La exploración de la formación D-129 sigue su curso. El proyecto liderado por Pan American Energy (PAE), que busca confirmar el potencial de desarrollo no convencional en la Cuenca del Golfo San Jorge y examinará replicar el modelo Vaca Muerta.
Tras la finalización del primer pozo exploratorio, que arrojó resultados positivos con producción de gas y petróleo, se inicia ahora una etapa clave con la perforación de un segundo pozo, considerado “el más importante” en la región. Así lo confirmó Jorge Ávila, secretario general del Sindicato de Petroleros Privados de Chubut, quien aseguró que el futuro de la cuenca podría depender de esta nueva etapa.
Un modelo similar a Vaca Muerta
El dirigente gremial explicó que aunque el hallazgo no tiene la magnitud de un yacimiento como Vaca Muerta, sí abre la puerta a un modelo de producción similar: “Si hay buenos resultados, no será como Vaca Muerta, pero sí del tipo modelo Vaca Muerta. Es un horizonte enorme para nosotros”.
Uno de los mayores desafíos es la complejidad geológica de la D-129. Según el dirigente, se trabaja en nuevas técnicas de fractura y punzado que permitan atravesar la arcilla y capas de arena que hasta ahora habían sido impenetrables. “Quizás ahí podamos tener el bingo que estamos esperando”, consideró.
Una apuesta estratégica y urgente
El titular de petroleros convencionales dejó en claro que esta apuesta no es opcional sino necesaria. “No tenemos muchas alternativas. Hoy es buscar eso o resignarse a una caída”, dijo Ávila, en referencia a la falta de nuevos desarrollos frente al avance de la producción en Vaca Muerta. La situación laboral en la cuenca también es motivo de preocupación por los recientes despidos y la migración de empresas hacia Neuquén.
A pesar de ello, Ávila remarcó que la decisión de PAE de continuar apostando por Chubut es significativa: “Que Marcos Bulgheroni (CEO de PAE) apueste a Chubut, con todos los beneficios que tiene en Vaca Muerta, muestra que esto puede ser positivo para la cuenca”.
El cuello de botella
Uno de los problemas centrales es la falta de equipamiento. “Hoy en Comodoro Rivadavia no hay un perforador que pueda hacer esos pozos”, advirtió Ávila. El pozo en cuestión tendrá una longitud de entre 6.500 y 7.000 metros, lo que obliga a importar maquinaria desde otras regiones o países. La solución, por ahora, es comenzar con lo disponible, mientras se gestiona la llegada de un equipo adecuado.
Según el sindicalista, los resultados de esta nueva perforación podrían determinar el rumbo económico y laboral de toda la provincia: “Si encontramos algo importante, estamos hablando de otra cosa. Puede ser el eje principal de una cuenca que nace en Río Chico y muere en la costa. Para nosotros, tiene un gran significado”.
La formación D-129 ya produce gas y algo de petróleo, pero las expectativas están puestas en comprobar si el potencial no convencional puede sostenerse a largo plazo. Si la respuesta es positiva, Chubut podría tener una nueva oportunidad de revitalizar su industria energética.