La Cámara de Diputados aprobó la reforma al régimen de Zona Fría y el proyecto abrió un nuevo debate sobre el futuro de las tarifas de gas en la Patagonia. La iniciativa modifica el sistema de subsidios vigente y redefine la forma en que se aplicarán las bonificaciones para usuarios residenciales en las regiones de bajas temperaturas.

El texto obtuvo 132 votos afirmativos, 105 negativos y cuatro abstenciones. Ahora deberá ser tratado por el Senado. Aunque las provincias patagónicas continuarán dentro de la denominada “zona fría histórica”, la reforma introduce cambios en la estructura de cálculo de los beneficios tarifarios.

Uno de los puntos centrales es que el subsidio dejará de aplicarse sobre el total de la factura y pasará a calcularse únicamente sobre el precio del gas en el Punto de Ingreso al Sistema de Transporte (PIST). De esta manera, quedarán excluidos componentes vinculados al transporte, la distribución y los impuestos.

El Gobierno estableció los nuevos diseños los subsidios.

Las estimaciones sobre las nuevas facturas

Según proyecciones difundidas por legisladores patagónicos, el impacto promedio sobre las facturas podría ubicarse entre el 40% y el 60% para gran parte de los usuarios residenciales de la región. En determinados casos, especialmente en hogares que pierdan completamente el beneficio, los incrementos podrían ser mayores.

En Neuquén, por ejemplo, las estimaciones indican que facturas que actualmente rondan entre 60.000 y 70.000 pesos podrían pasar a valores cercanos a 115.000 o 130.000 pesos. En La Pampa, los cálculos difundidos muestran un impacto similar sobre el gasto mensual de los hogares.

En Tierra del Fuego, legisladores provinciales señalaron que los usuarios pasarían de pagar aproximadamente el 50% de la factura a cubrir cerca del 80% del valor total. También advirtieron sobre un posible efecto indirecto en las tarifas eléctricas, ya que buena parte de la generación provincial depende del consumo de gas.

Las tarifas vuelven al centro de la escena.

Las provincias con mayores tarifas energéticas

Las cifras del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la UBA y el Conicet muestran que la Patagonia ya concentra algunas de las tarifas energéticas más elevadas del país, tanto en usuarios con subsidios como en aquellos que pagan tarifa plena.

Entre los usuarios sin subsidio, las facturas promedio de gas más altas registradas en mayo correspondieron a Tierra del Fuego, con 209.502 pesos; Santa Cruz, con 200.941 pesos; Chubut Sur, con 128.359 pesos; y Neuquén, con 104.503 pesos.

Entre los usuarios que todavía reciben asistencia estatal, el ranking también estuvo encabezado por provincias patagónicas. Tierra del Fuego registró boletas promedio de 127.893 pesos, seguida por Santa Cruz, con 123.423 pesos; Chubut Sur, con 82.665 pesos; y Neuquén, con 82.564 pesos.

Los cambios en el esquema de subsidios

La reforma reemplaza el artículo 3 de la Ley 27.637 y establece que los beneficios tarifarios serán determinados por el Gobierno nacional o por la autoridad de aplicación. De esta manera, el porcentaje de descuento dejará de estar fijado directamente por ley.

El nuevo esquema también incorpora un sistema de segmentación y topes de consumo subsidiado. El Estado nacional definirá bloques máximos mensuales y el excedente deberá abonarse a tarifa plena. Ese punto es seguido de cerca por provincias donde las bajas temperaturas obligan a sostener altos niveles de calefacción durante varios meses al año.

En Chubut, las estimaciones indican que la bonificación efectiva sobre la factura total podría reducirse al 25%, debido a que el subsidio ya no abarcaría costos de transporte y distribución. En Río Negro, legisladores recordaron que la provincia representa el 6% del consumo nacional de gas pese a concentrar solo el 1,6% de la población.

Tras la aprobación en Diputados, el debate se trasladará ahora al Senado, donde las provincias patagónicas buscarán introducir modificaciones al proyecto. Gobernadores y legisladores provinciales ya comenzaron a analizar el alcance de los cambios y el posible impacto sobre usuarios residenciales, comercios y pequeñas empresas.