en la decisión de avanzar con la privatización de activos y actividades de ENARSA y de retirar al Estado del rol de empresario e intermediario en el mercado energético, para concentrarse en su función propia: establecer reglas, garantizar transparencia y asegurar el abastecimiento. En línea con ese objetivo, ENARSA deja de importar y comercializar GNL y el proceso pasa a estar a cargo de operadores privados, bajo un mecanismo competitivo.

Hasta ahora, el Estado compraba GNL a valores internacionales —del orden de 15 a 17 USD por MMBTU— y luego lo vendía a valores equivalentes al precio del Plan Gas, alrededor de 2,7 USD por MMBTU, cubriendo esa diferencia con subsidios pagados con recursos de todos los argentinos. El nuevo esquema elimina esa intermediación estatal y traslada la responsabilidad comercial y operativa al sector privado, con reglas claras.

A partir de esta medida, se asignará por licitación el acceso a la capacidad de regasificación disponible en la terminal de Escobar y quien resulte adjudicado se hará cargo de traer el GNL, regasificarlo e inyectarlo al sistema para abastecer a distribuidoras y generadores eléctricos. La Secretaría de Energía del Ministerio de Economía de la Nación definirá las condiciones del proceso y los criterios operativos para asegurar previsibilidad. Si el procedimiento no lograra un resultado, ENARSA podrá intervenir de forma transitoria para evitar cualquier riesgo de faltantes.

Para evitar distorsiones en un contexto donde la terminal operativa es única y se vuelve un punto crítico del abastecimiento, el esquema incorpora un precio máximo para el gas regasificado durante el próximo invierno. Ese tope se fijará en función de un marcador internacional y un adicional que cubrirá los costos logísticos y operativos —flete, regasificación, almacenaje, comercialización y traslado por gasoducto hasta el punto de entrega en Cardales. Además, ese adicional se determinará mediante un procedimiento competitivo entre empresas, de modo de reflejar eficiencia y asegurar la mejor oferta disponible.

El objetivo es garantizar el suministro cuando más se necesita, ordenar la formación de precios a través de competencia y avanzar en un mercado más transparente, donde el Estado deje de actuar como operador y se enfoque en asegurar reglas y control para el funcionamiento del sistema.

Tettamanti: “Queremos energía al menor costo posible para impulsar el desarrollo”

La secretaria de Energía de la Nación, María Tettamanti, delineó en dos foros energéticos consecutivos la hoja de ruta de la política energética oficial. En ambos encuentros, planteó una transformación estructural orientada a reducir costos, garantizar la competencia y restablecer un marco regulatorio previsible.

Durante el Renewables & Electricity Day, la funcionaria remarcó que “el fin último de las políticas energéticas es que la Argentina pueda desarrollarse y crecer” y que para lograrlo “se necesita energía al mejor costo posible, tanto para que la industria produzca como para que el usuario consuma”.

Tettamanti destacó la necesidad de diferenciar claramente los segmentos de la cadena productiva. “Los monopolios naturales deben regularse con apego absoluto a la ley, garantizando tarifas justas y sostenibles”, sostuvo. Además, señaló que durante la última década solo en un breve período se respetaron plenamente las normas tarifarias, un escenario que el actual Gobierno no quiere repetir.

En ese marco, remarcó que el sector competitivo debe regirse por las reglas del libre mercado y la gestión privada. “Las inversiones deben responder a incentivos reales y no a decisiones discrecionales”, afirmó.

La secretaria explicó que el esquema energético argentino ya atravesó una etapa de privatización en los años 80, que se revirtió en los últimos años. “Hoy el objetivo es volver a privatizar la gestión, devolver al sector privado su rol de inversor y operador”, enfatizó.

Descentralización y rol de CAMMESA

Otro eje central es redefinir el papel de CAMMESA. Según Tettamanti, la propuesta es que la compañía vuelva a su función original de administrar el despacho eléctrico, mientras que el sector privado contrata libremente la energía. Los grandes usuarios podrán optar entre contratos a término o el mercado spot.

“Queremos que la competencia y el funcionamiento de los mercados aseguren la eficiencia en las decisiones”, dijo.

Asimismo, planteó que la reforma apunta a descentralizar la gestión de combustibles y la contratación de energía. Las distribuidoras seguirán teniendo generación asignada para la demanda residencial, pero deberán pagar precios estacionalizados al valor del spot o salir a contratar directamente.

Tettamanti subrayó que ninguna política pública puede sostenerse sin estabilidad macroeconómica. “El sector energético está altamente dolarizado; las decisiones deben ser consistentes con los lineamientos del Ministerio de Economía”, puntualizó.

