YPF alcanzó un nuevo récord de producción de shale oil al superar los 200.000 barriles diarios, un volumen que marca un crecimiento del 82% en menos de dos años. Cuando Horacio Marín asumió la conducción de la compañía en diciembre de 2023, la producción propia de no convencionales rondaba los 110.000 barriles diarios. Ese número fue escalando de manera sostenida hasta posicionar a la empresa como el actor central del desarrollo de Vaca Muerta.

Marín destacó el avance como un logro colectivo y estratégico. Según el presidente y CEO, el resultado proviene de un cambio profundo en la forma de operar, basado en innovación, eficiencia y transformación cultural. La incorporación de tecnologías como RTIC, inteligencia artificial y herramientas de análisis predictivo permitió optimizar recursos, mejorar la productividad y acelerar el ritmo de crecimiento en los principales bloques no convencionales.

La compañía también aplicó el modelo Toyota Well, inspirado en la metodología TPS de mejora continua. Esta práctica impulsó una reducción sostenida de costos mientras se incrementaba la performance en perforación y fractura. El enfoque fue adoptado por toda el área de Upstream, que reforzó su orientación a resultados y sus estándares de excelencia operativa.

YPF pone el foco en eficiencia

El incremento productivo se vio acompañado por mejoras concretas en los costos. En su presentación del tercer trimestre, YPF informó que el costo de extracción cayó a US$8,8 por barril equivalente, lo que representó una mejora del 45% interanual. El indicador refleja el impacto de la mayor participación del shale en la matriz, así como la reducción progresiva del aporte de campos convencionales maduros.

La producción de crudo shale creció un 35% en el último año y alcanzó los 170.000 barriles diarios. Este salto permitió compensar la caída natural de las áreas tradicionales, de modo que el 71% del crudo de YPF ya proviene de desarrollos no convencionales. También en gas se sostuvo la predominancia del shale, especialmente en bloques de gas húmedo como La Calera y Aguada de la Arena, lo que sostuvo volúmenes totales estables pese al declino de los activos históricos.

En paralelo, la compañía profundizó cambios estructurales en su estrategia de contratación para capturar beneficios de escala. Durante el Energy Summit de Forbes, Marín explicó que se abandonó el esquema fragmentado que dificultaba aprovechar la dimensión operativa de YPF. El nuevo modelo avanza hacia prestadores integrales o esquemas reducidos a dos proveedores, lo que permite bajar costos y mejorar la eficiencia general.

El CEO anticipó que la empresa proyecta incrementar un 50% su ritmo de perforación hacia 2026. Para ello será necesario reforzar la coordinación operativa y logística en toda la cadena de suministro, con especial foco en servicios críticos. Marín también mencionó la necesidad de reducir el “costo argentino”, asociado a impuestos y tasas que encarecen la actividad, especialmente en proyectos vinculados al GNL. Consideró que las reformas económicas en marcha ayudarán a mejorar la competitividad, aunque reconoció que no serán suficientes por sí solas para cerrar las brechas existentes con otros países productores.