San Matías Pipeline (SMP), el consorcio integrado por PAE (30%), YPF (25%), Pampa Energía (20%), Harbour Energy (15%) y Golar LNG (10%), cerró un préstamo sindicado bajo la modalidad Project Finance por USD 900 millones. Los fondos financiarán la construcción del gasoducto dedicado, una de las principales obras de infraestructura energética en desarrollo en el país.
La financiación quedó estructurada a 7 años de plazo con 3 años de gracia. El sindicato de bancos internacionales está liderado por Citi, J.P.Morgan, Santander e Itaú, junto a BBVA, Bladex, Barclays, ICBC y Bank of China. La inversión total del proyecto se estima en USD 1.300 millones, con el resto cubierto por aportes de capital de los accionistas.
El esquema financiero se sostiene en los flujos de fondos futuros del proyecto, respaldados por contratos de transporte de largo plazo. La obra ingresó al RIGI en junio y ya cuenta con los estudios de impacto ambiental aprobados por Neuquén y Río Negro.
El gasoducto se integra al proyecto de Southern Energy (SESA), conformado por los mismos socios, con el objetivo de posicionar a la Argentina como proveedor en el mercado mundial de GNL. Los buques “Hilli Episeyo” y “Esperanza” comenzarán a operar en 2027 y 2028, con una capacidad conjunta de 6 millones de toneladas anuales.
SESA prevé inversiones superiores a USD 15.000 millones en 20 años y exportaciones por USD 20.000 millones entre 2027 y 2035.
Características del gasoducto San Matías Pipeline
La traza del gasoducto dedicado tendrá 472 kilómetros de extensión y 36 pulgadas de diámetro, con capacidad para transportar 27 millones de m³ de gas natural por día. Unirá Tratayén, en Neuquén, con la costa de Río Negro y el sistema de GNL de Southern Energy.
La construcción comenzará en agosto de 2026 y finalizará a mediados de 2028, con una inversión estimada de USD 1.300 millones. Estará a cargo del consorcio SICIM-Víctor Contreras, mientras que la planta compresora de Allen quedará en manos de OPS.