Reforma Laboral y petróleo: las alertas del sindicalismo sobre el impacto en los trabajadores

La Reforma Laboral es uno de los proyectos centrales impulsados por el Gobierno de Javier Milei y una de las promesas incluidas en la hoja de ruta presentada ante el Fondo Monetario Internacional. La iniciativa propone cambios estructurales en jornadas, vacaciones, derecho a huelga y salarios.

En ese contexto, Jorge Ávila, secretario general del Sindicato de Petroleros Privados de Chubut, cuestionó con dureza el contenido del proyecto. “Creo que no hay ningún punto favorable a los trabajadores”, afirmó y advirtió que la reforma está orientada a beneficiar al sector empresarial sin ofrecer compensaciones reales para quienes sostienen la actividad.

El dirigente sostuvo que la industria petrolera ya cuenta con convenios colectivos actualizados. “Nosotros hemos actualizado el convenio, los diagramas de trabajo, la posibilidad de establecer campamentos y varias cosas más”, explicó, y remarcó que esos cambios fueron acordados con las empresas para mejorar las condiciones laborales sin poner en riesgo la seguridad.

En diálogo con La Voz del Sindicato, Ávila cuestionó la idea de modificar ese esquema. “No queremos cambiar por cambiar”, expresó, y agregó que cualquier reforma debe generar “un valor extra para el trabajador”, no solo para la empresa.

El titular del gremio también se preguntó cuál es la posibilidad real de recuperar trabajadores en un escenario sin grandes inversiones. Es que para Ávila, flexibilizar derechos no genera empleo si no existe demanda productiva. “No hay una gran inversión para hacer grandes proyectos de trabajo”, apuntó.

 

Vacaciones, jornada y organización del trabajo

Uno de los puntos más cuestionados por Ávila es el régimen de vacaciones. El dirigente gremial explicó que el trabajador hoy tiene entre 21, 28 y 35 días de descanso según la antigüedad, y que muchas veces se dividen en dos fracciones para no perder ingresos. “Indudablemente lo que está sacando es días de descanso a los trabajadores”, cuestionó.

Según afirmó, el fraccionamiento y la modificación del período legal solo benefician al empleador. “No hay ningún reconocimiento para el trabajador, ni económico ni salarial”, remarcó.

Ávila también se refirió a la flexibilización de la jornada laboral y consideró contradictorio que se hable de descanso entre turnos cuando se avanza en esquemas más exigentes. “Nosotros vivimos las 24 horas atentos al trabajo”, explicó.

En ese sentido, subrayó que se trata de un trabajo con instalaciones eléctricas y explosivas. “Si pasa una desgracia, seguramente se lleva la vida humana”, sostuvo. Por ese motivo, rechazó que la actividad pueda analizarse con los mismos criterios que otros sectores menos expuestos.

El dirigente también cuestionó el salario por productividad individual. “Nuestro trabajo es colectivo”, afirmó, y explicó que la presión por rendimiento puede derivar en errores con consecuencias graves.

Jorge Ávila pidió mantener los puestos de trabajo en Chubut.

 

Derecho a huelga y servicios esenciales

Otro eje central de la crítica sindical es la regulación del derecho a huelga. La reforma establece porcentajes mínimos de actividad en servicios esenciales. Para Ávila, esta medida limita la capacidad real de protesta. “Siempre cuidamos las cuencas”, afirmó y detalló que históricamente los paros se organizaron de manera fraccionada. “O paraban los convencionales o trabajaban los jerárquicos, o al revés”, afirmó.

En este marco, sostuvo que nunca se abandonó la cuenca, porque el propio sector entiende la importancia de preservar la producción. “Esto que dicen que paramos todos al 100% es mentira”, manifestó y apuntó que el nuevo esquema busca disciplinar al movimiento sindical más que ordenar el funcionamiento de los servicios esenciales.

Los trabajadores son el nuevo cuello de botella de Vaca Muerta.

Salarios, paritarias y escenario laboral

En materia salarial, Ávila cuestionó la lógica del mérito individual. “Nosotros dependemos del trabajo en equipo”, insistió, y remarcó que la inflación real impacta con más fuerza en el bolsillo del trabajador de lo que reflejan los índices oficiales.

Además, el dirigente advirtió que la reforma laboral puede poner en riesgo derechos históricos. “Se está hablando de perder la indemnización”, señaló y sentenció que, en la Reforma Laboral, “no hay ningún punto donde el trabajador salga ganando”.