Durante el panel “Vaca Muerta como base del desarrollo energético”, en el Foro de Energía 2025 organizado por AmCham, los ejecutivos Pablo Vera Pinto, CFO de Vista Energy, y Ricardo Ferreiro, President E&P de Tecpetrol, abordaron uno de los principales cuellos de botella del shale argentino: el financiamiento.
Ambos señalaron que, a pesar del enorme potencial geológico y técnico de la formación, la falta de acceso a capital en condiciones competitivas es todavía una de las grandes limitaciones para sostener el crecimiento.
Vera Pinto fue directo: “Vaca Muerta es un recurso gigantesco. Eso hace que captar capital sea un desafío muy grande en relación al tamaño de la oportunidad”.
Según detalló, las empresas de escala han logrado acceder a capital vía emisiones internacionales de deuda, y ese stock viene creciendo: “Se recuperó fuerte en los últimos dos años. Pasamos de un piso de 7.000-8.000 millones de dólares en 2023 a 14.000 millones actualmente”.
Aun así, advirtió que ese proceso debe continuar y profundizarse. La clave está en estructurar proyectos sólidos desde lo técnico, que inspiren confianza en los inversores globales. “El interés está. Hay que seguir bajando el costo del capital para sumar tecnología y escalar la competitividad global”, remarcó.

Tecnología y eficiencia para Vaca Muerta
Ferreiro, por su parte, puso el foco en la solidez técnica que logró la industria. “La formación es altamente competitiva desde lo técnico y productivo”, señaló.
Destacó también los avances en eficiencia operativa, a pesar de que la velocidad de desarrollo fue más lenta de lo esperado. Para Tecpetrol, la innovación tecnológica es clave: desde inteligencia artificial hasta operación remota de pozos, como los monitoreados desde México.
Ferreiro definió a Vaca Muerta como “una gran innovación para Argentina”, no solo por su aporte económico, sino también por su valor tecnológico en un mundo que demanda energía segura y asequible.
Ambos ejecutivos coincidieron en que el desarrollo pleno de Vaca Muerta depende de tres pilares: acceso sostenido al capital, una base técnica robusta y el fortalecimiento del capital humano.
El desafío es lograr que la competitividad técnica y geológica se complemente con una estrategia financiera sólida y reglas que reduzcan el riesgo para los inversores.