También garantizó que el Gobierno mantendrá el respeto a los derechos adquiridos y al Plan Gas. “Respetar el Plan Gas significa respetar contratos, volúmenes y precios”, explicó.

En ese sentido, detalló que los contratos vigentes podrán mantenerse bajo las mismas condiciones, de forma optativa y con plena seguridad jurídica. Además, anunció la descentralización de la compra de combustibles, que dejará de concentrarse exclusivamente en ENARSA.

Lineamientos para el mercado de gas

Al día siguiente, durante el Congreso del Mercado de Gas organizado por ACIGRA, Tettamanti presentó los lineamientos centrales para la reestructuración del sector gasífero. Entre ellos, destacó la unificación de entes reguladores, la regularización tarifaria con mecanismos de actualización continua, la implementación transparente del passthrough de gas y la normalización del mercado mayorista.

También mencionó el reordenamiento del sistema de transporte con contratos firmes y la transferencia de la gestión de compra de gas a las distribuidoras, retirando la intervención directa de ENARSA.

“Para que haya inversión, las industrias necesitan previsibilidad”, afirmó Tettamanti al explicar el proceso de regularización tarifaria. La funcionaria indicó que la Revisión Quinquenal Tarifaria definió niveles en 30 cuotas y un mecanismo de actualización mensual para evitar la pérdida de valor real.

Sobre el passthrough de gas, explicó que ENARGAS estableció un procedimiento claro para que las distribuidoras adquieran el gas que suministran a los usuarios. “Queremos avanzar hacia la privatización de la gestión de compra de gas”, señaló.

Además, enfatizó la necesidad de reorganizar el sistema de transporte. “Si las distribuidoras no saben qué rutas de transporte firme tendrán para su demanda prioritaria, o las industrias desconocen de qué cuencas deben comprar, se vuelve muy difícil descentralizar y liberar el mercado de compra y venta de gas natural”, advirtió.

Hacia un esquema competitivo y estable

Para la secretaria, cada distribuidora debería contratar transporte en rutas que le permitan abastecer a sus usuarios y buscar contratos de suministro a largo plazo. Con ello, se apunta a un esquema en el que la competencia y la eficiencia marquen el ritmo del mercado energético argentino.

Tettamanti insistió en que las reformas tienen como norte un sistema basado en reglas claras, estabilidad macroeconómica y respeto a los contratos. “Queremos energía al menor costo posible para impulsar el desarrollo y garantizar previsibilidad a quienes invierten y consumen”, concluyó.

El retraso de los pagos del Plan Gas genera incertidumbre

Enero significó alcanzar un superávit económico. El primer objetivo de Nación fue completado con éxito, pero hay ciertas cuestiones que comienzan a mirarse de reojo. Una de ellas es el atraso en el pago de los incentivos del Plan Gas.Ar. La demora comenzó a generar recelo en las empresas del sector y ya se evalúan medidas.

Si bien el Gobierno nacional anunció una y otra vez que se respetarían todos los contratos firmados, en la industria hidrocarburífera empiezan con desconfianza ciertas actitudes por parte de los funcionarios de la gestión de Javier Milei.

Según pudo saber +e, las compañías esperan los pagos comprometidos del Plan Gas.Ar para poder tener un poco de previsibilidad con respecto al futuro. “Nos deben a todos”, sostuvieron desde la actividad ante la consulta de este medio.

Los equipos técnicos comienzan a hacer cálculos de la deuda registrada para avanzar en un reclamo por parte de todas las operadoras. “Estamos evaluando hacer un reclamo formal por parte de todo el sector”, consideraron.

En el programa de incentivos se establece que las productoras se comprometen a producir gas para tres destinos: dos bajo contratos y uno libre. El primero instituye contratos con las distribuidoras y Cammesa. Mientras que el último permite que las empresas negocien entre sí.

El problema de la falta de pagos se da con Cammesa o, en menor medida, con Enarsa, ya que las distribuidoras pagan directamente y no deberían registrarse consecuencias mientras se recaude mediante los usuarios.

“El tema son las transferencias del Estado, que pueden venir por dos vías. Una es el pago directo que hacen, que es el diferencial de precio que no pagan las distribuidoras y que se lo da directamente el Estado a las empresas y también a las provincias. Y, otro punto, es vía Cammesa y, en menor medida, vía Enarsa, para las últimas rondas. Entonces, hay que ver si se frenó solo la transferencia directa o también los pagos de Cammesa, que paga el 100% del precio del gas”, explicó Juan José Carbajales, en diálogo con +e.

