Con energía de Vaca Muerta, Argentina cerró 25 meses seguidos con superávit comercial

El superávit de la balanza comercial argentina en 2025 tuvo un protagonista silencioso pero decisivo: Vaca Muerta. El yacimiento neuquino consolidó su rol como plataforma exportadora y permitió que el complejo energético se transformara en uno de los pilares del resultado positivo del comercio exterior, en un contexto de alta competencia internacional.

En diciembre, la balanza comercial registró un saldo favorable de USD 1.892 millones, resultado de exportaciones por USD 7.448 millones e importaciones por USD 5.556 millones. Detrás de esos números, el sector energético aportó un volumen creciente de divisas, apalancado en la expansión productiva y logística de los desarrollos no convencionales.

Las exportaciones de combustibles y energía mostraron un aumento significativo en cantidades, aun cuando los precios internacionales retrocedieron. Ese comportamiento refleja un cambio estructural: la Argentina ya no depende únicamente de los ciclos de precios, sino que comienza a sostener sus ventas externas sobre una base productiva más sólida y diversificada.

Vaca Muerta explica gran parte de ese proceso. El aumento sostenido de la producción de petróleo y gas permitió no solo abastecer el mercado interno, sino también generar excedentes exportables. La mayor disponibilidad de crudo liviano y gas natural posicionó al país como un proveedor regional confiable, con capacidad de responder a la demanda estacional y a contratos de mediano plazo.

Este nuevo perfil exportador tuvo un impacto directo sobre la balanza comercial. Durante años, la energía fue sinónimo de déficit por la necesidad de importar combustibles. En 2025, el escenario se revirtió: la energía pasó a ser una fuente neta de dólares, reduciendo la presión sobre las cuentas externas y fortaleciendo la estabilidad macroeconómica.

Vaca Muerta como eje del nuevo superávit

El peso de Vaca Muerta en el superávit no se limita a los números mensuales. La formación neuquina actúa como un vector de transformación del comercio exterior, al integrar producción, transporte e industrialización. Oleoductos, gasoductos y terminales portuarias comenzaron a articular un esquema exportador con mayor previsibilidad.

La balanza comercial energética también muestra un efecto multiplicador. Cada incremento en las exportaciones reduce la necesidad de importar combustibles y, al mismo tiempo, mejora el resultado global del intercambio. Esa doble contribución explica por qué el sector se convirtió en uno de los principales aliados del superávit comercial argentino en 2025.

En el acumulado anual, las exportaciones totales crecieron 9,3% interanual, mientras que las importaciones avanzaron 24,7%. Aun así, el país logró cerrar el año con un saldo positivo superior a los USD 11.000 millones. Sin el aporte de Vaca Muerta, ese resultado habría sido sensiblemente menor.

El desempeño de la formación neuquina también fortaleció la posición de la Argentina frente a sus socios comerciales. Chile, Brasil y otros mercados regionales aumentaron su participación como destinos de los envíos energéticos, consolidando un corredor exportador que gana relevancia en la estrategia geopolítica del país.