Frente a la costa de Punta Colorada, donde hasta hace poco solo había mar abierto, ahora hay una estructura de acero que no pasa inadvertida. La plataforma autoelevable Combifloat C7 quedó posicionada exactamente en el punto donde va a trabajar como parte del sistema offshore de Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), la obra energética más grande que se está construyendo hoy en el país.
Su llegada no es un detalle menor. Marca otro paso en la construcción de la infraestructura que va a permitir sacar el petróleo de Vaca Muerta hasta la costa rionegrina y, desde ahí, embarcarlo rumbo a los mercados internacionales en buques de gran porte.
Lo que se empieza a ver en Punta Colorada es, en el fondo, el Río Negro que viene: obras de escala internacional, inversión privada llegando en serio y una provincia que se para de otra manera frente a la nueva matriz exportadora argentina.
Una plataforma pensada para trabajos de alta precisión
El gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, no dejó pasar la noticia. “Esta plataforma en Punta Colorada es otra imagen concreta de la transformación que está viviendo Río Negro. Lo que durante años planificamos hoy se está construyendo”, dijo, y habló de una nueva puerta de salida al mundo para la energía argentina.
La Combifloat C7 mide 30,5 metros de largo por 18,3 de ancho y ofrece 520 m² de superficie libre para trabajar. Puede cargar hasta 400 toneladas sobre cubierta, un dato que da la dimensión real de lo que se viene armando ahí arriba, en pleno mar.
Tiene cuatro pilares retráctiles de 38,5 metros que se clavan en el lecho marino y elevan toda la estructura por encima del agua. Así se genera una base firme para el trabajo de precisión que exige el montaje de un ducto submarino, algo que no admite improvisación.

El rol central en la conexión con Punta Colorada
Según las condiciones del fondo marino y del oleaje, este tipo de plataforma puede operar en profundidades de hasta 26 metros. Su diseño modular permite ir cambiando el equipamiento de cubierta según la tarea, algo pensado justamente para obras como terminales, muelles y ductos offshore.
En este caso, esa capacidad va a estar puesta al servicio de una tarea puntual: fabricar y montar en el mar el tramo que va a unir la traza terrestre de VMOS con el sistema de monoboyas frente a Punta Colorada.
Ahí está, en definitiva, la pieza que faltaba para cerrar la conexión entre el oleoducto que cruza territorio rionegrino y la infraestructura marítima desde donde el petróleo argentino va a salir hacia el mundo.