Las consecuencias

El esquema del Plan Gas.Ar tiene previstos ciertos plazos de pago y, si bien no hay una tasa de interés que se pueda ir acumulando, existe la posibilidad de que los productores reclamen un certificado de créditos fiscales para pagar sus contribuciones. Para el director de la consultora Paspartú, es difícil activar esa cláusula. “Nadie quiere hacerlo, porque además todos dejan en evidencia que el Estado no está pagando y se crea un clima de inestabilidad en el sector. Es una herramienta que tienen a mano”, subrayó.

Asimismo, los productores tienen contratos firmados con distribuidores y Cammesa que implican fuertes penalidades si se rompe la cadena de pagos. “La producción tendría que seguir estando, pero podrían llegar a alegar una fuerza mayor. Es complicado hacerlo si el Estado no les paga, pero las empresas están acostumbradas a esa pulseada histórica”, detalló el exsubsecretario de Hidrocarburos de la Nación.

El esquema originario del Plan Gas.Ar establece que los productores cobran el 85% del precio mediante la presentación de una declaración jurada y el otro 15% se cobra cuando se hacen todas las mediciones.

“Este segundo pago siempre se demoró mucho más, a veces más de la cuenta. Pero es menor, es un 15%. La clave está en el 85% que las empresas ven inmediatamente”, aseveró.

“El Gobierno anunció un superávit durante enero y eso no es sostenible durante mucho tiempo, sumado a que hay una disputa con los gobernadores. Si no les pagan a las empresas, tampoco les pagan a las provincias ese 15%. Para Neuquén es sumamente importante, pero también están involucradas las provincias de la Cuenca del Golfo San Jorge y de la Cuenca Austral. Si esto se profundiza, las empresas tienen la posibilidad de dejar de invertir y, por ende, dejar de producir. Pero va a ser difícil que lo hagan con los volúmenes contractualizados. Lo pueden hacer con el volumen que sobra”, detalló.

“De hecho, lo hemos visto este verano. Sobraba gas, el precio spot bajó, empiezan a cerrar pozos y quieren exportar más. Va a haber licitaciones de Cammesa y el precio baja y quieren meter la producción donde sea. Pero son volúmenes incrementales, todo lo que es adicional. Pero no lo que está contractualizado”, aseguró Carbajales.

El dilema “diciembre” del Plan Gas

Para el 22 de octubre todavía queda tiempo. Nadie piensa en el 12 de noviembre, en caso de que hubiera un eventual ballotage. Y el 10 de diciembre todavía no entra en el radar. Sin embargo, hay varias incógnitas sobre Javier Milei (La Libertad Avanza), Sergio Massa (Unión por la Patria) y Patricia Bullrich (Juntos por el Cambio) para resolver. Una de ellas es qué pasará con el Plan Gas.Ar a partir de una nueva gestión.

En diálogo con eolomedia, Juan José Carbajales explicó que la hoja de ruta del ministro de Economía de la Nación se basará en intensificar lo que se venía haciendo y el programa de incentivos será parte de su gestión.

Asimismo, el titular de la consultora Paspartú manifestó que la presidenta del Pro tendrá una plataforma más clásica como fue el gobierno de Mauricio Macri con una fuerte impronta del mercado sobre las empresas públicas. “Uno puede encontrar líneas de continuidad en los últimos tres gobiernos en lo que es favorecer el desarrollo masivo de Vaca Muerta, la ampliación de la red de infraestructura y los mecanismos para que Argentina llega a ser un exportador neto de energía”, aseveró el exsubsecretario de Hidrocarburos de la Nación.

El foco está puesto en lo que haga el líder de La Libertad Avanza. Para Carbajales, la buena noticia pasa en que el partido de Milei aseguró que, si llegara a Casa Rosada, respetará los contratos, que fueron extendidos hasta diciembre de 2028.

“Son contratos que no firman el Estado, sino que son directamente entre los productores y los distribuidores de gas natural y está Cammesa que compra el gas para generar energía eléctrica a través de las usinas térmicas y después hay parte del gas que tiene que ser inyectado el sistema que los productores se los venden libremente a la industria”, subrayó.

“Respetar los contratos significará que se siga cumpliendo el precio, que hoy está en torno a los 4 dólares para hacer un promedio entre verano e invierno y todas las cuencas. Hoy está garantizado el abastecimiento interno salvo los picos de invierno, pero está garantizado el abastecimiento anual de un bloque de energía de gas por seis años más”, consideró.